Malchut Principium Phallus

In document Dogma Y Ritual De La Alta Magia (página 72-78)

Todas las religiones han conservado el recuerdo de un libro primitivo escrito en figuras por los sabios de los primeros siglos del mundo, y cuyos símbolos, simplificados y vulgarizados más tarde, han suministrado a la Escritura sus letras, al Verbo sus caracteres, a la Filosofía oculta sus signos misteriosos y sus pantáculos.

Este libro, atribuido a Enoc, el séptimo maestro del mundo, después de Adám, por los hebreos: a Hermes Trismegisto, por los egipcios; a Cadmo el misterioso fundador de la Villa Santa, por los griegos; era el resumen simbólico de la tradición primitiva, llamada después Kábala o Cábala, de una palabra hebrea, que es la equivalente a tradición. Esta tradición reposa por completo en el dogma único de la magia; lo visible es para nosotros la medida proporcional de lo invisible. Así, pues, los antiguos, habiendo observado que el equilibrio es, en física, la ley universal y que resulta de la oposición aparente dedos fuerzas, dedujeron del equilibrio físico, el equilibrio metafísico, y declararon que en Dios, es decir, en la primera causa viviente y activa se debían reconocer dos propiedades necesarias e inherentes launa a la otra; la estabilidad y el movimiento, la necesidad y la libertad, el orden racional y la autonomía volitiva, la justicia y el amor,y, por consecuencia también, la severidad y la misericordia, y son estos dos atributos los que los cabalistas hebreos personifican de algún modo bajo los nombres de Geburah y de Chesed.

Por encima de Geburah y de Chesed reside la corona suprema, el podez equilibrador, principio del mundo o del reino equilibrado, que encontramos designado bajo el nombre de Maichut, en el versículo oculto y cabalisitico de Pater, de que ya hemos hablado. Pero Geburah y Chesed, mantenidos en equilibrio, en lo alto por la corona yen lo bajo por el reinado, son dos principios que pueden considerarse, sea en su abstracción, sea en su realización.

Abstractos o idealizados, toman los nombres superiores de Chomach, la sabiduría y de

Binah la inteligencia.

Realizados, se llaman la estabilidad y el progreso, es decir, la eternidad y la victoria,

Hod, y Netsah.

Tal es, según la cábala, el fundamento de todas las religiones y de todas las ciencias, la idea primitiva e inmudable de las cosas; un triple triángulo y un círculo, la idea del ternario, explicada por la balanza y multiplicada por sí misma en el dominio de lo ideal, después la realización de esta idea en las formas. Ahora bien, los antiguos ligaron las primeras nociones de esta sencilla y grandiosa teología, a la idea misma de los números, y calificaron. así todas las cifras de la primera década.

1 Keter. —La corona, el poder equilibrador.

inteligencia.

3 Binah. —La inteligencia activa, equilibrada por la sabiduría.

4 Chesed. —La misericordia, segunda concepción de la sabiduría, siempre bienhechora, porque es fuerte.

5 Geburah. —El rigor necesitado por la misma sabiduría y por la bondad. Sufrir el mal

es impedir el bien.

6 Thipereth. —La belleza, concepción luminosa del equilibrio en las formas, el intermediario entre la corona y el reino, el principio mediador entre el creador y la creación. (¡Qué sublime idea encontramos aquí de la poesía y de su soberano sacerdocio!)

7 Netsah. —La victoria, es decir, el triunfo eterno de la inteligencia y de la justicia. 8 Hod. —La eternidad dc las victorias del espfritu sobre la materia, de lo activo sobre lo pasivo, de la vida sobre la muerte.

9 Jesod. —El fundamento, es decir, la base de toda creencia y de toda verdad, que es lo

que nosotros llamamos en filosofla lo absoluto.

10. Malchut o Malkout. —El reino es el universo, es toda la creación, la obra y el espejo de Dios, la prueba de la razón suprema, la consecuencia formal que nos fuerza a ascender alas premisas virtuales, al enigma cuya palabra es Dios, es decir, razón suprema y absoluta.

Estas diez primeras nociones unidas a los diez primeros caracteres d~l alfabeto primitivo, significando a la vez principios y nombres, son lo que los maestros de la cábala llaman las diez sefirots.

El tetragramaton sagrado, trazado de esta manera indica el número, el manantial y la relación de los nombres divinos. Es el nombre de Iotchavah, escrito con esos veinticuatros signos coronados de un triple florón de luz, a los que hay que referir los veintieuatro trono~s del cielo y los veinticuatro ancianos coronados del Apocalipsis. En cábala, el principio oculto, se llama el anciano, y este principio multiplicado y como reflejado en las causas segundas crea sus imágenes, es decir, tantos ancianos como hay de concepciones diversas de su única esencia. Estas imágenes, menos perfectas al alejarse dc su manantial, lanzan a las tinieblas un último reflejo, o un postrer resplandor que representa a un anciano horrible y desfigurado; es lo que se llama vulgarmente el diablo. Así, un iniciado ha osado decir: «El diablo es Dios comprendido por los malvados.» Y otro, en túrminos más extraños, pero no menos enórgicos; ha agregado:

«El diablo está formado de jirones de Dios.» Nosotros podriamos resumir y explicar estas aserciones tan nuevas, haciendo advertir que en el propio simbolismo, el demonio es un ángel caído por haber querido usurpar la divinidad. Esto pertenece al lenguaje alegórico de los profetas y de los autores de leyendas. Filosóficamente hablando, el diablo es una idea humana de la divinidad sobrepasada y desposeída del cielo por el progreso de la ciencia y de la razón. Moloch, Adramelek, Baa!, han sido entre los orientales primitivos, las personificaciones del Dios único, deshonradas por los bárbaros atributos. El dios de los jansenistas creando para el infierno a la mayoría de los humanos, y complaciendose en las torturas eternas de aquellos a quienes no ha querido salvar, es una concepcion todavia mas brutal que la de Moloch asi, el dios de los jansenistas, es ya para los cristianos prudentes e instruidos, un verdadero Satanas caido del cielo.

Los cabalistas, multiplicando los nombres divinos, los han ligado todos, o a la unidad del tetragrámaton, ola figura del ternario, o a la escala sefírica de la década, trazando así la escala de los nombres y de los núrneros divinos:

Triángulo que puede tradiicirse ãsí en letras romanas.

J JA SDI JEHV ELOIM SABAOT ARARITA EL V EDAAT ELIM GIBOR ELIM SABAOT

El conjunto de todos estos nombres divinos formados del único tetragrámaton, pero fuera del propio teiragrámaton, es una de las bases del Ritual hebreo y compone la fuerza oculta que los rabinos cabalistas invocan con el nombre de Semhamp horas. Vamos a hablar aquí de los Tarots, desde el punto de vista cabalístico. Ya hemos indicado el origen oculto de su nombre. Este libro jeroglífico se compone de un alfabeto cabalístico y de una rueda o círculo de cuadro décadas, especificadas por cuatro figuras progresivas representando a la humanidad: hombre, mujer, joven y anciano; amo, ama, combatiente y pechero. Las veintidós figuras del alfabeto representan primeramente los trece dogmas, y después, las nueve creencias autorizadas de la religión hebráica, religión fuerte y fundada sobre la más elevada razón.

He aquí la clave religiosa y cabalística del Tarot, manifestada en versos técnicos a la manera de los antiguos legisladores:

1 ~ Todo anuncia una causa activa, inteligente. 2 ~ El número sirve de prueba a la unidad viviente. 3 ~ Nada puede limitar a lo que contiene el todo.

4 ~ Unico, antes de todo principio, está presente en todas partes. 5 ~ Como es el único dueño, es el único adorable.

7 Pero es preciso un jefe único a las obras de la fe. 8 Por esta razón no tenemos más que un altar y una ley. 9 Y nunca el eterno cambiará la base.

10 De los cielos y de nuestroš días rige cada fase. 11 Rico en misericordia y poderoso para castigar. 12 Promete a su pueblo un rey en el porvenir.

13 La tumba es el paso a una nueva tierra, ¡a muerte termina, la vida es inmortal Tales son los dogmas puros, inmutables, sagrados; completos, ahora, los números reverenciados

14 El buen ángel es aquel que calma y atempera. 15 El malo es el espíritu del orgullo y de la cólera. 16 Dios manda en el rayo y gobierna el fuego. 17 Vesper’ y sus resplandores obedecen a Dios. 18 Coloca sobre nuestras torres de centinela a la luna. 19 Su sol es el manantial en donde todo se renueva. 20 Su aliento hace germinar el polvo de las tumbas. 20

A donde los mortales sin freno descienden en rebailos. 21

21

Su corona ha cubierto la propiciatoria y sobre los querubines 22 hace resplandecer su gloria.

Con la ayuda de esta explicación, puramente dogmática, se pueden comprender las figuras del alfabeto cabalístico del Tarot. Así, la figura número 1, llamada el Batelero(o el Mago), representa el principio activo en la unidad de la autotelia divina y humana; la núm. 2, llamado vulgarmente la Papisa, representa la unidad dogmática fundada en los números; es la Cábala ola Gnosis personificada; la núm. 3, representa la Espiritualidad divina bajo el emblema de una mujer alada, que sostiene en una mano el águila apocalíptica y en la otra el mundo suspendido por el extrúmo de su cetro. Las demás figuras están tan claraš y son tan explicables como las primeras.

Pasemos ahora a los cuatro signos, es decir, a los Bastos, Copas, Espadas y a los Cfrculos o Pantšculos, llamados vulgarmente Oros. Estas figuras son los jeroglíficos del tetragrámanton; así el Basto, es el Phalus de los egipcios o el Jod de los hebreos; la Copa es el Cteis o la He, primitiva; la Espada es la conjunción dedos o elLingan, figurado en el hebreo anterior ala cautividad por la Vau; y el Cfrculo o Pantáculo, imagen del mundo, es la He final del nombre divino.

Ahora, tomemos un Tarot y reunamos cuatro a cuatro todas las páginas que forma la Rueda o Rota de Guillaume Postel; coloquemos juntos los cuatro ases, los cuatro doses, etc., y tendremos diez paquetes de cartas que dan la explicacion jeroglífica del triángulo de los nombres divinos en la escala del denario que hemos publicado más atrás. Se podrá, pues, leerlas así refinen-do cada número a la Sefirot correspondiente:

Cuatro signos del nombre que contiene todos los nombres. 1 .-KETER

Los cuatro ases

La corona de Dios lleva cuatro florones. 2.—CHOCMAH

Los cuatro doses

La sabiduría se esparce y forma cuatro ríos. 3.-BINAH

Los cuatro treses

De su inteligencia da cuatro pruebas. 4.-CHESED

Los cuatro cuatros

De la misericordia resultan cuatro beneficios. 5.—GERURAH

Los cuatro cincos

Su rigor castiga cuatro veces otros tantos crímenes enormes. 6.-TIPHERET

Los cuatro seises

Por cuatro rayos puros se revela su belleza 7.- NETSATH

Los cuatro sietes

Celebremos cuatro veces su eterna victoria. 8.—HoD

Los cuatro ochos

Cuatro veces triunfa en su eternidad. 9.—IESOD

Los cualro nueves

Sobre cuatro fundamentos está basado su trono. 10.—MALCHUT

Los cuatro dieces

Su único reinado es cuatro veces el mismo. Y conforme a los florones de la divina diadema.

Se ve por este arreglo tan sencillo cabalístico de cada lámina. Así, por ejemplo, el cinco de bastos significa rigurosamente Geburah de Jod, es decir, justicia del creador o cólera del hombre; el siete de copas significa victoria de la misericordia o triunfo de la mujer; el ocho de espadas significa conflicto o equilibrio eterno; y así sucesivamente.

También puede comprenderse cómo se valían los antiguos para hacer hablar a este oráculo.

Tiradas las láminas al azar, ofrecen siempre un sentido cabalístico nuevo, pero rigurosamente verídico en su combinación, que sólo era fortuita; y com la fe de los antiguos no confiaba nada al azar, leían las respuestas de la Providencia en los oráculos del Tarot, que se llamaba entre los hebreos Theraph o Theraphims, como lo presento el primer sabio cabalista Gaffaret, uno de los magos titulares del cardenal Richelieu. Cuanto a as figuras, he aquí un último distico para explicarlas:

REY, REINA, CABALLERO, SOTA Esposo, hombre joven, niño, toda la humanidad Por estos cuatro escalones se remonta a la unidad

Ya publicaremos al final del Ritual otros detalles y documentos completos sobre el maravilloso libro del Tarot, y demostraremos que es el primitivo, la clave de todas las potencias y de todos los dogmas, y, en una palabra, el libro inspirador de libros, inspirados, cosa que no presintieron ni Court de Gebelin en su ciencia, ni Alliette o Etteilla en sus singulares intuiciones.

Las diez sefirots y los veintidós tarots, forman lo que los cabalistas llaman las treinta y dos vías de la ciencia absoluta. Cuanto a las ciencias particulares, las dividen en cincuenta capitulos a los que llaman las cincuenta puertas (sabido es, que puerta significa gobierno o autoridad entre los orientes).

Los Rabinos dividen también la Cábala en Bereschit, o Génesis universal y en Mercavah, o carro de Ezéquiel. De las dos maneras de interpretar los alfabetos

cabalísticos forman dos ciencias denominadas: la Gemarría y la Temurah, y componen

el arte notorio, que no es 01ra cosa en el fondo quela ciencia completa de los signos del Tarot y su aplicación compleja y variada en la adivinación de todos los secretos, sea de la filosofía, sea de la Naturaleza o sea también el porvenir.

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LA CADENA MAGICA

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