Segunda Parte

In document Dogma y Ritual de La Alta Magia (Completo) - Eliphas Levi (página 141-155)

Fig.1 Macho cabrio del Sabbat (Sábado) Baphomet de Mendés1 _________________

INTRODUCCION

Conocéis a la anciana soberana del mundo que siempre camina y nunca se cansa?

Todas las pasiones, voluptuosidades egoístas, todas las fuerzas desenfrenadas de la humanidad y todas las flaquezas tiránicas preceden a la propietaria avarienta de nuestro valle de lágrimas y con una boina en la mano, estas operarias infatigables hacen una eterna colecta.

La reina es vieja como el tiempo, esconde su esqueleto con los restos de belleza de las mujeres a las que roba su juventud y sus amores.

Su cabeza esta cubierta de cabellos fríos que no le pertenecen. Desde la cabellera de Berenice, toda brillante de estrellas, hasta los cabellos encanecidos procasmente, que alguien corto de la cabeza de Maria Antonieta, la espoliadora de las frentes coronadas se lleno con los despojos de las reinas.

Su cuerpo pálido es frió y esta cubierto de ropa desabotonada y mortajas de trapos.

Sus manos óseas y llenas de anillos llevan diademas, hierros, cetros y huesos, piedras y cenizas. Cuando ella pasa, las puertas se abren por si solas, entra a través de las paredes, penetra hasta en las alcobas de los reyes, sorprende a los despojadores de pobres en sus mas secretas orgías, se sienta en su mesa y les da de beber, sonríe a sus cantos con sus dientes sin encía y toma el lugar de la cortesana impura que se esconde en sus salas.

Le gusta caminar junto a los voluptuosos que se adormecen; buscando sus caricias como si esperase adormecerse en sus brazos, sin embargo congela todo lo que toca y no se olvida jamás. Siempre va con rapidez, ella no pasea con lentitud, corre; y si sus pies no son muy rápidos chicotea las ancas de su caballo pálido y se lanza a todo galope a través de las multitudes. Con ella galopa el asesinato en un caballo ruso; el incendio, extendiendo su cabellera de humo, va delante de el, moviendo sus alas rojas y negras, y el hambre y la peste le siguen paso a paso, en caballos enfermos y desencarnados, cantando las ranas egipcias que ella olvida para completar sus cohortes.

Después de este cortejo fúnebre, vienen las criaturas irradiantes de sonrisa y de vida, la inteligencia y el amor del siglo futuro, el doble genio de la humanidad que va ha nacer.

Delante de ellas, las sombras de la muerte escapan como la noche ante las estrellas de la aurora; labran la tierra con y siembran en ella, la esperanza do otro año.

Pero, la muerte no vivirá mas, implacable y terrible, como mato seco, en las espigas maduras del ______________________________

equilibrante del ternario; la cabeza del Macho Cabrio sintética, que reúne algunos rasgos de perro, de toro y de asno, representa la responsabilidad de la materia sola y la expiación en los cuerpos de pecados corporales. Las manos son humanas para demostrar la santidad del trabajo; hacen la señal de esoterismo arriba y abajo, para recomendar el misterio a los iniciados y muestran dos medias lunas crecientes, una blanca que esta encima, la otra negra que esta bajo, para explicar las relaciones del bien y del mal, de la misericordia y de la justicia. La parte inferior del cuerpo esta cubierta y es la imagen de los misterios de la generación universal, expresada solamente por el símbolo del caduceo. El vientre del Macho Cabrio esta escamado y debe colorearse de color verde; el semi-circulo que esta encima debe ser azul; los plumas que suben hasta el pecho, deben ser de varios colores. El Macho Cabrio presenta pechos de mujer y, no lleva por eso de la humanidad, mas que los signos de la maternidad y del trabajo, que son los signos redentores. En su frente y entre los cuernos y debajo de la antorcha, vemos el signo del microcosmos o pentagrama con la punta hacia arriba, símbolo de la inteligencia humana, que, colocado debajo de la antorcha, hace de llama una imagen de la revelación divina. Este panteus debe tener por asiento un cubo, y por escabel sea una sola bola, o una bola y un escabel triangular. En nuestro diseño, solamente mostramos la bola, para no complicar la figura.

siglo venidero; ella cederá el lugar al ángel del progreso que desprenderá suavemente las almas de su cadena mortal, para dejarla subir a Dios.

Cuando lo hombres sepan vivir, no morirán mas, al transformarse como la crisálida que se vuelve una mariposa brillante.

Los terrores de la muerte son hijos de nuestra ignorancia, y la propia muerte no es tan horrenda sino por los restos de que se cubre y los colores sombríos con que rodea su imagen. La muerte es verdaderamente el trabajo de la vida.

Existe en la naturaleza una fuerza que no muere, y es esta fuerza transforma continuamente los seres para conservarlos. Ella es la razón o verbo de la naturaleza.

Existe también en el hombre una fuerza análoga a la de la naturaleza, y esta fuerza es la razón o el verbo del hombre. El verbo del hombre es una expresión de su voluntad dirigida por la razón.

Este verbo es omnipotente cuando es razonable, porque entonces es análogo al propio verbo de Dios.

Por el verbo de su razón, el hombre se hace conquistador de la vida y puede triunfar sobre la muerte.

La vida entera del hombre es un parir o abortar de su verbo. Los seres humanos que mueren sin ser entendidos y sin haber formulado la palabra razón, mueren sin esperanza eterna.

Para luchar con ventaja contra el fantasma de la muerte es necesario que el hombre se identifique con las realidades de la vida.

Que le importa a Dios un aborto que muere, desde que la vida es eterna? Que le importa a la naturaleza un desvarió que perece, desde que la razón siempre viva conserva las llaves de la vida? La fuerza terrible y justa que mata eternamente los abortos fue llamada, por los hebreos, Samael; por los orientales, Satán y por los latinos Lucifer.

El lucifer de la Cabala no es un ángel maldito y fulminado, es el ángel que ilumina y que regenera quemando; es para los ángeles de la paz como el cometa es para las tranquilas estrellas de las constelaciones de primavera.

La estrella fija es bella, radiante y calma; ella respira los celestes aromas y mira con amor a sus hermanas; vestida con su ropaje esplendido y adornada de diamantes, ella sonríe, entonando su cántico de la mañana y de la tarde; goza un reposo eterno que nada puede perturbar, y camina solamente, sin salir del lugar que le es determinado entre los centinelas de la luz.

Con todo, el cometa errante, todo ensangrentado y desgreñado, recorre desde las profundidades del cielo; se precipita a través de las esferas tranquilas, como un carro de guerra entre las hileras de una procesión de vestales; osa afrontar la espada flamígera de los guardianes del sol, y como una esposa apasionada que busca al esposo soñado por en sus noches de viudez, penetra hasta el tabernáculo del rey de los días, después huye, exhalando los fuegos que lo devoran y arrastrando detrás de si un

flores de luz en las bastas campiñas del cielo parecen huir de su soplo terrible. El gran consejo de los astros se reúnen, y la consternación es universal: la más bella de las estrellas fijas es, al fin, encargada de hablar en nombre de todo el cielo y proponer la paz al mensajero vagabundo.

Mi hermano – dice ella – por que perturbas la armonía de nuestras esferas? Que mal te hicimos y porque, en vez errar en el ocaso, no fijas un lugar en la corte del sol? Por que no vienes a cantar con nosotros el himno de la tarde, arreglado, como nosotros, con una ropa blanca que se prende en el pecho por un broche de diamante? Por que dejas flotar, a través de los vapores de la noche, tu cabellera, de la que escurre un sopor de fuego? Oh! Si tomases un lugar entre los hijos del cielo, parecerías mas bello. Tu frente no quedara mas inflamada por la fatiga de tu carrera inaudita, tus ojos serian puros y tu frente sonriente seria blanca y rojiza como la de tus felices hermanas, todos los astros te conocerían, y, lejos de temer tu paso, se alegrarían de tu aproximación, porque estarías unido a nosotras por los lazos indestructibles de la armonía universal, y tu existencia seria una voz mas en el cántico del amor infinito.

Y el cometa responde a la estrella fija:

No creas, hermana mía, que puedo vagar al ocaso y perturbar la armonía de las esferas; Dios trazo mi camino como el tuyo, y si mi carrera te parece incierta y vagabunda, es porque tus rayos no pueden extenderse tan lejos como para abarcar la elipse que me fue dada por carrera. Mi cabellera inflamada es el fanal de Dios, soy el mensajero de los solitarios y me fortalecen sus fuegos para alumbrar mi camino a los mundos nuevos que todavía no tienen bastante calor y a los astros envejecidos que tiene frió en su exilio. Si me afano en mis largos viajes, si soy de una belleza menos atractiva que la tuya, si me arreglo es menos virginal que el tuyo, no dejo por eso de ser como tu, un noble hijo del cielo. Déjame el secreto de mi destino terrible, déjame el espanto que me rodea, maldíceme si no puedes comprenderme: no dejare por eso de realizar la obra que me fue impuesta y continuare mi camino con el impulso del soplo de Dios! Felices las estrellas que reposan y brillan, como jóvenes reinas, en la sociedad tranquila de los universos! Yo soy el proscrito que viaja siempre y tiene el infinito por patria. Me acusan de incendiar los planetas que quemo y de atemorizar los astros que ilumino; me censuran de perturbar la armonía de los universos porque no giro alrededor de sus centros particulares y los ensamblo unos a los otros, quedando mis miradas en el centro único de todos los soles. Queda, pues, sosegada, bella estrella fija, que no quiero turbar tu luz tranquila; por el contrario, agotare por ti mi vida y mi calor. Podré desaparecer del cielo cuando me consuma; e igual mi suerte hubiera sido tan bella! Debes saber que en templo de Dios arden fuegos diferentes que le dan gloria; la tuya es la luz de los candelabros de oro, y la mía la llama del sacrificio: realicemos nuestros destinos.

Terminando de decir estas palabras, el cometa sacude su cabellera, se cubre con su coraza ardiente y se lanza a los espacios infinitos en los cuales parece desaparecer para siempre.

Es así que aparece y desaparece Satán, en las narraciones alegóricas de la Biblia.

Un día, dice el libro de Job, los hijos de Dios habían venido para presentarse al Señor y, dentro de ellos estaba Satán, a quien el Señor pregunto: de donde vienes?

Y el respondió: Realice una vuelta por la tierra y la recorrí.

Es como un evangelio gnóstico, hallado en el Oriente por un viajero muy sabio, nuestro amigo, explica, en provecho del simbólico Lucifer el origen de la luz:

“La verdad que se conoce es el pensamiento vivo. La verdad es el pensamiento que esta en si mismo; y el pensamiento formulado es la palabra. Cuando el pensamiento eterno busca una forma, dice: Hágase la luz!”

Este pensamiento que habla es el verbo; y el Verbo dice: “Hágase la luz, porque el propio verbo es

la luz de los espíritus”.

La luz increada, que es el verbo divino, irradia porque quiere ser visto; y cuando dice: “Hágase la luz!”, ordena a los ojos que se abran; crea inteligencias.

Y cuando Dios dice: “Hágase la luz!”, la inteligencia fue hecha y la luz apareció.

La inteligencia, que Dios había vertido en el soplo de su boca, como una estrella desprendida del sol, tomo la forma de un ángel esplendido y el cielo lo saludo con el nombre de Lucifer.

La inteligencia se despertó y se comprendió totalmente a si misma y oyó esta palabra del Verbo divino: “Hágase la luz!”.

Ella se sintió libre, porque Dios le había ordenado Ser; el respondió, levantando la cabeza y sus alas:

- No seré la esclavitud!

- Serás pues el dolor?- le pregunto la voz increada - Seré la libertad! – respondió a la voz

- El orgullo te seducirá – retruco la voz suprema – y producirás la muerte

- Tengo necesidad de luchar contra la muerte para conquistar la vida – le decía, todavía, a la luz creada

Dios, entonces, desprendió de su seno el hilo de esplendor que retenía al ángel soberbio y, viéndolo lanzarse en la noche que señalaba la gloria, amo al hijo de su pensamiento y, sonriendo una infalible sonrisa, se dijo a si mismo:”Como la luz era bella!”.

Dios no creo el dolor; es la inteligencia que la acepto para ser libre. El dolor fue la condición impuesta para ser libre, por aquel que es el único al que no se puede engañar, porque es infinito. Porque la esencia de la inteligencia es el juicio; y la esencia del juicio es la libertad.

El ojo percibe realmente la luz por la facultad de cerrarse y abrirse. Si fuese forzado a estar siempre abierto, seria esclavo y victima de la luz; y para huir del ese suplicio, dejaría de ver.

Así, la Inteligencia creada solo es feliz afirmando a Dios, por la libertad que tiene de negar a Dios. Sin embargo la inteligencia que niega, afirma siempre alguna cosa, pues así afirma su libertad. Es por eso que el blasfemo glorifica a Dios; es por eso que el infierno era necesario para la felicidad del cielo. Si la luz no fuera repelida por la sombra, no habría formas visibles.

Si el primero de los ángeles no hubiese afrontado las profundidades de la noche, el parto de Dios no hubiera sido completo y la luz creada no hubiera podido secarse de la luz por esencia.

Jamás el amor infinito de Dios hubiera brillado en las alegorías de su misericordia, si el hijo prodigo del cielo se hubiese quedado en la casa de su padre.

Cuando todo era luz, la luz no estaba en ninguna parte; ella estaba contenida en el seno de Dios que estaba trabajando para producirla. Y cuando dice: “Hágase la luz!”, permitió que la noche repeliese la luz y el universo salio del caos.

La negación del ángel, que al nacer se rehusó a ser esclavo, constituyo el equilibrio del mundo y el movimiento de las esferas comenzó.

Y los espacios infinitos adoran este amor a la libertad, tan inmenso para llenar el vació de la noche eterna y tan fuerte para soportar el odio de Dios.

Pero Dios no podía odiar al más noble de sus hijos, y solo experimentaba su cólera, para confirmarlo en su poder.

Por eso, el propio verbo de Dios, como si tuviese envidia de Lucifer, quiso descender del cielo y atravesar triunfalmente las sombras del infierno.

Quiso ser proscrito y condenado; y medito la la hora terrible en que exclamaría, en el extremo de su suplicio: “Dios Mio!” “Dios Mio! por que me abandonasteis?”1

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1. El mismo Jesús fue un iniciado en los Misterios de Egipto. Encuentro una prueba innegable de en un error de traducción, evidentemente adrede, que hicieron sucesivamente todos los traductores oficiales del evangelio de Mateo. He aquí: El versículo 46 del capitulo XXVII de este autor es concebido así: Y en la hora nona, Jesús dio un gran suspiro diciendo: Eli, Eli, lamma sabachtbani!. Esto es Dios Mió, Dios Mió, porque me abandonasteis?”

Todos los manuscritos griegos transcriben como sigue estas cuatro palabras hebraicas: Eli, Eli, lamma sabachtbani. Estas transcripciones unánimes, se pueden, por tanto, considerarlas absolutamente exactas; pero debemos precisarla mejor. No representa ninguna dificultad en ser, a su vez, sustituida por el hebraico, en que, letra por letra, se escribe (el hebreo no contiene vocales) de esta manera: “LI LI LMH ShBHhTn-NI; ahora bien, la traducción de esta frase no es: “Dios Mió, Dios Mió, porque me abandonasteis”, pero si: “Dios Mio, Dios Mio cuanto me glorificas”.

Esta frase era precisamente (con la unica diferencia proveniente de la adaptación de la idea a otro lenguaje) la formula con que terminaba, en los Misterios del Egipto, la oración de acción de gracias del Iniciado; en una palabra, ella era sacramental y era parte de los ritos misteriosos.

El fundamento que tengo para afirmar que la traducción oficial es intencionalmente errónea, se basa en que las ediciones que contienen esta traducción no dejan de remitir al lector al salmo XXII (XXI en ciertas ediciones) vers. 1., que dice:”Oh Dios Mió!, Oh Dios Mió! Por que me abandonasteis?”

La traducción de este versículo del Salmo es, en efecto, exacta, pero el texto es muy diferente del de Mateo: “LI, LI, LMH, HhZBTh-NI (o adicionando la transcricion de los puntos masoréticos: hazabatva-ni), se hace observar al lector que no debe confundir el Hh del primer texto con el Hh del segundo; en el primer caso es una Hheth, una aspiración gutural muy fuerte, que el griego sustituye por un Shi; en el segundo texto es un Ayin, otra aspiración muy fuerte; para representar estos sonido guturales de las lenguas semíticas, el alfabeto latino ofrece una sola letra: H para las aspiraciones débiles y Hh para las aspiraciones fuertes.

A que hombre de buen criterio se le puede hacer creer que, entre todos los traductores oficiales de hebreo que estudiaron estos textos no hubiera uno capaz de hacer el simplísimo trabajo que acabo de presentar al lector y por consiguiente, desvelar el error?

De donde deriva este error? Simplemente de esto: en la época en que el evangelio de Mateo fue traducido al griego por Jerónimo, esta forma ritual era conocida por los “Padres” contemporáneos, pues existían entonces un buen número de Iniciadores Hierofantes. Dar una traducción exacta seria clasificar a Jesús, de ipso facto, entre los Iniciadores de Egipto. Esto es tan verdadero que ha existido y todavía existe en las cámaras secretas de la biblioteca del Vaticano el texto original hebreo de Mateo y que Jerónimo, después de haberse servido de el para establecer su propia traducción (que en realidad es una adopción muy abreviada), que no fue dada en forma errónea y que actualmente esta en voga, trata de hieráticos a los otros que no lo son, y denuncia como heréticos a todas las sectas cristianas, ebonitas, gnósticas, cabalísticas, etc, que se sirven del libro original hebreo de Mateo.

Con todo, no se debe buscar la razón de este ostracismo en el único hecho que acabamos de mostrar, también hay otra causa: el libro hebreo de Mateo probaba la existencia en la enseñanza cristiana, de una doctrina esotérica secreta, que solo debía ser conocida por ciertos iniciados. Esta cuestión de la enseñanza secreta en el origen del cristianismo será tratada aparte.

Como la estrella de la mañana precede al Sol, la rebeldía de Lucifer anuncio a la naturaleza naciente

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