RESUMEN Y CLAVE GENERAL DE LAS CUATRO CIENCIAS OCULTAS

In document Dogma y Ritual de La Alta Magia (Completo) - Eliphas Levi (página 137-139)

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Resumamos ahora toda la ciencia por los principios.

La analogía es la última palabra de la ciencia y la primera de la fe.

La armonía está en el equilibrio, y éste subsiste por la analogía de los contrarios.

La unidad absoluta es la razón suprema y última de las cosas. Pero esta razón no puede ser ni una persona, ni tres personas; es una razón, y es la razón por excelencia.

Para crear el equilibrio es preciso separar y unir, separar por los polos y unir por el centro. Razonar sobre la fe es destruir la fe; hacer el misticismo en filosofía es atentar contra la razón. La razón y la fe se excluyen mutuamente por su naturaleza y se excluyen por la analogía.

La analogía es el único mediador posible entre lo visible y lo invisible, entre lo finito y lo infinito. El dogma es la hipótesis, ascendente, de una ecuación presumible.

Para el ignorante la hipótesis es la que resulta de la afirmación absoluta y ésta, sin embargo, es la que verdaderamente es la hipótesis.

Hay en la ciencia hipótesis necesarias, y el que trata de realizarlas ensancha los dominios de la ciencia, sin restringir la fe; porque del otro lado de la fe, existe el infinito.

Se cree lo que se ignora, pero nada más que lo que admite la razón. Definir el objeto de la fe y circunscribirle, es, por tanto, formular lo desconocido. Las profesiones de fe son fórmulas de la ignorancia y de las aspiraciones del hombre. Los teoremas de la ciencia son los monumentos de sus conquistas.

El hombre que niega a Dios es tan fantástico como el que lo define con una pretendida infalibilidad. Se define, ordinariamente, a Dios, diciendo todo lo contrario de lo que es.

El hombre hace a Dios por una analogía del menos al más; de menor a mayor, resultando que la concepción de Dios en el hombre, es siempre la de un hombre infinito que hace del hombre un Dios finito.

El hombre puede realizar lo que cree en la medida de lo que él sabe, y en razón a lo que ignora y hace todo lo que quiere en la medida de lo que cree y en razón de lo que sabe.

La analogía de los contrarios es la analogía de la luz con la sombra, de lo cóncavo con lo convexo, de lo lleno con lo vacío. La alegoría, madre de todos los dogmas, es la substitución de las huellas por los sellos, de las sombras por las realidades. Es la mentira de la verdad y la verdad de la mentira.

No se inventa un dogma, pero se vela una verdad y se produce una sombra en favor de los ojos débiles. El iniciador no es un impostor, es un revelador, es decir, según la expresión de la palabra latina revelare, un hombre que vela de nuevo. Es el creador de una nueva sombra.

La analogía es la clave de todos los secretos de la Naturaleza y la única razón de ser de todas las revelaciones.

He aquí por qué todas las religiones parecen estar escritas en el cielo yen toda la Naturaleza. Esto debe ser así, porque la obra de Dios es el libro de Dios, y en lo que él escribe, debe de verse la expresión de su pensamientos y por consecuencia de su ser, pues que le concebimos como pensamiento supremo.

Desde Volney, no se ha visto más que un plagio en esa espléndida analogía que habría debido conducir a reconocer la catolicidad, es decir, la universalidad del dogma primitivo, único, mágico, cabalístico e inmutable de la revelación por la analogía.

La analogía da al mago todas las fuerzas de la naturaleza; la analogía es la quinta esencia de la piedra filosofal; es el secreto del movimiento continuo; es la cuadratura del circulo; es el templo que reposa sobre las dos columnas JAKIN y BOAS; es la clave del gran Arcano; es la ciencia del bien y del mal.

Encontrar la escala exacta de las analogías en las cosas apreciables para la ciencia, es fijar las bases de la fe y apoderarse también de la varita de los milagros.

En ello existe un principio y una fórmula rigurosa, que es el gran Arcano. Si el sabio no lo busca es porque ya lo ha hallado; pero que el vulgo lo busque, que lo buscará siempre sin hallarlo.

La transmutación metálica se opera espiritual y materialmente por la clave positiva de las analogías. La medicina oculta no es más que el ejercicio de la voluntad aplicada al manantial mismo de la vida, a esa luz astral cuya existencia es un hecho y cuyo movimiento está conforme a los cálculos, de los que la escala ascendente y descendente es el gran arcano mágico.

Este arcano universal, último y eterno secreto de la alta iniciación, está representado en el Tarot por una joven desnuda que no toca la tierra más que con un pie; tiene una varita imantada en cada mano y parece correr dentro de una corona que soportan un ángel, un águila, un buey y un león.

Esta figura es análoga en cuanto al fondo de las cosas al querube de Jekeskiel, del que ofrecemos el grabado, y al símbolo indio de Addhanari, análogo al Adonai de Jekeskiel, a quien llamamos vulgarmente Ezequiel.

La comprensión de esta figura es la clave de todas las ciencias ocultas.

Los lectores de mi libro deben comprenderla ya filosóficamente, si se han familiarizado un tanto con el simbolismo de la cábala.

proyección? ¿Cuál es el uso de la varita mágica? ¿Cuál es el poder real de los nombres de la cábala? Los iniciados lo saben y los iniciables lo sabrán también si por las indicaciones tan múltiples como precisas que acabamos de darles, descubren el gran arcano.

¿Por qué estas verdades, tan sencillas y tan puras, están necesariamente ocultas a los hombres? Es que los elegidos de la inteligencia son un pequeño número en la tierra y se parecen, en medio de los imbéciles y de los malvados, a Daniel en la cueva de los leones.

Además, la analogía nos enseña las leyes de las jerarquías, y siendo la ciencia absoluta un poder, debe ser exclusivamente compartido entre los más dignos. La confusión de la jerarquía es el verdadero desfallecimiento de las sociedades, porque entonces los ciegos conducen a los ciegos según la palabra del maestro.

Devuélvase la iniciación a los reyes y a los sacerdotes y el orden surgirá de nuevo. Así, haciendo llamada a los más dignos y aun cuando me exponga a maldiciones que rodean a los reveladores, yo creo realizar una cosa tan útil como grande: ¡Yo dirijo sobre el caos social el aliento del Dios vivo sobre la humanidad y evoco a los sacerdotes ya los reyes para el mundo del porvenir!

Una cosa no es más justa porque Dios la quiera, dijo el ángel de la escuela; sino que Dios la quiere porque es justa. Esto es como si hubiera dicho: Lo absoluto es la razón. La razón existe por sí misma; es porque es, y ¿cómo queréis que exista alguna cosa sin razón? La misma locura no se produce sin razón. La razón es la necesidad, es la ley, es la regla de toda la libertad y la dirección de toda iniciativa. Si Dios existe es por la razón. La concepción de un Dios absoluta fuera o independientemente de la razón, es el ídolo de la magia negra; es el fantasma del diablo.

El demonio es la muerte que se disfraza con las vestiduras usadas de la vida; es el espectro de Hirren Kesept, tronando sobre los escombros de las civilizaciones arruinadas y ocultando su horrible desnudez con los abandonados y olvidados despojos de las encamaciones de Vishnú1. _____________________

1. Uno de los individuos de la trinidad Indostanica. (N. del T.)

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