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LAS INFLUENCIAS DE LA CULTUR.¡\ DE AL-ÁNDALUS EN EL 'tvtAGREil

1 MiKI:Ú ... o·E EPALZA1 l•

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La intluencia de la sociedad 1andalusí en la sociedad magreb~

durante la Edad Media, tema amplio y complejo, puede exponerse de muchas maneras. En la presente exposición se abordará el tema1 en dos 1 .1

partes separadas, cada una con su respectivas problemática.

' A. El marco de l.a~. ~?~~~P~~~i~s 1de ~1-Án~alus (la Hispania islami- z'ada) en el Magreb. . . 1 ·•

1 1

B. La problemática de las époc~s eh que esas influencifis s~ Jan, ' aunque no se pueden detcctar.1 1 • ·1 · · , · 1

1

Una retlexiones finales se centrarán en el significado mismo de lo ' que son las influencias entre regiones y cultun1s diferentes, tanto en el

p~sado como en nuestros días. 1

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hla)< que tener en cuenta, ante1 todo', qu~e 1esta1mo.s hablando de 1 uh l.l 11, mismo árrtbito de.civilizació~, durante la Edad Media. Son dos regio-

nes de una misma comunidad político-religiosa y, cultural, con muy ligeras diferencias en su zona Central, la mediterránea.' Es cierto que en las regiones montañosas del Magreb se hablan las variantes.de la len- gua berebere, y que en las montañas de AI':'Ándalus también se hablan lenguas preislámicas, amén de las lenguas foráneas que aportan los numerosos inmigrantes a esa zona· central rica. Pero~ en términos gene-

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raJes, puede afirmarse que hay unh unidad religiosa¡, la del lslall1, y una unidad lingüística, la de la lengua árabe. Ambos componentes, p'roce- dentes de Oriente, forman el elemento unificador de la sociedad árabe- islámica, en Oriente y en Occidente, de Al-Ándalus y del Magreb. .

Por esta razón los textos árabes medievales h~blan de, "las dos islas" del Occidente musulmán: la Djazira o "isla de AI-Andalus", rodeada de mares y de la sierra pirenaica y la "isla del Magreb", tam- bién aislada por los mares y el desierto del Sáhara.

1

Es también muy significativo que se denominen como "las dos ori- llas" (al-adwatán): "ir a la 0rilla" es ir a la otra orilla, sin más preci- sión, de Al-Ándalus al Magreb o del Magreb a AI-Ándalus. Cuando td geógrafo onubense Al-Bakri, a mediados del siglo XI, enumera los , puertos mediterráneos del Magreb, enumJra paralelamente los puertbs 1 de la costa de AI-Ándalus que están enfrente: el Mediterráneo los une, no es una barrera o un foso. 1

1

1

Las ciudades, centros de difusión cultural

Este gran ámbito cultural l11agrebí-andalusí está organizado, como en el Oriente árabe, por las ciudades. Son ellas las que ordenan los espacios periurbanos e interurbanos. Son cUas la sJde del pod~r polítj- co, milit~ y económico. So~ las, ciudades las que marcan las paut?s,Y.

los modos de vida, las que difunden la cultura, las que impo~en 1las . leyes del comercio a la producción agrícola y ganadera de las zonas rurales. Sus mercados y su artesanía se abastecen de la producción foránea de materias primas. Pero también es en las <;iudades donde se conocen las técnicas nuevas, especialmente para el aprovechamiento del agua y para la producción agrícola y ganadera, que se impondrán

1 1

en las zonas rurales, siempre más tradicionales. La cultura, a todos s~s

niveles, está dirigida por las ciuda9es. 1

Por eso hay que recordar las principalc1s ciudades del Magreb:

, 1 1 1 1 d , 1 . tl . 1 1 1 1 seran os centros cu tura es en que se aran as m uenc1as y qs mter..:

cambios entre AI-Ándalus y el Magreb: ·

Kairuán: la primera capital del Islam en el Magreb, desde donde se extenderá hasta AI-Ándalus; será capital política y cultu- ral hasta mediados del siglo XI, en que es asolada por invasiones nómadas.

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1

. Fez: capital primitiva de lo que será cl.espacio político marroquí, fundada por andalu~íes a princip~os del siglo IX, pero crisol de toda clase de etnias. A partir del siglo XI compartirá su capitalidad política con Marraquech y otras ciudades in1periales de Marruecos.

1 Tú~ez: p~queña poblac'ión alla(i'? de la antigua'Cartago en ruinas.

Iniciará su vocación de ,capital

ed

el ~iglo XI,. eón una dinastía ~oc'al.

Será capital provincial de'J im'per

1io almohade, con sede en Marraqltech,

y.

1se convertirá finalmente, a partir' del siglo XIII, en capital de un importante estado mediterráneo y puerto de paso qbligado para los andalusíes que van y vuelven de Oriente. 1

Bugía: generalmente e.n la órbi~a política de Túnez, es tam~ién cir- dad de paso comercH111y

~ultUr'al,

1

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·targo

de toda la Edad 'rrtedia. 1

Tremecén: capit,';ll comercial,

1entre ei,

1

Mediterráne~ y las rutas

h , 1, , ' " ' , 1 1 .1 '·' . 1, Ir .1 '1 r,JIII 1 XV 1 . 1 1

sa ananas, con ·gran tmportancaa en os stg os A a , a tgua que Granada, al otro lado del Mediterráneo.

Marraquech: capital de a~m?ráv~d~s y almohades (si~los XI a XIII), fue cehtro de un in'lperio que

llegó~

abarcar

todo~~

Occidente musul- mán, de Zaragoza a Trípoli. A ~sar ~e la fragmentación de ese impe- rio a mediados del siglo XIII, seguirá siendo un centro importante de intercambio y difusión cultural. ,

A partir de estos' grandes centros se difundirá la cultura árabe islá- mica, e.n 1a que participan muchísimos andalusíes, emigrantes lempo- . raJes, o definitivamente instalados en tierras magrebíes.

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, , Ir , , , l 1

Las grandes etapas de las influencias culturales andalusíes

. Ir ' 1 l

1

Aunque ambas region4s1 particil?an pe las

influenci~s ~ulturales

de Oriente, del que dependen en igual, medida, puede evidentemente afir-

1 1

marse que las influencias de Al-Ándalus en el Magrcb se ejercen con los viajeros, en ambos senti<llos: en los magrebíes que vienen a AI- Ándalus y en los

~ndal\l~Íes

que viajan al Magreb. Son

ésto~ ~ltimos

los más importantes'. '

Las emigraciones de andalusíes hacia el Magreb se dividen en cua-

.1 tro corrientes diferentes: 1

Los peregrinos hacia Orieme

La obligación religiosa de la peregrinaciÓJ1, o hadj a La Meta, y el interés reli~ioso en 'visitar diversos lugares sagrados del Islam en

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Oriente Medio (Medina, Jerusalén ... ) da a la sociedad musulmana una motivación básica para los viajes. Esta pre~jspofsición espiritual'

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encuentra facilidades técnicas y organizativas para viajar por tierra y por mar, una infraestructura económica para financiar los viajes y una uniformidad de vida y de cultura que hacen del viaje y del viajero un elemento esencial de la vida de la ~ociedades isJá¡¡nicas. Los andalu- síes se aprovecharán en gran medida de esta institución, cuyas finali- dades espirituales se complementan con la organización de un prove- choso comercio entre las diversas regiones que el pe,regrino-viajero- mercader -y también estudioso- tendrá que atravesar.

La institución del viajero-peregrino es el' factor que más influercias ' culturales vehicula entre AI-AndahJs y el Magreb, paso generalmente obligado, al ir y al volver de Oriente. Este cauce cdnalizará un goteo constante de influencias de AI-Ándalus sobre el Magreb, especialmen- te a través de sus ciudades portu~as.

La capitalidad de Marraquech

Cuando la nueva dinastía de los almorávides se instala al pie del'Atlas en los linderos del desierto, no lejos de las costa atlántica y del extremo del Magreb, el nivel cultural áqtbe y urbano de aquella región era bastante

~ajo. La dinastía reformadora se verá cada ~ez más atraída ha5ia

1 Al~

1

Andalus, donde los ataques cristianos y el poder de los rFyes de taifas pr~~

vocan una paulatina adhesión de la clase soqial pe t~ólogos y alfaquíes

p

los reformistas almorávides, a los que llaman a la Península. 1 1

Dueños por las armas y la relifión de inmensos territorios, los almorávides, y Juego los almohades, \]ti'Jizarán ~ los CU)tos andalusÍCS·

para organizar su administración y difundir las 'ciencias, artes y técni- cas de la cultura árabe-islámica, que habían llegado a su apogeo en la

1 época taifa) de AI-Ándalus.

Por eso puede afirmarse que fue la capitalidad de Marraquech donde la influencia de AI-Ándalus encQntró un nuevo cauce para difundirse por todo el Magreb. Los súbditos andalusíes de los soberanos de Marraquech · ejercieron influencia, de esta manera, sobre toda la sdciedad ma&rebí.

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1 1

Granada y las capitales magrebíes

Al desmembrarse el imperio almohade, a mediados del siglo XIII.

y perderse para el poder islámico la mayor parte de Jos territorios de

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AI-Ándal~s ( Po11ugal medio, .Meseta inferior, val!e del Ebro, en el siglo XII: Algarvc portugués, ,valle del Guadalquivir, región valencia- no-murciana, Baleares, er:t el XIII), una verdadera oleada de inmigran- tes de AI-Ándalus se trasladó a los reinos post-almohades de Granada, de Fcz-Marraquech, de Tremecén y de Túnez. Estos cuatro reinos, con estructuras administrativas y culturales muy unifo~es, intercambia- rán todos sus productos cultu~ales y sus más importantes corrientes

Í1ntelectuales. Esa uniformización postalmohade se deberá sobre todo a los grupos de imhigrantes an'dalusí~s, fonnados e~peCihlmente por las clases dirigentes, por literatos y juristas, por artesan~s urbanos de lujo.

Estbs son los que

constitu,i~an

las

~sthtcturas princip~les

de las capita- les magrebíes. 1

La caída de Graml.da, a finalt+s del sigfo· XV, marca el final de las emigraciones ahdalusíes al Magreb~ fue t'lmbién, sin embarg': una importante inyección de cultura andalusí en la sociedad magrebí, espe- cialmente en Tetuán y la región marroquí próxima.

1

1 1

Laremigración hispanizada .de lds mqriscos

11 ' 1

A partir del siglo XVI; nuevas oleadas de inmigrantes serán con- secuencia. de las persecuciones soc. ioreligiosas contra los mus4lmanes en España. Pero esoslmu~~hnunes .~·mox.i~~os',', como los "mudéjares" 1 de la sociedad hispánica rnedieval,1 están muy hispanizados. !Además de factores re,ligios~>s y, cu¡lt.ura¡le.sl heredad'<l>s de sus antepasados de 1 AI-Ándalus, llevarán a su nuevo hogar magrebí elementos culturales adquiridos en las socieda,des de lps reinos .. crislianqs eyropeos, tanto a lo largo del siglo X, VI com6 en eJimomen~o de ~1~ ma$iva expulsión final, a principios del XVII. Es una ~apollación cultural muy especí~­

ca de los musulmanes de la península a la sociedad magrebí.

Estos cuatro grandes flujos migratorios, con sus especificidades, deben ser tenidos en·cuenta, al estudiar el marco de las influencias de Al-Ándalus en el vecino Magreb.

1

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Llos

gran~es camP,~~ d~ i~Oue~cias

andalusíes 1en

~1

Magreb .

¡, Ante todo, hay que advertir que estamos ante un mundo ára~e-is,á-

1 mico medieval muy uniformizaclo, en el que las influ_e,~cias son gene- ralmente multidireccibnald~. co_n· ~ontinuos transvaseS eh todas las

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11 1 lolll ' ' ,i 1.1 '11

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direcciones. De la misma manera en que Al-Ándalus recibe, desde el principio, continuas e importantes influencias del Magreb oriental (de Kairuán y los puertos del Magreb) también iqfluitá, a su vez, en todas la regiones magrebíes, a partir de las influencias que ejercen las ciuda- des de su hinterland.

Sin pretender ser exhaustivos, ni muy sistemáticos, hay que men- cionar algunos campos específicos en los que s

1

e ha podido probar Ja.

intluencta de andalusíes en la cultura árabe-islámic,a magrebí. .

11 1

El urbanismo

1

Tanto en regiones costeras como en el interior del país (Fez, Marraquech, Sigilmasa, Tiaret, Tremecén, Miliana, Constantina, etc. ),

1

nacen importantes ciudades en ~poca islámica medieval, en ~ugares

donde nunca, en la antigüedad preislámka, había habido cent~ps urba-

nos de parecida envergadura. ' , , 1

1

Estas ciudades magrebíes, al igual que las de Al-Andalus, adopta- rán las estructuras urbanísticas que la civilización islámica había here- dado de las civilizaciones urbanas que la habían precedido, en .Oriente Medio y en el Mediterráneo, pero con las características específicas del ' Islam: centralidad de la mezquita, transferelncia de ciertas funciones del foro público -que desaparece- a las puertas de la ciudad, esquema radial de las vías de comunicación -entre la mezquita central y las puertas o accesos a la población-, formación de barrios comerciales junto a la mezquita y j~nto <f la~ pyqrté¡lS, et~. 1 1 ,

AI-Ándalus, rápidamente estructurado por sus ciudades sepún herencias helenísticas, pero también siguiendo el modelo cordobés, participará en la estructuración del urbanismo de las ciudad,es magrebíes, en la medida en que esas nuevas! c!iudades integrarán contingentes mayores o menores

qe

inmigrantes andalusíes. ,Las influencias andalusíes en el urbanismo magrebí son particularmente evidentes en Fez, Marraquech, Salé-Rabat, Tetuán, Orán, Tremecén, '

1

Argel, Bugía, Túnez y las poblaciones donde se instalaron los moris- cos expulsados de España en el siglo XVI-XVII: en Marruecos (regiones de Tetuán y Salé-Rabat), Argelia (llanura de la Mitidja) y Túnez (región de cabo Bueno, valle del Medjen.hi, Zaguán, llanura de Bizerta).

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Las (écnicas del agua

Un elemento fundamental para toda población, y especialmente para la población masulmana, es el agua potable urbana y la de uso 1 agrícola y 'artesano. Este elemento es particularmente apreciado en regiones, como las mediterráneas, donde el agua no es siempre abun- dante y donde se padecen frecuentes y devastadorak sequías.· El Magreb tiene cierta abundancia de acuíferos, alimentados por precipi- taciones estacionales y, spbre t<,>,do, ppr, l~s .. nieves de sus altas cordÍII¡C- ras (especialmente en el Atlas marroquí y el Yuryuf~ argelino). Pero carece de importantes ríos, como ciertas regiones de la costa medite- rránea europea. De ahí que las poblaciones, y en particular las grande~

ciudades, estén obligadas a tener

eh'

cuenta el elemento acuífero para su instalación y crecimiento. .

1 1 El origen de las técnicas de captación, conducción y alrriacena-' ·' miento de aguas urbanas en las ciudades magrebíes es objeto de dis- c'usiones entre hi~t.~.~.i~4qre.s;ll ,¿Her~daclas de, los romanos?

¿:Ap!ovechamiento·de tradiciones locale~? ¿Influencias de técnicas de AI-Andalus? Es muy probable

1

qp~ lpUCh?s ~lemento~ ~e dieran cita en 'la solución al problema de abastecimiento de agua, en una sociedad tan

111¡óvil y uniformizada como la árabe-islámica 111edieval.

, Parece que se puede documentar una evidente influencia and~lusí

e'n 9bras de captación y, condu<;:c.ón, cle aguas de Marraquech, Tetuán, Argel, Túnez y la región del río Medjerda. Pero es muy probable que anónimos andalusíes contribuyeran en t~a c'ase de obras hidráulicas de las poblaciones IT1~g,r~q,íes,y

qe

sus1ZQ~Wi perjurbanás,agrícolas,¡para provecho personal y de las poblaciqnes, ~n la~ que ~e habían instalado.!

1 ,1 1 ' 1

Organización técnica de la administración

1 Ha habido épocas, en la historia' magrebí, en las que la influencia andalusí en la organization del Estado y de· su administración ha sido muy importante. Las dinastías local.es del Magreb supieron aprovechar la experiencia de altos funcionarios inmigrados de· AI-Ándalus para gobernar eficazmente sus Estados .

1 1

1 Esta

influenci~

parece especialmente

import~mte

con las dinaslÍas de Marraquech, de Tremecén y de Túnez, a .ph.rtir del siglo XI.

También se advierte, ,a c,liversos niV.eles, en época \:ie mudéjares· y ''

mori~cos. ln~titucion~s grem~ales

de toda clase

f~eron

también estruc-

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turadas según modelos comunes a Oriente y a AI-Ándalus, pero 1con1 un · peso específico de ,expertos andalusíes en proporciones difíciles' de precisar, generalmente debido a la escasez de documentación.

La educación de la juvemud 1 1

Hubo muchos andalusíes que ejercieron la enseñanza en 'el Magreb, especialmente los emigr~ntes cultos'que transitaban hacia los lugares santos de la peregrinación musulmana o volvían de Or¡iente, y' 1 los emigrantes de Al-Ándalus obligado's a dejar sus tierras ocupad~s por los cristianos. Contribuyeron así a la arabización e islamización de amplias capas de la sociedad magrebí. La influencia educativa se advirtió sobre todo en lo que podría llamru;se la "enseñanza media", basada no sólo en las tradicionales ciencias coránicas y jurídicas, sino también en la literatura y letras de mundo, el adab. Esta educación culta fue una aportación característica de la enseñanza andalusí ,a la sociedad urbana magrebí..

La literatura: la escuela de la naturaleza

Es evidente que las int1uencias literarias se dan, en el ámbito culto 'de los literatos, en todos los sentidos. Es difícil advertir influencias con- cretas, en una actividad t~n creativa como es la literatura, con una base y acervo literario común. Lar rica literatura árabe culta de Al-Ándalus evoluciona paralelamente a la 'de lo~ centros urbanos del f'4agreb, a medida que se fundan ciudades y se asientan cortes palaciegas.

Algunas artes literarias parecen haber~e iniciado antes en ¡\1-Án~a­

lus que en el Magreb, como los poemas musicales que darán origen a la música andalusí en todo el mundo árabe. También los productos de la escuela poética llamada .. de la naturaleza" tuvieron sus primeras manifestaciones en Al-Ándalus; son una probable influencia sobre el Magreb.

El derecho: el malikismo

11 1 1 ' ti 1" , 1 1 ,

La escuela de derecho islámico (fiqh) dominante en Al-Andalus y en el Magreb fue la malikí, de Malik lbn-Anas. Esta doctrina religio-

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jurídica llega a AI-Andalus, evidentemente, desde Kairuán,

1 pero pronto evoluciona naral~lamcrme en ambas region~s.' \con influencias y \ préstarnüs mutuos. 1 [t , , . 1 · .· -

1 1 Por ser una mate,ria de estudio de gran importancia 1social, esas influencias mutuas tuvierop gran trascendencia y múltiples aplicacio- nes. Algunos asrectos pu11tuale~ de esas influen<rias doctrinales y prác- ticas h(ln sido muy

e'st~diados

por historiadóres modernos. 1La abun- dante !documentación conscrrvada permite, en este campo, preci silnbasl tante las influencias 'de maestros andalusíes en juristas magrebíes, aSí

' 1

como los casos inversos.

Historiadores y geógrafos

' 1

Los escritores árabes que cultivaron la historia y la geografía son tan abundantes e.n Al-Ándal~s, desde los primeros tiempos de la insta- lación del Islam en la península,1como más, tarde en el Magreb. Ambas tradiciones científicas ~se alimentan de noticias y de informadores de ambas orillas del Medjterrán~o, .co,n ~j~IJlp~os de filiaciones e infl~en~"

cias que han sido a veces analizados por los especf~listas modernos.

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La reflexión sociológica: Abenja./dún

" ' 1 1 . Ir 1 1.1

El historiador y polígrafo Abenjaldún (finales del siglo XIV) es 1 , autor de unas reflexiones muy originales sobre la historia, especial- , mente en el mundo árabe111medie1vaL De ·ascendenci'a sevillana, nació en

Túnez y llegó a ~er m~nistro en qranuda y en otras capi~ales

1magre- bíes, antes de viajar a Oriertte, d(l)nde ·murió. Es un ejemplb paradig- mático de la unidad y uniformidad de las sociedades postalmoha(les de'

1 AI-Ándalus y el Magreb. '

1

1 Sus reflexiones se basan en modelos muy diversos, pero rlo hay duda de que si el modelo

p~Üti~l~

magrebí dominÓ en sus ideas en torno al poder renovador de los nómadas sobre las sociedades urbanas

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(ejemplos de fatimícs, ziríes, almorávides 1 y almp~afles, entr~.~ otros), 1 1 , , .1

t:ue seguramente

eii11o~cl~ a'nda~u

1

sf,.' ~~~ Í~s· din·~~tías o~eya

y

d~ t~i- ~.1

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tas~ e), tJUe inspiró también su teoría de las generaciones de gobernan- tes (fundadora, asentadora, liquidadora).

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: !, 1 11

Una influencia teológica recurrente: 1/m-Hazm de Córdoba

' 1

lbn-Hazm de Córdoba (primera mitad del siglo Xl) es uno de los pensadores más originales de Al-Ándalus. Su producción escrita abar- ca sobre todo la teología, la biografía del Profeta, la ·literatura didácti- ca, la poesía, el derecho musulmán y lo~ comentarios al Corán. Sus escritos no se difundieron dema~iado en el mundo islámico,, pero su' doctrina (el "zahirismo", o tendencia a atender sólo al sentido claro y aparente del texto coránico) ha tenido influencia grande y recurrente en diversos movimientos teológi<-;os del mundo islámico.

Por el Magreb, su principal discípulo, Az-Zubaidi, no hizo más que pasar, de camino hacia Oriente. Pero el fundador ,de la doctrina aln1o- hade, el mahdi lbn-Tumert, aplicó el zahirismo a 1~ interpretación de ' numerosos textos del Corán. Más tarde, en la segunda mitad del siglo XVI, el movimiento "de los andalusíes", en Marruecos, también invo- có la doctrina zahirí de lbn-Hazm para sus reformas religiosas, san- grientamente reprimidas por el poder. En las reformas del Islam, la ten- dencia a simplificar las interpretaciones cor~nicas es un fenómeno recu- rrente. En el Magreb, en particular, esta tendencia ¡nvoca a

m~nudo\!1

precedente y las argumentaciones del teÓilogo cordobés del siglo XI. ·

1 1 1 1 ,,1

El sufismo 1

1

El sufismo, o mística islámica, tuvo, y todavía tiene, gran impor- tancia en la religiosidad de muchos musulmanes, en su forma culta o popular, individual o asociatiava. Sus primeras manifestaciones docu- mentadas se dieron con lbn-Massarra de Córdoba, pero se desarrolla- ron con grandes nombres como lbn-Arabi de Murcia, lbn-Abbad de Ronda y otros. Cofradías como la de ~os,S

1

id-~oJno de Benifato (mon- taña alicantina) tuvieron mucho éxito en Grana a '/• más tarde, en el 1 1 Magreb. Todos esos movirrHentos religiosos de AI-Andalus perdu1r~ron , en el Magreb, algunos de ellos hasta nuestros días, como lo~ poemas místicos de Ach-Chúchtari de Granada, que se conservan en la müsica

· andalusí, magrebí' y oriental.

La devoción al Profeta: el cadí lyad

1 1

Un aspecto particular de la devoción religiosa islámica medieval;

hasta nuestros días, es la creciehte d~voción a la persona del pn;feta

Ir

1 1 1 1 1

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11

Mahoma. La fiesta que conmemora su nacumento (Al-Máulid An- Nábaui) llega a AI-ÁndaJus desde el Magreb, en el siglo XII, pero es un andalusí de Ceuta, el cadí lyad, magistrado en Córdoba y Granada, , el que escribe el mejor tratado 1sobre ,'las c1ualidades del Profeta del Islam, clásico islámico de devoción religiosa en Oriente y en el tAag~e_bi el Kit~ba~~Ji[áfi huqtJi'q.'ai-Mustafár.El badí Iyad es un ejem-' plo mas de la sunbJosJs tultural entre Al-Andalus y el Magreb.

1 '

Astronomía, medicina y otras artes y técnicas

Ciencias y técnicas de la civilización árabe medieval fueron culti-

~ada~ en ~1 Magreb y en Al-~ndaJus. Pero es sobre todo en época almorávide y almohade

cuan~o

la corte de Marraquech atrae a 1sabios, kntre los que hay que mencionar 'especialmente al filósofo y médico Averroes, al astrónomo lbn-Al-Banná de Marraquech, influenciado por el madrileño M'aslama Al-Mayriti y por otros, andalusíes, y a la familia de médicos sevillanos A~nzoar. \

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técnicas 1

hisft~~;¿as

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denhcimi~iz¡~

euiopeo

9tro campo de in:tluqnc,ia pfn,insular en la' soCiFdad magrebí se desarrolló con m'btivo del exilio de moriscos his1paniz1ados, durante los

sigl~s

XVI y XVII. Exportarop

té~nicas

y modos de vida europeos a las ciudades magrebíes y a sus territorios periurbanos, paraleh •. ~.~~nte a la acción europei~ante de muchos e~ropeos que se islamizaron y obtu1 vieron puestos importantes en las sociedades magrebíes en la misma

époc~. ¡especialmente en las regencias dependientes de los turcos oto-

m~nos: Argel, Túnez

y

Trípoli. .

Esas intluenJias, qu'e rbcientemente han sido objeto de importantes ' estudio~, se detectan '1en la 1 agricultura, la coristrucción1, la población

¡,r~ral periurbana, las comunicaciones terrestres, las técnicas militares, la navegación, las a,-tes~nías,, especialmente las textiles, etc. 1 1

' ' 1 [1 ' 1 • : '1 ' '

El Magreh, heredero de AI-Ándalus

1

1 1

Aunque la cul'tum· 'magrebí no sólo se alimenta de aportaciones andalusíes, reconoce esas inOuencias. Al haber desaparecido Al-Ánd~

' 1 1 ' 1 1 1

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85

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..

l!JS, al desaparecer el poder político musulmán en la península y haber sido expulsada toda la población musulmana .de España, los magrebí- es se sienten herederos espirituales de Al-Ándalus y de su civilización árabe-islámica. Esa .. nostalgia de AI-Ándalus", esa reivindicación del valor civilizacional de aquella cultura brillante, cuya herencia reivin- dican, forma parte de la persom~lid~d rnás,,íntirt;la

Ptr

'a sociedad magre- bí actual. Es también uno de los lazos históricos más frecuentemente invocados en las relaciones entre el Magreb árabe-islámico y la Españ~

actual, como parte de Europa y puente que transmitió valores y sabe-1

res diversos a la Europa occidental. : ! 1 1 1,

Por qué las influencias se detectan más en unas é~ocas que en otras

1

11

A lo largo de más de nueve siglos de relaciones entre los musul- manes de Al-Ándalus y los musulmanes del Magreb, hay algunos pe- ríodos con mayor abundancia de testimonios de influencias de andalu- síes que otros. Esas variaciones pueden sintetizarse en relación a cinco 1

períodos diferentes, donde actúan ~res factores también distintos~ que son los que hay que tener en cuenta para comprender mejor ~sas

influencias y su alcance.

Período omeya 1 1

Abarca el período del gobierno supremo de los soberanos de la dinastía de los omeyas en Al-Ándalus: gobierno del califato omeya de Damasco (primera mitad del siglo VIII), emirato omeya de Córdoba (hasta principios del siglo X) y califato omeya de Córdoba (hasta prin-

cipios del siglo Xl). 1 1 1 ~·· 1

En este período, hay influencias mutuas entre AI-Ándalus y algunas regiones más arabizadas e islamikadhs del Magreb: ,Ifriqi)(a (la actual Túnez, región de Trípoli, Argelia nororiental) y las ciuda- des costeras del Magreb. Sólo dos¡ ciudades interi(~res del Magreb medio (Tiaret) y del Magreb extrbmo (Fez) reciben influencias impo.rtantes de Al-Ándalus en este período. Todo el interior monta- ñoso, poco arabizado y ~ún muy tradicionalmente berebere, en len- gua y estructuras sociales, parece impermeable a las influencias andalusíes.

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1

PefiÍodo de taifas

1

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1

Corresponde a los reinos de taifa peninsulares, pero también a . pequeños Estados semejantes en ·el Magreb,

a

lo largo del siglo XI. Los intercambios son cont,ill¡UP$ ~ntrt; las dos ,regiones, pt~rd no se detectan importanies influencias culturales, /porque las dos regionés forman 1 parte de

uh

mismo uni1'-:erso civilizacional, orientalizado, aunque los poderes políticos influyentes hayan sido los fatimíes, desde El Cairo, y Jos omeyas, desde Córdoba. Las regiones montañosa~ bereberes siguen re~istiéndose a las influenci~s ex}ema~. procedan éstas de las ciudades arabizadas·del Magreb ~de Al-Andalus.

1

Período almorávide y almohade

1

'

~ste

período abarca desde 'fines del

sig'l~

X' hasta rllediados del siglo XII! Ambas dinastías son de origen berebere, 1o~upan política y direct~mente las region~s. montañosa~ bereberes 'd~.J Magreb, y actúan · de forma efic~z para integrar

Á

la población berebere del Magreb en el universo árabe-islámico, del Mediterráneo, el· de Al-Ándalus, el J.~

lfriqiya y el de las

ciu~ades

arabitapas y arabizadoras del resto

d~l

Magreb. Los almohades llegan a escribir textos religiosos e históricos en berebere con escritura árabe, para acelerar el proceso, de arabización e1 islamización de Jos bereberes. 1

En' este

perí~do,

la inflwencia

andal~sí

es muy i1mportante, comp . ugente de arabización cultural del 1podet ~agrebí de almorávides y almóh1ades. Una emigración 'selectiva de imdalusíes, funcionarios admi- nistrativos 'y técnicos diversos, se instala en Marraquech y en otras poblaciones magrebíes de ios territorio

1

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~ ~.·~,,o:~vides

y

almohade~·¡

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Perí~~o fostalmo~z~~e ,~· g~?na 1 dilfo 1

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Comprende Jos siglos XIII-XV, cuando ~~ imperio almohade se desmembra en cuatro reinos'·o s~ltfl~atps, (Granada, Ffz-Murraquech,

1 Tremecén; Túnez), clllturalmente. uqiforme's, c~n intercambios mutuos múltiples y permanentes, por pertenecer a un mismo ámbito cultural.

La influencia andalu~í en la sociedad magrebí se debe sobre todo a la masa de inmigrantes empujados hacia el Magreb por la caída en

1 1

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manos de cristianos de' amplias regiones de AI-Ándalus. Se compone,, sobre todo, de clases altas y urbanas, que acentuarán el 'carácter cultu- ral árabe de la sociedad magrebí postalmohade.

1 1

Períodos mudéjar y morisco

11

1 1 1 1 1

Comprende un amplio período en que se produce un goteiD de población musulmana de los reinos cristianos hacia el vecino Magreb:

mudéjares -desde el siglo XII hasta principios del XVI- y moriscos -desde el siglo XVI hasta principios del XVII-. Es una población que ha convivido con los cristianos europeizados y ha adoptado sus formas de vida y su saber, en grados diversos. Su influencia -como ya se ha dicho- se caracterizará precisamente por este elemento europeizante que llevarán a sus nuevas patrias magrebíes.

1 ' :

Tres facto~es fundamentales para las influencias ahdalusíes

¡, 1 lA emigración

El principal factor para medir la influencia de. la cultura .. de AI- Ándalus en la cultura del Magreb es, evidentemente, la emigración. Ya sea por el goteo de los viajeros-peregrinos-comerciantes, ya sea por la emigración de los andalusíes expulSados ~e sus tierras por los cristia- nos, son esos inmigrantes los que más directamente aportan elementos

' 1 1'

culturales nuevos de AI-Andalus a ciertas regiones del Magreb. ·, Habría que añadir también, en este factor migratorio, la influ~ncia de Al-Ándalus en magrebíes que viajan a la península: intelectuales en viajes de estudio, funcionarios con cargos públicos en ciudades arida- lusíes, militares en ejércitos instalados en AI-Ándalus, viajeros diver- sos. De vuelta a sus tierras de origen, aportarár seguramente elemen- tos de la sociedad árabe-islámica andalusí que habían conocido.

La uniformidad cultural,

1 1 1 11 111 1 11

Un segundo factor para medir las influencias andalusícs en

et

Magreb es la uniformidad cultural que existía entre ambas re~ioncs, al menos entre las zonas más arabizadas e islami~él~~s¡ ~e AI-Andalus y'

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(15)

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' 1 1

del Magreb. Esta unidad'¡trn ·el

á~bit?

cultural h_ace

pa~icularmente

1 1 difícil señalar influericias, ya qtie éstas son mutuas, en ese universo 1 árabe-islámico medieval del Mediterráneo occidental. 1

1 1 ,.

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' 1

La receptividad cultural

1 1 1

· Finalmente, un tercer· factor ~ondiciona1 las influencias culturales¡

de Al-Ándalus en el Magreb: la receptividad. Hay sectores sociales, regiones y períodos que no son receptivos a las influencias andalusíes por no tener una estructura suficiente y adaptada para recibirlas (len- gua, educación, economía, comercio, técnicas, etc.).

El estudio de este factor de receptividad plantea interesantes retle-1 xiones sobre el nivel mínimd para recibir influencias y sobre el enri- quecimiento que estas influencias suponen en .el que las recibe, tnucho más que en el que las.qa. . 1 ' 1 · ... • 1

1

1 Una reflexión final sobre las influencias 1 1

La noción misma de "influencia", ·que está en el fondo de eSte pequeño estudio, me'rece una reflexión. C~ando se trata de influencias entre países o entre grupos humanos diferentes., va muchas! veces , unida a la noción de "superioridad", del influyente sobre el influido, 1

como un líquido que.jZu~e¡ desde at;Tiba hacia abajo, por la ley de la ' gravedad, o como un'

ri~o

que puede

4~r

al que

n~

tiene, puesto que él

sí tiene. ' 1 1 . .l . , 1 1 1

Por eso, a veces, los estudios de. las influencias históricas provocan

1 senümientos colectivos de rechazo o de superioridad -que no deberían

1

1 darse- entre quienes se consideran descendientes de los influidos o de lbs influyentes. 1 1 1 1 1 1 1 1

Una visión equilibrada, objetiva y justa de la historia tiene que intentar ver las influencias históricas como hechos del pasado, de enri-

' 1

,1

1 1

¡, 1

quecimiento mutdol deL los pueblos. Lo~ mecanis!fn6s' de las influencias 1 1" " .

·no dependen tanto1de la superidridad1 cultural ...1.ya· se ha' visto en 1algu- 1.1 '11 1 ',l

~ 1 1 ..

nos ejemplos entre· Al-Andalus y el Magreb-, como de muchfsimos otros factores individuales y sociales, particulat11lente de la capacidad individual y social de mejorar aprendiendo de otros. ·

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