EL DAMASQUINADO DE EIBAR

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EL DAMASQUINADO

DE EIBAR

RAMIRO LARRAÑAGA

El día5 de febrero de 1990se en-tregó al rey Juan CarlosI el primer ejemplar del libro Los Zuloaga. di-nastíade artistas vascos.editado por Ramón Suárez Zcloaqa, nieto del pintoreibarrés,cuyo museo y elde algunos trabajos de antepasados su-yos seencuentra en Zumaya.

Enel tercercapítulode esta publi-cación figurala historia y los métodos de ejecución del arte denominado «damasquinado". Serelata suorigen y su difusión.

Eusebio Zuloaga, el último que ostentó el título de «Arcab uc ero deS.M....que alcanzóelaño1844. fue quien inició esta artesanía me-dianteel nuevo sistemade incrusta-ción ornamental deloro en el hierro. Plácido Zuloaga,suhijo,y también padre del gran pintor Ignacio, fue quienmejoró la ejecuciónde esta la-bor alparacticarlamedianteel rayado defondos, «estriado a cuchillo",que sustituyó al «trazado orayado a pun-ceta..que ejecutabasu padre.

No es acertadollamar «damasqui-nado..a todo lo que presenta oro o plata incrustado en hierroo en acero. Cada modalidad tiene su nombre. Laslíneas que siguen tratan estos conceptos, pero particularmente lo que hasido y es el«damasquinado.., cuya cuna es Eibar,de dondeirradió estesingular arte a otras ciudades , entre las que destaca Toledo como la másaventajada.

PLACIDOZULOAGA,

INSTAU RADORy MAXIMO ARTISTADELDAMASQUI NADO

PlácidoZuloaga, hijomayor de Eu-sebioZuloaga y nacido enMadriden 1834, fue quien revolucionó el da-masquinado,arte que alcanzó gran éxitoenelsiglopasado mediante un nuevosistema.

Desde muy niño se inició en la prácticadeldibujo.Alcanzópara sus 20 años de edad tal dominio en la confecciónde bocetos,en el cince-lado, grabado y damasquinado en oro y plata que,a pesar de su juven-tud,compartió con su padre las mie-les del triunfoen las exposicionesde

la década 1840-1850,y muy en par-ticularenla ExposiciónInternacional de Parísdelaño1855,en quela pren-sa francepren-sano escatimóelogiosalos Zuloaga ,padre e hijo,ante la belleza y originalidad que presentaban sus trabajos.Y estoocurría en un certa-men al que acudieronartistasde casi todos los paísesde Europa,eincluso de Asia y Africa.

Viajó a París, donde trabajó pri-meramente con elescultor Paul Líe-nard y posteriormenteconlos escul-tores y relievistasAntoineLouis Bay-re y Jean Baptiste Carpeaux. Des-pués se trasladó a Dresde, donde estudióy analizóensumuseo las in-crustacionesde oro queofrecían al-gunas rodelas y armaduras de lujo antiguas;sinembargo,no se puede considerar como algo ciertoy defi-nitivo que Plácido Zuloaga copiase allíel proceso de ejecución del da-masquinado.

Ya casado,con Lucía Zamoray Za-baleta,madre delpintorIgnacio Zu-loaga,retorna a Eibardonde se afin-có hacia el año1860,dedicándosea trabajary dando un impulso vigoroso ala prácticadel damasquinado.

A Plácido Zuloaga se debe el es-plendor y difusión del arte del da-masquinado en ánforas,relojes, pla-tos,cofres-fuertes, jarrones, meda-llones,etc., llegánd ose hast a la asombrosadecoraciónmonumental, de la que buena muestra ofrecen el panteón del general Prim o el altar damasquinado que se encuentraen elSantuario de San Ignacio de Lo-yola,enAzpeitia.

De todas estas aplicaciones artís-ticas, alas que sellegó por la deco-ración delas armasblancas y delas defuego,derivaroninfinidadde mu-chasotras damasqui nadas en forma de broches,relojes de bolsillo, cru-ces, alfileres, gemelos, brazaletes, abrecartas,peinetas,porta-retratos y hasta prismáticosdeteatro,toda una gama de objetos que hicieron furor enla-belle époque.. francesa, cuan-do el llevar una «joya de Eibar.., u «objeto de Eibar.., comotambién se decía,erasigno y detallede distin-ción.

En su mansión, la casa-torre de

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Brazaletes ,horquillas,broches,etc.

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-Kontadorekúa..O"la casa del con-tador..,fue formando un granmuseo. Estecaserón,sobrioentre señorialy campesino .con un bello balcónde estiloplateresco en sufachada prin-cipal,quedó en estado ruinoso du-rante laGuerra Civil de1936-1939.

Deesta casa-museo-tallerde Plá-cidoZuloaga,que con todo rigor his-tórico podría llamarse "Universidad delDamasquinado..,salieron renom-brados artistas que,bien individual-mente o asociados entre ellos, fue-ron maestros a suvez de mayor nú-merode discípulos.Lo cierto es que el damasquinado se extend ió con inusitada rapidez,siendo sus épocas de mayor brillantez entre los años 1910-1914 Yla década de los cua-renta,trasla Guerra Civilespañola.

En estos últimos tiempos se ha mantenido esta artesanía en Eibar precariamente, y ello merced a al-gunos trabajos especiales que eje-cutabanalgunos destacados damas-quinadores,comoLucas Alberdi, Du-nixiMurúa,lñaki Galparsoro, etcéte-ra.

Actualmente se está tratando de reavivarla, en trance de perderse. A princip ios delos añosochentase proyectó la nueva instalación de la Escuela de Damasquinado,yya en 1984 comenzó su actividaddocente,

en donde durantetres años seforma a 15 alumnos en esta aprec iada y preciosaartesanía.

PROCESO DEL

«DAMASQUINADO»DE EIBAR No se debe calificar de « damas-quinado ..a todo objeto quepresente unaincrustación de oro en su supe r-ficie a modo decorativo. Puede in-currirseenerroralopinarde esta ma-nera.

Sin embargo,generalment e apa-rece tal definición sinmás explicacio-nes en buen número de catálogosy referencias alreferirsealalabor ar-tesana de adornos con incrustación de metales preciosos sobre piezas metálicas,armas y armadurasen par-ticular.

Latradición,la famadelos dibujos orientalesque presentanlasrodelas,

cimitarras y ciertaspiezas de arma-duras deigual origen,son causa de que, por rutina más que nada, se haya considerado a Damasco como fuente universalde toda técnica de-corativa quehaya podidollegar hasta nuestros días al tratar de esta ma-teria.

Los Zuloagaincidieron en elerror de prescindirdela designacióndeun nombre nuevo o adecuado para la labor que emprendieron;se dejaron llevar por la costumbre,consid eran-do como secundario este aspecto y sinpercatarse del alcance que para lo sucesivotendríaeste descuido.

Es probableque en esta cuestión

influya un factor determinantepara la nomenclatura de esta artesanía, se trata dela prohibicióndelCorán res-pecto a representar imágenes y fi-guras humanasyde animalesa sus creyentes.Este veto pudoserla cau-sa de que los trabajos decorativos damasquinos pueden ser siempre enmarcados dentro deun mismo gé-nero.yalserlo,a suvez,losmotivos decorativos de las primeras aplica-ciones ornamen tales que Eusebio Zuloaga aplicó,resulta lógico y hasta comprensibleque hallarían cierta ra-zónen llamar"damasquinado"a su trabajo. Fue con el transcurso del tiempo cuando se varió de tema,

pero ha subs istidoel nombre.No es «damasq uinado..,enversión moder-na,todolo que contienealgúndibujo oincrustaciónenoro o enplata.Hay

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que saber diferenciar procedim ien-tos y sistemas.

El procedimientode grabado que se conoce por «ataujía», fue el más practicado desde la antigüedad por todas las civilizaciones más distantes y aisladas entre sí;es sencillamente introducireloro en unsurco prev ia-mente abierto para esa operación.

y si el surco tiene forma de dibujo decorativoo cualquiersigno ,así lo representará el trabajoterminado.

El llamado «nielado.. es otro pro -ceso que también se emparenta con estas labores.

El nuevo procedimientoque inició Eusebio Zuloaba para prepararla su -perficie con el picado romboidalque conseguíacon el«cuchillete..a modo de punceta afilada,mediante ligeros golpes de martillo,en cuya aspereza se incrustaba el hilo de oro,fue per -feccionado por su hijo Plácido al em-plear para esta operación una cuch i-lla,con cuyo afiladocorte se rayaba a mano,a fricción ,entres direcc io-nes cruzadas,el fondo o superficie en que habíadelograrselos dibujos ; esto es,nada menos que el « damas-quinado..actual,el que fue calificado de«estriado a cuchillo».

Lapicarescaindividual ha sustitui -do este pica-do que se hacía a pulso y enteramente a mano por la aspe -reza superficialque se consigue

me-diante lainmersión dela piezaa

gra-baren ácido nítrico. Sobre esta as -perezase procede a laincrustación

presionandocon un punzón manual

el hilo de oro,que llevándolo con la mano se consiguen dibujos finísimos y variados a voluntad del ejecutor. Para fijar bien el oro se va golpeando elhilocolocado mediante ligeros go l-pes de martillo,tambiénmuyligero, sobre elpunzón manualantedicho,

quedando de estaforma compl

eta-mente adheridoa la base.El punzón sueletenersu extremo plano en su terminación cónica.

Una vez conseguido el contorno de la figura, se procede a rellenar su interior, también con hilo de oro, igualándose posteriormente la su-perficie grabada presionando el en-tramado formadocon elhilomed

ian-te el bruñidor hasta conseguir un

conjunto uniforme.

Las posterioresoperaciones,el sombreado,el perleado,etc., requie-ren toda la atención y destrezadel artesano, demostrando al mismo

tiempo las facultades artísticas del

operariograbador.

Elverdadero arte,elmás puro,en la ejecución del«damasquinado» es el trabajo con hilo,pese a que por imperativode la mercantilizaciónse introdujo el uso de la láminade oro para rellenado de interioreso para el recorte de una determinada figura, que mediante el uso de unas pinzas se colocaba en el lugar adecuado del grabado.

Se conseguíamedianteuna plan-tillade acero con la figuradeseada, que al ser golpeada sobre una su-perficie de plomo, interponiendo la lámina de oro,quedaba recortada la figura en su contorno y lista para su colocación. Se continuaba el resto de la operación como antes se ha descrito.

El oro que se emplea para damas-quinares de 24 kilates,es decir,oro puro en su amarillo naturaly sinalea -ción alguna. En menor cantidad,y solamente para dar variedad y con -traste a las figuras damasquinadas, se suele empleartambién el«oro ver -de.., que adquiere esa tonalidad

cuandosemezcla conun 30 por 100

de plata.Suele tener entre20 y 22

kilates. bastante máspurezaqueel

Reloj de sobremesa destinadoa Napoleon 111.

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Escopeta. Detalle dela báscul a.

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"oro de ley»que se utiliza en joyería, puesto que sólo alcanza 18 kilates.

La plata para damasquinar tam-bién sueleser pura.Seemplea muy poco; en trabajos de prácticas y aprendizajeen particular.

Eloro,a causa delprecioelevado que tiene,ha llevado a los damas-quinadores ala tendenciade reducir considerablemente el espesor del hilo que utilizan.Ultimamente,en E i-bar,se empleaba el hilo de oro de 7,5 a 8 micras y lalámin a o chapa,de 4 a 5 micras,eincluso medidas m a-yores, según trabajo a realizar. En tiemposde PlácidoZuloaga y sus pr i-meros discípu los era más abundan-te; de ahísu mayor valor material, aparte delque ofrezca cada piezaen susentidoartístico.

Cuando delas armasblancasy de fuego pasó el damasquinadoalador -no de gran númerode piezas,de las más variadasespecies,es cuando se hizo indispensable la presencia de los plantilleros , verdaderos artistas delajustajey la matricería.

Lapreparación del hilo y de la lá-mina deoro veníaefectuándose en Eibar según elmétodo empleado por PlácidoZuloaga,sibienelaño 1875, ante laimperiosa necesidadde surtir de materialadecuado alosmaestros y ofic ia les damasquinadores que iban en aumento,merced a los co-nocimi entos adquiridos en la casa -escuela-tallerde-Kontadorekúa-, el eibarrés Mateo Echebarría e Irusta establecióen Txiriokale un taller de trefilado del oro y de la plata.que desde entonces se ha conocido en Eibarcon el nombre de-Urredun a-(el del oro) y que ha suministrado constantemente el material n ecesa-rio anuestros damasquinadores e i-barreses,asícomo a otros muchos dela geografía nacional.

La bola de hierro colado, cuyo peso oscilageneralmente entre13y 15 kilogramos,es el elemento pr in-cipal y característico en el taller del damasquinador. Disponede un an

-cho canal central que permitela co-locación delos tacos de madera que sujetan los objetos que han de gra-barse.Su movilidad en todas d irec-ciones , al estar asentada sobre un triángu lode madera,facilitala adop -ciónde cualqu ierposturadela pieza para trabajarla. Junto a esta base triangu larde madera,en tiemposde Plácido Zuloagatambién se empleó la cuadrangular.

Lazona de trabajo o "habitáculo» de la bola,disponede un tornillo l a-teralcon elque se sujeta perfecta-menteeltaco demadera o cualquier otroobjeto,almodo deun tornillode mesa.

Labola de grabador,desde hace unos años en forma de insignia de oro,ha constituidoen Eibar un ga lar-dón o símbolode homenaje con que se ha solido premiara las personas que se hubieran distinguido en pro de estaciudad.

Lapasta empleada para la sujeción delas piezasen los tacos de madera se conoce en el argot laboral eibarrés con elnombre de«pikia».Es una es-pecie delacre que para este menes-ter preparan los prop ios artesanos, como cualquier otra herramientade trabajo.

Una com posición usual es la s i-guiente:

1.500 gramos deresina. 500 gramosde pez negra. 160 gramosde sebo.

2.000 gramos de aírnazarrón,que se conoce también con el nomb re vulgar de "pol vo rojo».

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Existen otras fórmulas,más o me-nos con igual efectividad. María Je-sús Portillo Erquiaga,quefue d irec-tora de la Escuela de Damasquinado de Eibar,nos facilitóesta otra com -binación más sencilla:

1.500gramos de al mazarrón o

«polvo rojo" .

750 gramos de resina,que ha de mezclarse todo ello con un trozo de candela de cera de quemar.

Sobre estacomposición ,en la

can-tidad conveniente colocada en uno

de los lados del taco de madera se colocan los objetos a grabar para cuya sujeciónse calientanmediante una lamparilla de alcohol.

Elresto del herramentales suma -mente sencillo: un pequeño martillo

y punzones de mano, muy pocos,

para culminar el trabajo por muy

complicado que sea.Más que obra de la herramienta,esla habilidaddel artista la que queda reflejada en la labor del damasquinado,y son el do -minio del dibujo y el del punzón

ma-nual los factores de mayor

impor-tancia.

El pavonado del objeto que se ha

damasquinado es la operación

pre-via a la terminación de la pieza. Se detallan estas dos fórmulas algo dis -tintasentre sí,que al final explican cómo se procede a la terminaciónde las figuras:

1. Desengrase (en frío o en caliente). 2.Se limpia cada piezaen agua

ca-liente.

3.Operación del pavonado (sosa

cáustica y nitrato de Chile),

me-diante este producto preparado.

Se empleaun kilogramode pavón por cada dos litros de agua. Se realiza la cocción en 142-143°de

temperatura,que hay que man

-tenerla,añadiendo agua si es que sube,o pavón en caso contrario. Transcurridos cinco minutos, se sacanlos objetos sumergidos,se limpianen aguafría y se vuelven a sumergir durante otros veinte minutos.

4.Se sacan las piezas y se procede a sulimpieza enagua corriente. 5. Introducirlasen agua hirviendoy,

tras poco tiempo,secarlas. 6.Sin dejar que se enfríentotalmen

-te, aplicar sobre la superficie de las piezasu objetosuna capa de aceitemuyfino.

7. Operaciones finales: Colocar

cada piezatrabajada y pavonada en el taco de pez o «pikla- para proceder al sombreado, perlea-do,etc.,es decir,ala terminación total.

Es aconsejable utilizar una red me -tálica cuando se pavonen piezas pe-queñas.

Aunque este procedimientode pa-vonado ha sidoel más generalizado, el que actualmente se usa en la Es -cuela de Damasquinado de Eibar es el siguiente:

1. Una vez atadas las piezas,unas

con otras,con alambre,sei ntro-ducen en la cubeta de desengra-se durante veinte minutos . 2. Se procede a su limpieza,en agua

fría,y de nuevo a la cubeta de de-sengrase o decapado en otros veinte minutos.

3. Después de haberse limpiado las

piezas con agua,se sumergen en el depósito de pavón durante cua-renta y cinco minutos y ala tem-peratura de unos 148°.

4. Se sumergen las piezas en agua limpia;se secan y se impregnan de aceitefino.

5. Finalmente,se colocano sujetan en los tacos de madera,y en la bola de grabar se procede a la

ter-minación del trabajo damasqu

i-nado mediante el bruñido,som -breado,perleado,etcétera. Como detalle curioso,hay que se-ñalar que para la limpiezade una

su-perficie damasquinada en oro,una

simple miga de pan es suficiente para lograr un aceptable resultado.

No son recomendables otros proce

-dimientos .

LAPRIMACIA DEL ACTUAL DAMASQUINADO

Es cuestión bastante debatidasi la primacíadel actual damasquinadole corresponde ostentarla a Toledoo a Eibar. Se trata de un aspecto h istó-ricoque no tienemayor trascenden -cia que la meramente fidedigna,de rigor documental simplemente,por -que el damasquinado quese practi -ca en ambas ciudades es el mismo.

Sintener en cuentafecha y demás aspectos informativos,se ha solido declarar a Toledo como cuna de esta singular labor porque en losúltimos años absorbe casi enteramente la fama del damasquinado porhaberlo canalizado haciametas turísticasen particular,con gran éxito.Eibar,tras sus periodosde esplendor,entre los

años 1910 hasta 1914, y después

desde1941 a 1950,en que elrepe n-tinoimpulsoindustrialregistrado en la cuenca armera vasca arrastróalos pequeños artesanos grabadores a integrarse en las numerosasempre -sas fabriles que fueron floreciendo, fue perdiendo paulatinamente esta

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artesanía particularmente por las

causas apuntadas.

Por todas estas circunstancias y

porque se han solido confundir los

distintossistemas seincrustación de oro en materiales férricos,

llamán-dose erróneamente a todos por

igual,conelnombre de ..damasqui-nado» ,se ha solidodeclarar a Toledo

como cuna de esta singular artesanía

y porque ha sabido, hay que

reco-nocerlo incluso encomiablemente,

mantener la fama del damasquinado. Pero no deja de ser lamentable,silo

miramos bajo un prisma netamente

cultural,que ante realizaciones artís-ticas eibarresas,como el panteón del generalPrimo el altar de Loyola,se siga informando que es un trabajo realizado por artistastoledanos.

Conla explicacióndelos diversos

procedimientos de incrustación del

oro y cómo algunos de éstos se prac-ticaban por antiguas civilizaciones,

se trata de demostrar,a pesar de lo delicado que pueda parecer este aserto, que el..damasquinado..,el de

los Zuloaga,tienemás abolengo en

Eibar que en Toledo.

A talefecto,esinteresante eltexto íntegro de una réplica que Julián

Aristondo, maestro mayor del

Gre-mio de Damasquinadores de Eibar,

hizoante un artículo tendencioso

pu-blicado hacia elaño 1946 en un

pe-riódicode Madrid,delque copiamos

este breve párrafo:

«Enla época en que no había ferrocarrilytenían que traer a E

i-bar desde la Fábrica de Armas de Toledo las empuñaduras y armas

que deseaban damasquina r

como encargos especiales de los Gobiernos para regalo a las per-sonalidades españolas o extran-jeras,originabagrandes demoras la realización de estos trabajos

que exigían el transporte desde

Toledo a Eibar. Para salvar estos inconvenientes,fueron artesanos eibarreseslos que lo llevaron(el damasquinado)a la vieja capital mozárabe,y ello ocurrióen el año 1875, "con lo que se comenzó a conocer por los toledanos este arte".»

De igual manera,y para tratar de confirmar lo hasta ahora dicho,es in-teresante por su contenido y mati

-zación la siguientenota:

..Los maestros grabadores del

damasquinadoque se

establecie-ron en Madrid,en Toledo,en Bar

-celona y otroslugares,procedían del taller de don PlácidoZuloaga, en Eibar,o de los de sus discí

-pulos inmediatosque se estable

-cieron por su cuenta.Elhecho de

que por razones comercialesse

haya llamado por algunos al da-masquinado "arte toledano", no destruye la verdad de lo dicho."

(EnViajepor el paísde los recuer

-dos, Méjico, 1968. Obra reeditada

por el Ayuntamiento de Eibar,1990, de ToribioEchevarríae Ibarbia, 1887-1968.)

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