BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS COLEGIO DE LINGÜÍSTICA Y LITERATURA HISPÁNICA

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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS

COLEGIO DE LINGÜÍSTICA Y LITERATURA HISPÁNICA

CONSTRUCCIÓN DE VERBOS REGULARES E IRREGULARES EN PACIENTES CON AFASIA SENSORIAL: DOS PROCESAMIENTOS DISTINTOS. ESTUDIO DE

CASO

Tesis presentada para obtener el título de

Licenciada En Lingüística y Literatura Hispánica Presenta

Brenda Díaz Chávez

Director de tesis

Dr. Josaphat E. Guillén Escamilla

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1 A mis padres

A Ana Silvia y Victor Javier

A Dr. Guillén (We did it!)

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ÍNDICE

Introducción 5

Capítulo 1. Antecedentes 10

1.1 Introducción 10

1.2 Breve recuento histórico de la afasia 10

1.2.1 Broca: área de la expresión 11

1.2.2 Wernicke: área de la comprensión 12

1.2.3 Jakobson y Luria: dos perspectivas sobre la afasia 14

1.2.3.1 Trastorno de la semejanza 15

1.2.3.2 Luria, el cerebro y sus tres bloques funcionales 16

1.3 Afasia sensorial 18

1.4 Morfología y afasia 19

1.4.1 Teoría del procesamiento simple vs teoría del procesamiento dual 20

1.4.2 La investigación actual sobre morfología y afasia 22

1.5 Sumario 33

Capítulo 2. Marco teórico 35

2.1 Introducción 35

2.2 Neurociencias cognitivas 36

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2.2.2 Neurolingüística 38

2.3 Morfología y flexión verbal 39

2.3.1 Concepto de palabra 41

2.3.2 Componente morfológico 42

2.3.3 Mecanismos de formación de palabras: derivación y flexión 43

2.3.4 La flexión verbal: distinciones fundamentales 45

2.3.5 Tipos de conjugación 48

2.3.5.1 Morfemas flexivos: persona, número, tiempo y modo 50

2.3.6 Morfología regular e irregular: características generales 54

2.4 Lexicón y gramática 57

2.5 Modelo de procesamiento dual y mecanismos de formación de palabras 58

2.5.1 Memoria declarativa y procedimental 62

2.5.2 Mecanismos de formación de verbos regulares e irregulares 65

2.6 Sumario 68

Capítulo 3. Metodología 70

3.1 Introducción 70

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3.2.1 Características del paciente 74

3.3 Descripción de la prueba, naturaleza y justificación 75

3.4 Extracción de la información 81

3.5 Sumario 82

Capítulo 4. Análisis 84

4.1 Introducción 84

4.2 Verbos regulares e irregulares 86

4.3 Neologismos 93 4.3.1 Neologismos en infinitivo 95 4.3.2 Neologismos en presente 101 4.3.3 Neologismos en pretérito 104 4.3.4 Sobregeneralización 106 4.4 Discusión y sumario 107 Capítulo 5. Conclusiones 109 Bibliografía 114 Anexos 117

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INTRODUCCIÓN

El estudio de las patologías del lenguaje, en especial de las afasias, constituye una herramienta fundamental mediante la cual los investigadores pueden dar cuenta de las condiciones en las que trabaja la capacidad lingüística en el cerebro humano, así como los procesos mentales que contribuyen a su desarrollo, no sólo en condiciones patológicas sino también en condiciones naturales. Es a través de su producción que podemos dar cuenta del procesamiento interno del lenguaje, cuyo mecanismo puede caracterizarse mediante contrastes entre elementos de los discursos de pacientes con los de hablantes sin patología.

Los estudios lingüísticos de la afasia han progresado notablemente desde el inicio de su investigación con Roman Jakobson en 1956 hasta la actualidad. Sin embargo, pese a estos avances, la mayoría de las investigaciones han sido desarrolladas por médicos, psicólogos, neurólogos y otros investigadores cuya especialización no ha tocado aspectos de índole lingüística pues, para ellos, ser hablantes nativos de la lengua es la herramienta necesaria y suficiente para dar cuenta de los déficits que se presentan en esta patología.

En contraste, Jakobson desde 1956, ya hablaba acerca de una interdisciplinariedad, es decir, un trabajo exhaustivo en el cual deben colaborar en conjunto diversas ciencias como la medicina, biología, neuropsicología y, principalmente, la lingüística, con la finalidad de

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enriquecer, cada una desde su ámbito de estudio, la descripción de las afasias y aportar herramientas que contribuyan a mejorar la rehabilitación y terapia de quienes las padecen.

Por tanto, se debe hacer énfasis en que la lingüística tiene un papel fundamental, pues dado que se trata de una patología del lenguaje, esta ciencia posee la facultad para dar cuenta, en términos sistemáticos, de los déficits lingüísticos. No obstante, si bien cada uno de los especialistas tiene algo que aportar a la investigación, deben hacerlo cuidadosamente y con el rigor científico que este estudio exige y, de la misma forma, familiarizarse con la terminología que establecen para él las demás ciencias. Jakobson proporciona a los lingüistas la siguiente recomendación:

(Los lingüistas) tendrían que familiarizarse con los términos y procedimientos técnicos de las disciplinas médicas que se aplican al estudio de la afasia, sometiendo los informes sobre casos clínicos a un análisis lingüístico completo, y además, tendrían que trabajar ellos mismos con pacientes afásicos para conseguir una información directa (1973:73).

Haciendo esto, las investigaciones lingüísticas se especializan y ganan mayor exactitud en su diagnóstico, pues entre mayor sea la familiaridad con los rasgos del objeto de estudio, mejores y más exhaustivos serán los resultados obtenidos y esto repercutirá en la creación de nuevas y eficaces terapias de rehabilitación, así como en la obtención de datos pertinentes para ver de qué forma trabajan los mecanismos internos del lenguaje. Es en este último, en el cual está situado el objetivo principal de esta investigación.

Así, en este trabajo se partirá de un método de estudio interdisciplinario, en el cual la lingüística tendrá un papel fundamental para dar cuenta de los procesos morfológicos que llevan a cabo los pacientes con afasia sensorial para construir verbos neológicos en su discurso.

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No obstante, un estudio de esta naturaleza requiere de la descripción detallada de los aspectos que han aportado las demás ciencias para la caracterización de este tipo de afasia, por lo que se presentará, a manera de antecedente, una descripción de los estudios previos, tanto neuropsicológicos como lingüísticos, que se han interesado por el estudio de esta patología.

Posteriormente, se hará una descripción detallada de los aspectos clínicos, neurológicos, fisiológicos y lingüísticos de la afasia sensorial, así como las causas de su aparición. En el caso de los aspectos lingüísticos, se partirá de la caracterización que hizo Jakobson en 1956 en su libro Los aspectos del lenguaje, pues dicho estudio cimentó las bases teóricas para el estudio de las afasias tal y como lo conocemos en la actualidad, así como la primera tipología lingüística elaborada a partir del análisis de la patología.

Después, se describirá la relación entre morfología y afasia, centrándose principalmente en la construcción de verbos neológicos en pacientes con afasia sensorial, partiendo de la clasificación gramatical de regular e irregular. Dado que se trata de un nivel de análisis formal, se ahondará en la descripción sistemática de los aspectos morfológicos que contribuyen a la formación de verbos en los hablantes sin patología, tales como

morfología flexiva, subcomponente morfológico, así como los mecanismos y reglas de

construcción de verbos regulares e irregulares (RAE 2009). Asimismo, estos procesos se superpondrán a otros mecanismos cognitivos que, en conjunto, dan pie al surgimiento de otras funciones superiores como el lenguaje. Así, se describirá ampliamente los conceptos de memoria declarativa y procedimental (Tulving 1972).

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Tomar en cuenta los conceptos anteriores sentará las bases para establecer el marco teórico de esta investigación a partir del cual se podrá, posteriormente, realizar el análisis y cumplir con los objetivos de esta investigación, a saber:

(i) Hacer un análisis de los procesos que llevan a cabo los pacientes con afasia sensorial en la construcción de verbos neológicos.

(ii) Caracterizar verbos regulares e irregulares y establecer cuál es su correlación con otras funciones cognitivas (memoria declarativa y procedimental) que influyen en la producción del lenguaje.

(iii) Determinar si el mecanismo de construcción de ambos tipos de verbos es el mismo o si obedece a procesamientos distintos.

Para cumplir con las metas establecidas en el análisis, se llevará a cabo un estudio en el cual se analizará la producción de un paciente con afasia sensorial. Este se obtendrá mediante una entrevista semiestructurada de tipo médico-paciente, cuya transcripción obedecerá a las normas de etiquetado propuestas por el Grupo Val.Es.Co para después identificar los verbos neológicos y realizar el análisis pertinente.

Posteriormente, se hará una clasificación de los verbos que obedecerá al marco teórico establecido y, a modo de discusión, se realizará un contraste entre los resultados encontrados y lo que se ha dicho anteriormente acerca de la producción de los pacientes con afasia de Wernicke en el ámbito morfológico.

Finalmente, en la conclusión de esta investigación, se explicarán detalladamente los resultados obtenidos en el análisis de verbos, así como en el conteo de los mismos. A partir de esto, se podrán establecer patrones de procesamiento que, como un adelanto, se puede

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inferir que obedecen a mecanismos de construcción diferentes pues, como se mostrará a lo largo de la tesis, los verbos regulares se ven afectados ya que son construidos en línea (base + flexión), aunque conservan las reglas de flexión verbal, mientras que los verbos irregulares se mantienen, ya que son recuperados directamente de la memoria declarativa.

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CAPÍTULO 1

ANTECEDENTES

1.1INTRODUCCIÓN

En este capítulo se expondrán las principales características del contexto general en el que se encuentra inmersa nuestra investigación. Para comodidad del lector, se ha decidido dividir el capítulo en tres partes. En la primera, se hace un recorrido histórico acerca de los primeros estudios interesados en analizar de qué manera trabaja el cerebro y su relación con el lenguaje, hasta la actualidad. Posteriormente, en el siguiente apartado se describirán, a detalle, las características que presenta la producción de los pacientes con afasia sensorial (PAS)así como la relación de esta patología con las estructuras cerebrales. Y, finalmente, se hará una recopilación de los trabajos que se han centrado en describir de qué manera trabaja el procesamiento morfológico en condiciones de patología.

1.2 BREVE RECUENTO HISTÓRICO DE LA AFASIA

La evidencia más antigua que existe sobre la relación entre el cerebro y el lenguaje se sitúa aproximadamente en el año 3000 a.C., gracias a que en el año 1862 un papiro egipcio fue descubierto por Edwin Smith, pero cuya autoría se le atribuye a Imhotep (Marcos-Ortega 1998: 10). No obstante, anterior a este descubrimiento, surgió en el siglo XIX, una disciplina que sugería que las protuberancias craneales influían, de alguna manera, en la conducta.

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Franz Gall (1810), máximo representante de la frenología, sostenía que las protuberancias craneales marcaban patrones de personalidad; por ejemplo, que los individuos que poseían ojos grandes hablaban demasiado, suposición que lo llevó a deducir que la capacidad del lenguaje se encontraba ubicada en las regiones supraorbitales del cerebro (Marcos-Ortega 1998: 10). Años más tarde, uno de sus discípulos, Bouillaud (1825), afirmó que la pérdida del lenguaje era producto de la lesión de los lóbulos anteriores del cerebro, lo cual confirmó, en parte, lo sugerido por su maestro (Marcos-Ortega 1998:11).

1.2.1BROCA: ÁREA DE LA EXPRESIÓN

Posteriormente, en 1861, un médico de origen francés, llamado Paul Broca modificó las creencias que hasta el momento se tenían acerca de la relación cerebro-lenguaje. Broca afirmó que la capacidad del lenguaje estaba ubicada en el hemisferio izquierdo gracias a la elaboración de los primeros estudios científicos realizados a un paciente. Esta persona era Lebourgne, mejor conocido como “Tan”, pues era la única palabra que podía pronunciar

para comunicarse, debido a que padecía una lesión cerebral que imposibilitaba su expresión verbal; sin embargo, no poseía ninguna muestra aparente de pérdida de la capacidad de comprensión. A la muerte del paciente, Broca pudo examinar su cerebro y se encontró con que el paciente tenía una lesión localizada al pie de la circunvolución frontal inferior, en el lóbulo frontal izquierdo, zona que hoy se conoce como área de Broca (Caplan 1992:62).

A partir de este hallazgo, Broca estableció una relación dicotómica con este trastorno del lenguaje: destrezas expresivas (comunicación lingüística) y destrezas receptivas (comunicación no lingüística). Así, indicó que Lebourgne tenía problemas con la facultad de la expresión, pero no con la recepción y, de esta forma, denominó a esta

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dificultad como “afemia” (Caplan 1992:62-3). Término que más tarde se modificaría a afasia y que se refiere a “el estado patológico en que se trastorna el lenguaje por causa de

una lesión cerebral y que sería el objeto de estudio privilegiado para la investigación de las relaciones entre cerebro y lenguaje” (Marcos-Ortega 1998:13).

1.2.2WERNICKE:ÁREA DE LA COMPRENSIÓN

Tiempo después, el médico alemán Carl Wernicke se interesó por el estudio de las facultades del cerebro en relación con el lenguaje, pero desde una perspectiva lejana a la frenología. Fue entonces que en su artículo titulado The symptom complex of aphasia: a

phiscologycal study on a neurological basis (1874), dio a conocer, a partir de estudios en

los cuales examinó el cerebro de diversos pacientes, un tipo de trastorno del lenguaje diferente al descrito por Broca en 1861, el cual consistía en una lesión cerebral en la que se veía afectada la comprensión verbal y no la expresión. Dicha lesión estaba localizada en el tercio medio de la primera circunvolución temporal, zona que, más tarde, fue denominada

Figura 1: Lesión en el cerebro de Lebourgne, ubicada en el área

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“área de Wernicke” (Caplan 1992:70). De esta forma, describió un trastorno en el cual la

comprensión se veía alterada a consecuencia de la desconexión producida entre la región superior del lóbulo temporal izquierdo (zona que nombró como la segunda encargada en el procesamiento del lenguaje) y la corteza auditiva primaria, por lo cual el paciente sufría un déficit severo en la capacidad para distinguir ruido de fonemas (Guillén 2013:17).

Gracias a esto, Wernicke propuso un modelo al cual llamó conexionista, pues pensaba que muchas funciones eran el resultado de la conexión de varios componentes cerebrales “simples”, los cuales daban lugar a funciones más complejas y predijo que

habría una tercera clase de afasia, la cual no afecta a la zona motora del lenguaje (área de Broca) ni la de comprensión (área de Wernicke), sino más bien al fascículo arcuato, que sirve como vínculo entre estas dos zonas (Caplan 1992:71).

Finalmente, Lichteim (1885) reconoció ambas áreas, de Broca y de Wernicke, como las principales zonas destinadas para el procesamiento del lenguaje, relacionadas con la expresión y comprensión, respectivamente. Estuvo de acuerdo con el modelo conexionista de Wernicke y afirmó que existía una conexión entre las zonas motoras con la musculatura oral, así como la audición periférica con la zona de Wernicke y que un trastorno puede generarse si alguna de ellas o una de las vías que las relaciona resulta dañada. Y postuló una clasificación de los distintos tipos de afasia que pueden generarse a partir de estos daños, mismas que se describen en la Tabla siguiente:

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Tipos de afasia Características

Afasia motora Con trastornos en la expresión por lesión en

el área de Broca.

Afasia sensorial Trastornos en la comprensión por daño en el

área de Wernicke.

Afasia de conducción Trastornos en la repetición por daño en las vías que conectan las áreas de Broca y Wernicke.

Afasia motora transcortical Con las mismas manifestaciones que la afasia motora, pero sin trastornos en la repetición, ocasionada por interrupción de la conexión entre el “área conceptual” y el área de Broca.

Afasia motora subcortical Caracterizada por trastornos exclusivos de la articulación por daño a la conexión entre el área de Broca y la musculatura oral. Afasia sensorial transcortical Con trastornos en la comprensión pero sin

dificultad para la repetición, causada por interrupción de las vías que conectan el área de Wernicke con el “área conceptual”. Afasia sensorial subcortical o sordera

verbal

Por daño en la comunicación entre el área auditiva y el área de Wernicke.

1.2.3JAKOBSON Y LURIA: DOS PERSPECTIVAS SOBRE LA AFASIA

Ya para el año 1956, el lingüista Roman Jakobson fue de los primeros especialistas en realizar estudios sobre la relación lenguaje y cerebro. Sus investigaciones permitieron ponderar el papel de la lingüística en los estudios en patología y así proponer la primera tipología para la descripción y clasificación de las afasias, a las cuales agrupó según el rasgo que se viera minado en la producción de los pacientes. Para esto, Jakobson estableció dos procesos fundamentales que tienen lugar en la producción de todos los hablantes, lo que se define como el doble carácter del lenguaje: “Hablar supone seleccionar

determinadas entidades lingüísticas y combinarlas en unidades de un nivel de complejidad Tabla 1: Clasificación de los distintos tipos de afasia hecha por Lichtheim (Marcos-Ortega

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más elevado” (1956:75). Así, al seleccionar el hablante tiene la posibilidad de elegir un

elemento de entre todas las posibilidades que le ofrece una lengua dada, para utilizarlo en su producción o bien para sustituirlo por otro; mientras que, al mismo tiempo, es capaz de combinar dicho elemento con otros para, de esta forma, crear otro signo más complejo y, al mismo tiempo, servir como contexto para otras unidades más simples. Estos procesos se refieren a lo que Saussure denominó como relaciones paradigmáticas y relaciones sintagmáticas, respectivamente (Jakobson 1956:78).

Con base en esta relación, Jakobson definió la clasificación de los trastornos afásicos en dos tipos: se llama trastorno de la contigüidad aquel en el cual los pacientes poseen problemas en los procesos sintagmáticos, es decir, que disminuye su capacidad de “combinar entidades lingüísticas simples para construir otras más complejas” (1956:89),

además de que pierden algunas de las reglas sintácticas que rigen a dichas unidades superiores. Mientras que en el trastorno de la semejanza se ve alterada la capacidad paradigmática, esto es, “cuando la capacidad de efectuar selecciones está seriamente

dañada y se conserva, al menos parcialmente, la facultad de combinación […]” (1956:88). Este último es en el que nos enfocaremos en esta investigación por lo que conviene revisar, a detalle, las características y déficits identificados por Jakobson en este caso.

1.2.3.1TRASTORNO DE LA SEMEJANZA

Jakobson describe a los hablantes con este tipo de afasia, como aquellos para los cuales el contexto constituye un factor indispensable para el éxito de su comunicación, pues subraya que “cuanto más dependan sus palabras del contexto más éxito obtendrán en sus esfuerzos de expresión” (1956:81). Son incapaces de utilizar alguna frase que no suceda en su

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contexto inmediato como decir está lloviendo a menos de que esto realmente ocurra. Tienen mejor uso de palabras función que de palabras contenido, pues “son más resistentes las palabras sometidas sintácticamente al régimen o la concordancia gramaticales” (1956:81).

Como se explicó previamente, suelen tener problemas con la selección y producción de léxico (anomia), por lo que a menudo utilizan algún nombre más general para reemplazarlo como cosa o eso, o bien se valen de otros recursos gramaticales como los pronombres y clíticos (Jakobson 1956:84-7). Es difícil para ellos hacer uso de la función metalingüística, según la clasificación del propio Jakobson, pues carecen de la capacidad para hablar del lenguaje mismo, además suelen reemplazar palabras por otras atendiendo a recursos metonímicos, pues cuando se le pide al paciente que nombre un objeto no puede hacerlo y, en vez de nombrarlo, hace una observación elíptica sobre su uso, por ejemplo que al querer decir lámpara digan luz, o digan agua al tratar de referirse a una pluma fuente (Guillén 2013:28).

1.2.3.2 LURIA, EL CEREBRO Y SUS TRES BLOQUES FUNCIONALES

Por otro lado, a Alexander R. Luria (1970-1980) se le considera el padre de la neuropsicología moderna, actualmente definida como el estudio de la relación entre el cerebro y la conducta, atendiendo al estudio de todas las funciones mentales superiores, tales como el lenguaje, memoria, percepción, atención, conductas emocionales y físicas (Andrews 2001 apud Guillén 2013:9). Lo importante de sus aportaciones es que todo está relacionado con la terapia para la recuperación de las funciones del lenguaje atendiendo principalmente a cuestiones lingüísticas (Ahlsén 2006 apud Guillén 2013:9).

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Su aporte se distinguió por definir al cerebro como “un sistema funcional basado en una red de estructuras neurológicas que se vinculan entre sí para llevar a cabo una tarea común determinada” (Guillén 2013:9). De esta forma, Luria asignó funciones a sectores

específicos del cerebro, al que dividió en tres bloques funcionales cuya organización respeta una secuencia jerárquica. Guillén (2013) los presenta de la siguiente forma:

Bloque I: está formado por estructuras subcorticales y del tallo cerebral y está encargado de

activar y regular el tono cortical, que regula la concentración, excitación e inhibición, así como la vigilia.

Bloque II: consiste en la corteza postcentral, la cual está encargada de áreas visuales,

auditivas y sensoriales ubicadas en los lóbulos temporal, occipital y parietal. Además de recibir, analizar y almacenar información, este bloque está encargado de la organización paradigmática de la comunicación verbal, esto es, la selección de los elementos del código lingüístico.

Bloque III: conformado por la corteza precentral constituida por los lóbulos frontales, cuya

tarea es regular y controlar la actividad mental, también se encarga de la organización sintagmática de la actividad mental, es decir, la combinación de elementos lingüísticos.

De esta manera, estableciendo la relación entre las perspectivas de Jakobson y Luria, se coloca al trastorno de contigüidad en el bloque III, dada la dificultad de combinación, mientras que el trastorno de semejanza se ubica en el bloque II por sus problemas de selección. Finalmente, cabe destacar que la contribución de Luria y Jakobson es fundamental, ya que se puede decir que sus aportes han sentado las bases de lo que actualmente conocemos como neurolingüística.

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1.3AFASIA SENSORIAL

Esta patología es un desorden de lenguaje adquirido, provocado por un daño en el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo y en el tejido circundante, que se manifiesta por la presencia de déficits en la comprensión auditiva, en la expresión oral, en la lectura y en la escritura (Guillén 2013:30). Según los rasgos que la definen, este trastorno también es conocido como afasia posterior (por sus rasgos anatómicos), afasia fluida (producción verbal) o como afasia sensorial o aferente (por sus características cognitivas). Este último nombre, otorgado por Luria, fue gracias a su interés por distinguir los daños del lenguaje en diversas tareas, más que en el daño de áreas específicas del cerebro.

Gracias a este interés, Luria relacionó esta patología con un daño en el bloque II, en el cual se encuentra la organización paradigmática, donde, además de afectarse el área de Wernicke, la corteza auditiva primaria también se ve dañada, por lo que los pacientes, como se mencionó previamente, tienen problemas para distinguir fonemas; no obstante, poseen un habla fluida y los aspectos sintácticos y prosódicos se ven parcialmente afectados (Ahlsén 2006).

Existen diversas causas que pueden provocar esta afasia como son: (i) accidentes cerebro vasculares, (ii) traumatismos cráneo-encefálicos, (iii) tumores e infecciones y (iv) degeneración progresiva del sistema nervioso central (Marquardt y Kiran 2011 apud Guillén 2013:31). Las consecuencias en cuanto a comprensión provocan en el paciente lo que Marquardt y Matyear (2011) denominan sordera de palabra, es decir, la incapacidad de distinguir palabras aisladas o fonemas, además de que la desintegración del oído

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fonemático ocasiona diversos síntomas en la afasia, tales como problemas en la comprensión, producción, repetición, lectura y escritura.

En cuanto a la expresión, lospacientes con afasia de Wernickese caracterizan por tener un habla fluida con entonación, acento y ritmo normales; no obstante, carecen de la capacidad de nombrar objetos, no así de hacer una descripción general de sus características (anomia), también cometen repetidamente sustituciones ya sea de palabras (parafasias

verbales) o fonemas (parafasias literales). Otro déficit presente en este trastorno es la logorrea, es decir, cuando los pacientes hablan excesivamente y sin parar a menos de que

sean interrumpidos y llenan su producción con palabras inventadas (neologismos) y exceso de elementos gramaticales.

En resumen, Guillén (2013:37) enumera el contenido de la expresión en los pacientes con afasia de Wernicke como sigue: (i) una baja aparición de sustantivos significativos (habla vacía), (ii) pausas que cortan palabras, (iii) sustitución de palabras (parafasias verbales), (iv) sustitución de fonemas (parafasias literales), (v) creación de nuevas palabras (neologismos) y (vi) paragramatismo.

1.4MORFOLOGÍA Y AFASIA

La relación morfología y afasia en español ha sido poco explorada hasta la actualidad, pues no existen muchos trabajos que intenten explicar la manera en que se desarrollan dichos procesos en la producción de los pacientes. Además, la mayor parte de esos estudios han sido aplicados al comportamiento de otras lenguas, principalmente al inglés, cuyos resultados se han generalizado y aplicado a la morfología del español por lo cual los

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déficits lingüísticos varían, pues no se atiende a las características específicas del sistema lingüístico en cuestión. No obstante, se hará un recuento de los trabajos que exploran aspectos morfológicos en las afasias centrándose en la morfología flexiva y la formación de verbos regulares e irregulares cuyas aportaciones son pertinentes para nuestra investigación.

1.4.1 TEORÍA DEL PROCESAMIENTO SIMPLE VS TEORÍA DEL PROCESAMIENTO DUAL

Ullman (2005) explica que en el estudio del lenguaje y, concretamente en la morfología flexiva, existen dos grandes teorías que debaten sobre el mecanismo de formación de las palabras morfológicamente complejas: la teoría del procesamiento simple y la teoría del

procesamiento dual. Para explicar de qué trata cada una de ellas es necesario recordar que,

en el lenguaje, existe una distinción primordial que consiste en la división entre “lexicón mental” y “gramática mental”, pues mientras que el primero se encarga de almacenar

palabras que no pueden ser derivadas de otras (palabras primitivas), morfemas e incluso frases idiomáticas; la gramática engloba reglas que gobiernan la combinación jerárquica y secuencial de formas léxicas dentro de palabras, frases y oraciones (185-6).

Así, como se verá más adelante, el proceso de formación de palabras puede desarrollarse de dos maneras: ya sea que dichas formas lingüísticas puedan procesarse en tiempo real gracias a la gramática o bien puedan ser recuperadas del diccionario mental de palabras, esto es, el lexicón1 (Ullman 2005:186). En el caso de los verbos, estas formas de procesamiento se asocian con los sistemas morfológicos regulares e irregulares,

1 Ullman (1997:266) define al lexicón mental como el almacén que “contiene miles de palabras, cada una memorizada en pares arbitrarios de sonido-significado”.

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respectivamente. De esta forma, mientras la morfología regular generalmente depende de la computación de reglas simbólicas, el procesamiento de la morfología irregular depende de una memoria asociativa que es sensible a la frecuencia del input y a la similitud fonológica (Pinker y Prince 1991, Pinker 1999, Ullman 2001a).

El debate entre las dos teorías mencionadas al inicio se centra en explicar de qué manera se llevan a cabo estos mecanismos de formación de palabras. Así, las teorías que respaldan al sistema dual postulan que existen diferentes componentes neurales o cognitivos para cada una de las capacidades, esto es, que existen zonas específicas en las que se lleva a cabo cada procesamiento. De esta manera, las regiones posteriores del hemisferio izquierdo, particularmente estructuras temporales y temporoparietales, influyen para el uso de palabras almacenadas, es decir, para el aprendizaje, representación y procesamiento de palabras en una memoria asociativa. Mientras que el aprendizaje, conocimiento y procesamiento de la gramática depende de componentes que están especializados a sus funciones lingüísticas de manera innata y los cuales, se sostiene, están ubicados en la corteza frontal izquierda, particularmente en el área de Broca y regiones anteriores adyacentes (Ullman 2005:186).

En contraste, las teorías que respaldan al sistema de mecanismo simple o

conexionismo establecen que el aprendizaje y uso, tanto de las palabras como las reglas de

la lengua, dependen de un sistema computacional simple que tiene una distribución anatómica amplia. Es denominado un sistema de “propuesta general” pues favorece,

además, funciones no lingüísticas. Finalmente, el conexionismo moderno sostiene que tanto el aprendizaje, representación y procesamiento de las reglas gramaticales, así como de los

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ítems léxicos, se desarrollan sobre un gran número de unidades de procesamiento simples interconectadas (Ullman 2005:186).

En resumen, la discusión entre ambas teorías no ha finalizado, por ello diversas ciencias, entre las que destacan la teoría lingüística formal, la teoría psicolingüística, así como las investigaciones empíricas, han centrado su atención, primero, en dilucidar cuál es la manera en que se producen las palabras morfológicamente complejas (verbos), si efectivamente son (i) computadas en línea mediante la aplicación de reglas o (ii) si están almacenadas en la memoria como totalidades analizadas o no analizadas. Además, se busca conocer la forma en que trabajan estos mecanismos de formación de palabras, esto es, si el cerebro trabaja de manera conjunta para su realización o existen zonas específicas para llevar a cabo cada uno de los procesamientos (Ullman 2005). Los estudios que presentaremos a continuación se enfocan en tratar de resolver mediante evidencia lingüística y neuropsicológica estas interrogantes.

1.4.2LA INVESTIGACIÓN ACTUAL SOBRE MORFOLOGÍA Y AFASIA

El primer estudio que trata concretamente acerca del proceso de recuperación de palabras en los hablantes fue publicado en 1975 por Marcus Taft y Kenneth I. Forster, bajo el nombre de Lexical Storage and Retrieval of prefixed Words. Estos autores concluyen que existe un análisis morfológico de las palabras previo a la búsqueda léxica. Así, se presenta una descomposición morfológica en el almacenamiento y recuperación de ítems léxicos, donde es más plausible un sistema que emplee la descomposición morfológica porque accede de forma más rápida a las palabras prefijadas o morfológicamente complejas.

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Ya para el año 1997, Ullman, Corkin, Coppola, Hickok, Growdon y Koroshetz publicaron A neural dissociation within language: evidence that the mental dictionary is

part of declarative memory, and that grammatical rules are processed by the procedural system, un estudio que trata de dilucidar qué áreas del cerebro corresponden a diversos

procesos cognitivos tales como la memoria y el lenguaje, así como los déficits lingüísticos que se desarrollan si es que surge un daño en estas áreas. Para probar sus postulados, el estudio incluye cuatro tipos de déficit: afasia anterior y Parkinson, que explican problemas con el uso de la gramática, así como afasia posterior y Alzheimer que explican los problemas desarrollados en la memoria declarativa. Los pacientes de dichos padecimientos realizaron una prueba en la que tenían que llenar espacios en blanco de oraciones con un verbo conjugado en pasado y el cual podían descubrir gracias a un breve contexto dado, por ejemplo: “Every day I dig a hole. Just like every day, yesterday I ______ a hole”.

Gracias a esto, los autores establecieron una correlación entre ciertas áreas del cerebro con el tipo de déficit que mostraba el paciente en su producción verbal. Así, establecieron que si las zonas anteriores del hemisferio izquierdo, específicamente el ganglio basal y zonas de la corteza frontal motora, resultan dañadas se provocaría un déficit en la memoria procedimental, necesaria para llevar a cabo la aplicación de reglas. En cambio, si el daño se produjera en las zonas temporo-parietal y temporo-medial se verá afectada la memoria declarativa donde se encuentra almacenado el lexicón mental. Más adelante veremos que estas dos áreas, así como los procesos que se desarrollan en ellas, son necesarias para la construcción y recuperación de verbos regulares e irregulares, respectivamente, así como la pertinencia de este trabajo para nuestra investigación.

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Un trabajo que contrasta con el estudio de Ullman, es Impairments in verb

morphology after brain injury. A connectionist model. Joanisse y Seidenberg (1999) se

basan en la teoría conexionista para explicar el mecanismo de formación tanto de verbos regulares como irregulares. Como ya se había mencionado, una aproximación conexionista considera que las capacidades humanas son comprendidas en términos de las propiedades de redes neurales artificiales. La conducta de tales sistemas, como el cerebro, surge de la interacción entre un amplio número de unidades de procesamiento simple. Así, el lenguaje involucra los mismos principios de representación de conocimiento, aprendizaje y procesamiento como otros aspectos de la cognición. De esta forma, esta aproximación se centra en el conocimiento de las las palabras y las tareas que los hablantes llevan a cabo usando este conocimiento.

Los autores explican que las representaciones de las palabras incluyen especificaciones de fonología (sonido), semántica (significado) y ortografía (deletreo), que son usadas en la realización de las tareas primarias de comprensión (el mapeo de la fonología a la semántica) y la producción (mapeo de la semántica a la fonología), así como otras actividades como leer en voz alta y generar formas relacionadas, tales como tiempos en pasado. Por tanto, esta aproximación considera que no existe distinción categorial entre regular (gobernado por reglas) e irregular (excepciones) sino que los mismos principios gobiernan todos los ítems, contrastando así el modelo de procesamiento dual propuesto por Ullman en 1997.

Boser y McCall (1999) publicaron el artículo Representation of linguistic rules in

the brain: evidence from training an aphasic patient to produce past tense verb morphology en el cual hicieron la correlación morfología y afasia con la misma finalidad

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que ha motivado a este trabajo de investigación “the language production of aphasic

patients may provide another set of data against which these theories may be tested” (1999: 147). Para esto aplicaron una prueba interfaz paciente-computadora parecida a la de Ullman, en la cual el paciente tenía que llenar espacios en blanco con verbos en pasado en distintas oraciones, en algunos de los cuales había sido entrenado. Los resultados arrojaron que el paciente formó incorrectamente verbos irregulares al producir una respuesta fonológicamente similar o regularizó los verbos irregulares no entrenados, resultados que respaldaron la hipótesis propuesta por Ullman.

Lo importante de esto es que el paciente parecía mostrar conocimiento del cambio de vocal requerido incluso para los verbos irregulares que produjo incorrectamente por lo que estos datos demostraron la generalización de reglas morfológicas para producir la flexión verbal regular en pasado. De la misma forma, mostraron la importancia del contexto sobre la actuación del lenguaje en los pacientes afásicos, pues el paciente era incapaz de aprender a generalizar la marca en pasado en verbos en los que no había sido entrenado. No obstante, cuando la producción de marcas en pasado era aislada de las tareas de codificación gramatical y recuperación léxica en el nivel de la oración como en la tarea de completar oraciones, el paciente podía producirlas.

Otro trabajo, que defiende al modelo conexionista, es Rules of connections in past

tense inflections: what does the evidence rule out? publicado por McClelland y Patterson

(2002) en él se sugiere que no existen reglas que regulen los mecanismos de flexión verbal ya que, para este modelo, los procesos cognitivos son vistos como graduales, probabilísticos, interactivos, sensibles al contexto y de dominio general y no existen reglas generales que operen en el mecanismo del lenguaje.

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En The development of regular and irregular verb inflection in spanish child

language, los autores Clahsén, Aveledo y Roca (2002) obtuvieron como resultado una

disociación en el proceso regular e irregular de la flexión verbal en la producción de niños hablantes del español que se evidenció gracias a la distribución de errores y el desarrollo de sobregeneralizaciones. Estos resultados fueron compatibles con la diferencia postulada por el modelo de mecanismo dual entre representaciones regulares (basadas en reglas) e irregulares (basadas en la memoria) para la construcción de palabras morfológicamente complejas.

Por su parte, Rodríguez-Fornells, Münte y Clahsén (2002) publicaron

Morphological priming in spanish verb forms: an ERP repetition priming study, donde

encontraron que las formas de las bases marcadas en español muestran potenciales cerebrales similares a aquellos que producen las formas irregulares en inglés y alemán, donde las bases no marcadas producen potenciales relacionados con eventos (ERP por sus siglas en inglés) paralelos a aquellos de las palabras regulares en inglés y alemán. Los presentes resultados demuestran la replicabilidad de los efectos ERP a través de diferentes lenguas y la sensibilidad de los ERP’s a las propiedades de palabras morfológicamente diferentes. Desde una perspectiva lingüística, los patrones ERP observados proveen respaldo experimental para considerar que las alternancias morfológicamente condicionadas no están gobernadas por reglas morfológicas generales, sino que las bases marcadas (de manera similar a las palabras irregulares) acceden a sus propias representaciones mentales.

En Facts, events, and inflection: when language and memory dissociate, Miozzo y Gordon (2004) concluyen que, de acuerdo con la evidencia, el procesamiento de la memoria declarativa y el lexicón pueden estar dañados de manera selectiva en condiciones

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de daño cerebral adquirido. Por lo que apoyan la conclusión de que el lenguaje y la memoria están representados, al menos, parcialmente en estructuras cerebrales independientes y apoya los modelos cognitivos que asumen un cierto grado de modularidad. También sugieren un fraccionamiento funcional dentro del dominio lingüístico, entre formas almacenadas en el lexicón (raíces o bases y formas flexionales irregulares) y formas que son, más bien, obtenidas por medio de procesos combinatorios.

Por otro lado, Ullman (2004) publica la continuación de sus investigaciones en

Contributions of memory circuits to language: the declarative/procedural model. En este

artículo, el autor enriquece su primera investigación con mucho más evidencia, desde la descripción neurológica, cognitiva, lingüística, química, funcional, imaginería cerebral, entre otras. Además, previene algunos problemas con su primer trabajo, entre ellos que, en efecto, ambos sistemas de memoria cumplen con funciones específicas, sin embargo también están relacionados. De cualquier forma, el autor llega a la misma conclusión respecto a los sistemas de memoria así como de su buen y mal funcionamiento en las afasias: en los pacientes con afasia de Broca se desarrollan problemas con los verbos regulares, mientras que en la afasia de Wernicke se tienen problemas con los verbos irregulares. Aunque es importante destacar que menciona casos donde un daño en la corteza parietal inferior y sus alrededores en la afasia fluente puede guiar a ciertos tipos de daños gramaticales, esto es, en el sistema procedimental. Finalmente, Ullman aboga por un estudio interdisciplinario que incluya los aspectos del lenguaje con los de índole neurológica y neuropsicológica, pues sólo así se dirán cosas representativas de las capacidades que se ven minadas en la patología.

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Brovetto y Ullman (2005) son los autores de The mental representation and

processing of spanish verbal morphology, un estudio en el cual intentan investigar acerca

de los dos diferentes sistemas involucrados en la representación y procesamiento de la morfología regular e irregular. Para ello aplicaron una prueba en la cual se pretendía que el paciente conjugara verbos neológicos en tiempo presente y copretérito. Los resultados arrojaron que el 92% de los verbos presentados como clase l y con rimas clase l fueron flexionados usando –aba, así como también el 89% de los verbos presentados como clase II y con rimas clase II fueron flexionados usando –ía. Esto indicaría la existencia de dos procesos productivos operando en la flexión de los verbos nuevos: una regla general de sufijación para –aba y una regla local para la sufijación –ía (2005:101). Estos resultados sugieren que una combinación e interacción específica de dos diferentes sistemas (uno basado en la manipulación de categorías simbólicas abstractas y un tipo de memoria asociativa) se requieren para dar cuenta de la representación y el procesamiento de la morfología verbal del español, así, respalda las perspectivas del procesamiento dual.

El siguiente trabajo es, quizá, el más completo de Ullman y en el cual presenta de una manera interdisciplinar y completa los avances de sus investigaciones. Neural

correlates of lexicon and grammar: evidence from the production, reading and judgment of inflection in aphasia fue publicado en 2005 y en él se presentan tres estudios realizados en

pacientes con afasia fluente y no fluente, en el cual se evaluaron la producción, lectura y juicio de verbos regulares e irregulares en pasado. Los afásicos no fluentes mostraron un patrón de actuación erróneo en la computación de formas en pasado regulares tanto en producción, lectura, juicios, escritura y repetición. En cambio, los pacientes con afasia fluente y anomia mostraron un patrón de peor actuación en la computación de formas en

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pasado irregulares tanto en producción, lectura y juicios. Además, Ullman concluye que sus resultados respaldan la visión de que el lenguaje es un sistema modular, es decir que el lenguaje está constituido por componentes neurocognitivos separables: la gramática mental y algunas computaciones sintácticas, como la afijación morfológica, son favorecidas por las estructuras frontales izquierdas, mientras que las palabras almacenadas en la memoria léxica, incluyendo formas flexionadas irregulares, dependen de regiones temporales y temporo-parietales izquierdas.

Kukkonen (2006) es el autor de Aphasic erros as evidence for the mental

organization of morphology, donde intenta descubrir, a partir de errores morfológicos, los

medios que utiliza el hablante para la construcción de palabras durante la producción del habla, si es a través de un proceso de afijación o analogía. Concluye que la producción del habla puede requerir la aplicación de varias estrategias, es decir, el hablante tiene la opción de recuperar o componer la forma de la palabra que va a usar. Los errores analizados indicaron que algún tipo de construcción tiene lugar, pero esto no significa que las formas de las palabras no estén enlistadas. El hablante con dificultades en la recuperación de la información léxica puede construir la forma de la palabra que puede ser no existente, pero comprensible.

Goldman (2007) en Compounding in Aphasia, se centra en explicar cómo los datos psicolingüísticos de los pacientes con afasia pueden reflejar el tipo de composición de palabras, si están (i) basadas en reglas o (ii) por medio de almacenamiento de palabras completas. El autor también hace una crítica a los estudios y su diseño experimental pues sostiene que las tareas fuera de contexto o el uso de imágenes para elicitar la producción de palabras meta no son las adecuadas ya que un paciente no siempre aplica uniformemente a

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la comprensión, la lectura y la escritura. Finalmente, destaca la necesidad de realizar estudios traslingüísticos dentro de la investigación de la afasia para comprobar las hipótesis postuladas a lo largo de diferentes lenguas.

Cuetos-Vega, Domínguez, Baauw y Berthier-Torres (2007) son los autores de

Disociación entre pacientes agramáticos y anómicos en la producción de formas verbales,

un artículo en el cual señalan la importancia de aplicar tareas lingüísticas que no sólo permitan entender los trastornos y las causas que los originan, sino también que sean capaces de explicar la conducta tanto de personas sanas como de hablantes con patología. Los resultados de esta investigación arrojaron que existe un patrón distinto para cada tipo de pacientes: los anómicos producen una tasa más alta de errores en formas verbales irregulares, puesto que utilizan indiscriminadamente las reglas para la transformación de todo tipo de ítems (regularizaciones), mientras que los agramáticos producen cambios de tiempos verbales o sustituciones léxicas. Finalmente, dado que los dos grupos de pacientes habían sufrido lesiones distintas, los autores señalan que se podría apoyar que la localización de la función de aplicación de las reglas de afijación se halla ubicada en la corteza prefrontal izquierda que corresponde al área de Broca, mientras que la búsqueda léxica es una función localizada en la zona temporal izquierda, o sea, en el área de Wernicke.

En Cognitive neuropsychological approaches to word production in aphasia:

beyond boxes and arrows, escrito por Wilshire (2008), se destaca la importancia de las

pruebas que se aplican a los pacientes para generar la producción de palabras, pues el autor sostiene que los resultados son más evidentes si se atiende a un contexto más amplio que sólo a la generación de palabras aislada, por lo que recomienda el análisis de habla

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espontánea, donde el procesamiento morfológico puede ser analizado de manera más natural.

Eddington (2009) en su trabajo Spanish verbal inflection: a single- or dual-route

system?, intenta mostrar que un modelo de ruta dual se necesita para dar cuenta de varias

flexiones en español. Su estudio respalda la conclusión de que existe una disociación entre regular e irregular que se considera para mostrar que deben existir dos mecanismos mentales distintos en los hispanohablantes para flexionar verbos.

En Verbal inflectional morphology in L1 and L2 spanish: a frequency effects study

examining storage versus composition, Wood, Gelfand, Sanz y Ullman (2010) analizan la

distinción entre almacenamiento y composición en la morfología verbal del español a partir del análisis de la producción de hablantes del español como L1 comparada con la de hablantes con el español como L2. Los resultados son consistentes con el modelo de procesamiento dual, en el que sólo los verbos de clase I, y cuya raíz no sufre cambios, son compuestos (memoria procedimental), mientras que las demás clases son almacenadas (memoria declarativa), sin importar que sean regulares o irregulares. De la misma forma, este trabajo muestra la interacción entre la memoria declarativa (MD) y la memoria procedimental (MP)o, en otros términos, entre la composición y el almacenamiento.

Lum, Conti-Ramsden, Page y Ullman (2012) son los autores de Working,

declarative and procedural memory in specific language impairment, en el cual resaltan los

análisis previos acerca de los distintos sistemas de memoria y su relación con el lenguaje. Destaca la propuesta de procesamiento morfológico dual que propone que la memoria procedimental (MP) interviene en las habilidades gramaticales, mientras que la memoria

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declarativa verbal (MD) está principalmente relacionada con la información léxica, es decir, recupera las unidades como trozos completos directamente de la MD.

Meteyard, Price, Woollams y Aydelott (2013) en Lesions impairing regular versus

irregular past tense production definen básicamente qué áreas del cerebro deben estar

dañadas para tener problemas en la producción de verbos regulares e irregulares flexionados en pasado. El factor determinante parece ser la presencia o ausencia de daños en regiones anteriores o posteriores del lóbulo temporal.

El artículo de Patterson y Holland (2014), Patients with impaired verb-tense

processing: do they know that yesterday is past?, ahonda en el debate del modelo de

procesamiento simple y el modelo de procesamiento dual así como en los déficits morfológicos en la afasia de Broca. Finalmente, Wilson et. al. (2014) publicaron

Inflectional morphology in primary progressive aphasia: an elicited production study en el

cual argumentan que la morfología flexiva está en la intersección de tres grandes componentes del lenguaje: fonología, sintaxis y lexicón. Dichos dominios se encuentran dañados en las tres variantes de la afasia progresiva primaria, cuyo daño depende de los rasgos anatómicos y lingüísticos de cada variante.

Así pues, podemos ver que el debate sobre el procesamiento morfológico no está acabado; no obstante, en el caso específico del español, la gran mayoría de los estudios coincide en que está presente un mecanismo dual, que trabaja de forma diferencial ante verbos regulares e irregulares. En este sentido, nosotros buscamos comprobar está postura teórica a partir de los neologismos producidos por el paciente con afasia sensorial que analizamos, aunque con una diferencia metodológica fundamental: no buscamos propiciar

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las respuestas del paciente, más bien intentamos obtener las respuestas en contextos, hasta cierto punto, más naturales –como el habla espontánea– para ver de qué forma se da el procesamiento morfológico cuando el paciente no se está monitoreando. Ahondaremos en esta explicación en el apartado de Metodología.

1.5SUMARIO

En este capítulo se ha hecho un breve recorrido a través de los estudios que han centrado su atención en los aspectos que tienen relación con el cerebro y el lenguaje, desde los pioneros hasta las investigaciones actuales que se enfocan en tratar de describir qué eventos neuropsicológicos influyen en el procesamiento morfológico de los hablantes, así como sus correlatos neurológicos y el resultado lingüístico en el que derivan.

Se ha resaltado que existe un debate, hasta la fecha no terminado, entre un modelo

de procesamiento simple (que respalda la teoría de que las palabras se forman mediante la

interacción de varías unidades de procesamiento interconectadas y distribuidas en el cerebro) y un sistema de procesamiento dual (que sostiene que el mecanismo de formación de palabras es a través de dos rutas distintas y específicas, tanto para palabras almacenadas como para las que se construyen en línea) ante el cual los autores han tratado de dilucidar cuál es el mecanismo y la manera en la que influyen en la producción de palabras morfológicamente complejas, como es el caso de los verbos regulares e irregulares. Se destaca la propuesta de Ullman en este estudio ya que su modelo, como se explicará en la metodología, será el que retomaremos para llevar a cabo el análisis de esta investigación.

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En el siguiente capítulo se presentarán las principales propuestas teóricas que sustentan este estudio, se ahondará en la descripción de las neurociencias cognitivas, así como en los factores que influyen en la formación de palabras morfológicamente complejas, es decir, verbos regulares e irregulares, atendiendo a tres cuestiones, principalmente: neuropsicológicas, neurológicas y lingüísticas. De la misma forma, se destacará la pertinencia del modelo de procesamiento dual, ya que sentará el mecanismo de funcionamiento a sustentar en esta investigación.

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CAPÍTULO 2

MARCO TEÓRICO

2.1INTRODUCCIÓN

En este capítulo se presentarán las bases teóricas de esta investigación, tomando en cuenta dos perspectivas: (1) neurociencias cognitivas y (2) lingüística. En el primer caso, se hará énfasis en la descripción de las disciplinas neuropsicología y neurolingüística. Posteriormente, en el siguiente caso, se detallarán las características del nivel lingüístico que se ha adoptado, así como los aspectos relevantes para este estudio y además se justificará la elección de los mismos.

Como se mencionó previamente, para esta investigación es importante contar con un marco teórico interdisciplinar que incluya tres aspectos indispensables: neurología, neuropsicología y lingüística, para que, mediante un trabajo en conjunto, cada una desde su ámbito aporte la evidencia necesaria para descifrar de qué manera trabaja el ser humano en la producción y comprensión del leguaje, atendiendo no sólo aspectos lingüísticos sino también a funciones cognitivas y áreas específicas del cerebro.

Para facilitar la lectura del capítulo, este se dividirá en tres partes, donde se explicará, por un lado, el papel de las neurociencias cognitivas y, por otro, los aspectos

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lingüísticos a estudiar, desde la morfología en general, morfología flexiva, las clases de conjugación, así como verbos regulares e irregulares. Finalmente, ahondaremos en la descripción del modelo de procesamiento dual, y el mecanismo de formación de palabras, en este caso verbos, a partir de sus postulados teóricos.

2.2NEUROCIENCIAS COGNITIVAS

En 1976 surge, por primera vez, el uso público del término neurociencias cognitivas, pero fue hasta el año 1988 que se estableció como una disciplina nueva. Se trata de todo un programa de investigación que surge a partir de la combinación de diversas neurociencias conductuales2 y es el resultado de la colaboración entre neurociencia y psicología, principalmente. Esta disciplina busca relacionar zonas del cerebro con actividades cognitivas, así como descubrir los procesos que llevan a cabo las actividades fisiológicas en las estructuras neuronales y que dan como resultado la percepción, la cognición y la conciencia (Gazzaniga apud Escera 2004:2). La finalidad principal es el estudio de los procesos mentales superiores, también denominados cognitivos, que están conformados por el pensamiento, lenguaje, memoria, atención, percepción y movimientos complejos (Portellano 2005:4).

Como se puede observar, una de las funciones en la que más están interesadas por explorar estas neurociencias es el lenguaje, ya que representa una evidencia tangible de los procesos que se llevan a cabo en la mente humana. Principalmente se enfocan en ello la

2 Según Portellano, existen dos orientaciones en el campo de las neurociencias: conductuales y no conductuales. Mientras que las no conductuales ponen mayor énfasis únicamente en aspectos del sistema nervioso sin atender aspectos comportamentales, las conductuales tienen como finalidad principal relacionar al sistema nervioso con diversos aspectos de la conducta y procesos cognitivos. En este último grupo se incluyen la psicobiología, psicología fisiológica, psicofisiología, psicofarmacología, neuropsicología y neurociencia cognitiva (2005:5).

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psicología, la biología, la medicina y, por supuesto, la lingüística (Davis (1996), Baars y Gage (2010) apud Guillén 2013:50). De esta forma, la investigación en torno a él se ha centrado principalmente en los procesos de la comunicación humana, así como en sus fallas, pues a través del estudio de la patología “se pueden comprender los patrones de

normalidad y determinar qué áreas del cerebro y procesos cognitivos son requeridos, determinantes o secundarios durante la expresión y comprensión del lenguaje” (Guillén 2013:51)

Finalmente, es importante destacar que cada función o proceso cognitivo está anclado a una estructura cerebral bien delimitada; no obstante, lo que resta es estudiar de qué manera trabajan ambos elementos para desembocar en funciones superiores, como es el caso del lenguaje. Por ello este trabajo es interdisciplinario, pues se encuentra dentro del marco de las neurociencias cognitivas con el fin de estudiar los procesos que intervienen en la formación de verbos en condiciones de patología y de esta manera aportar evidencia que explique este mismo mecanismo, pero en condiciones naturales.

2.2.1 NEUROPSICOLOGÍA

Ya se hablaba en el capítulo anterior sobre la neuropsicología moderna y su fundador, Luria, quien la define como “la ciencia que estudia la organización cerebral de los procesos mentales o cognitivos del hombre” (1982:42). Básicamente, la neuropsicología cognitiva postula que el cerebro funciona mediante estructuras neurológicas que se interconectan para llevar a cabo una tarea específica, es decir, una función cognitiva. Estas funciones poseen un lugar en una zona del cerebro determinada, por lo cual si resulta dañada, como consecuencia, provocará una alteración en dicha función (Guillén 2013:52).

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Así también, la neuropsicología está interesada en ver cómo el cerebro es capaz de restablecer sus funciones al sufrir daños provocados por pérdida de tejido o alguna desconexión y que desembocan en alteraciones a nivel cognitivo, ya que, si bien puede reorganizarse gracias a la plasticidad cerebral, no en todos los casos regresa a su condición premórbida (Guillén 2013:54).

Finalmente, la neuropsicología busca adaptar métodos de reaprendizaje para contribuir a la conservación parcial de las funciones cognitivas después de haber sufrido una alteración cerebral. En el caso específico de las afasias, la terapia está enfocada en subsanar el daño en el procesamiento del lenguaje, por lo que el modelo de rehabilitación que utilice deberá estar diseñado desde la lingüística atendiendo a niveles específicos del lenguaje (Guillén 2013:54). Sólo así los neuropsicólogos serán capaces de entender la manera en que el cerebro de una paciente trabaja en condiciones tanto naturales como en patología (Davis 2012:7).

2.2.2 NEUROLINGÜÍSTICA

La neurolingüística puede definirse como el campo de investigación que tiene como objeto de estudio tanto a la neurofisiología como a las patologías del lenguaje, así como los mecanismos cerebrales de la actividad lingüística y los cambios en sus procesos debido a lesiones cerebrales focales (Luria apud Marcos-Ortega 1998:1). Este término es relativamente reciente ya que se consolidó en los años setenta sin embargo, el estudio científico de la relación cerebro-lenguaje surgió desde la segunda mitad del siglo XIX y se manifestó a través de la publicación de las primeras descripciones de trastornos del lenguaje tras el sufrimiento de una lesión cerebral (Caplan 1992:17).

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Así, la neurolingüística trata de cómo el cerebro representa y utiliza al lenguaje, cómo se desarrolla este proceso a lo largo de la vida humana y cómo se ve afectado por las enfermedades (Caplan 1992:19). Por tratarse de una disciplina enfocada de lleno en el estudio de las patologías del lenguaje, los investigadores se apoyan en las teorías lingüísticas para la elaboración de sus programas de rehabilitació, por ello este estudio está dedicado a aportar evidencia que sirva de apoyo a las investigaciones y permita no sólo explicar los aspectos lingüísticos que se ven alterados en la producción de los PAW sino que, a partir de esta caracterización, se busca contribuir a explicar de qué manera trabaja el cerebro durante el procesamiento morfológico de una lengua natural.

2.3MORFOLOGÍA Y FLEXIÓN VERBAL

En lingüística, el estudio de la conformación y estructura interna de las palabras está a cargo de la morfología. Esta, como una de sus disciplinas, tiene la tarea de estudiar los componentes que forman las palabras de una determinada lengua y, del mismo modo, explicar las relaciones formales que existen entre ellas. Además, debe dar cuenta de los mecanismos de formación de dichas palabras, con el fin último de hacer una descripción general de la competencia morfológica de los hablantes (Varela 1992).

Así, el enfoque morfológico pertinente para este estudio es el que muestra a esta disciplina como autocontenida, es decir, que no depende forzosamente de conceptos de otros niveles de análisis para llevar a cabo su estudio3. Tenemos entonces que, dado que se trata de una perspectiva formal y estructural, se requiere partir de una unidad menor que la

3 Varela Ortega menciona que aún existen enfoques que pretenden utilizar unidades de análisis pertenecientes a la fonología y a la sintaxis para hacer descripciones de objetos morfológicos, dejando de lado el estatus independiente de esta disciplina (1992).

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palabra para llevar a cabo cualquier análisis. Por ello, esta disciplina tiene como unidad mínima al morfema, el cual se define como “la unidad mínima con significado contextual” (Hualde 2002:128) y, desde una perspectiva fonológica, este y la palabra como objeto morfológico (palabra simple), están constituidos por una serie de agrupaciones de fonemas que componen una sola unidad (Varela 1992).

Cada morfema, a su vez, puede pertenecer a una clasificación: existen pues los

morfemas libres (aquellos que no se subordinan a otras unidades para tener contenido

semántico y pueden aparecer aislados) y morfemas ligados (aquellos que no pueden pronunciarse aislados y necesitan forzosamente de otro para tener significación) (Hualde 2002). Varela (1992) menciona que hay cuatro unidades de análisis más, pertinentes en el estudio de la morfología. Dichas unidades son diferentes tipos de morfemas que pueden entrar en la clasificación anterior según sus características. Así, tenemos que al primer grupo pertenecen las palabras simples, mientras que los conceptos: tema, afijo y raíz forman parte de la segunda clasificación.

Las palabras simples son unidades morfológicas libres y superiores, pues pueden aparecer en aislado sin necesidad de otros morfemas. También se les conoce según Bloomfield (1933), como (simple) primary word, (palabras primarias (simples)). Por otro lado, el tema es una forma ligada o base léxica que no posee morfemas flexivos y, por lo tanto, no puede insertarse en una estructura sintáctica. Los afijos, por su parte, son también formas ligadas que no pueden combinarse entre sí y que obligatoriamente necesitan estar anclados a una raíz o base léxica para formar una palabra. Según la posición que ocupan en una estructura léxica, se les conoce como prefijos a los morfemas que anteceden a la base,

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final de la misma y circunfijos si aparecen dos morfemas, cada uno en los extremos de una base. Finalmente, la raíz es un elemento importante ya que se trata de un elemento nuclear al cual se vinculan los demás morfemas para formar una nueva pieza léxica. Este componente es portador del contenido semántico de la palabra.

2.3.1CONCEPTO DE PALABRA

Como ya se mencionó, existen palabras primitivas o primarias que, sin necesidad de otros morfemas, más que de su morfema base, pueden contener un significado. No obstante, hay estructuras más complejas que requieren más de un elemento para tener contenido semántico. De esta manera, cuando se tiene la unión de varios morfemas, se habla de una

palabra compuesta o compleja. Estas estructuras léxicas, en español, pueden ser de tres

tipos (Varela 1992):

Palabras flexionadas: palabras que son formadas a través de operaciones morfológicas obligatorias, automáticas y generalmente regulares en su resultado (casa-s, escrib-ían).

Palabras derivadas: palabras nuevas que se caracterizan por su “falta de regularidad, existencia de lagunas y fenómenos idiosincráticos que aparentemente escapan de toda sistematización por medio de reglas de alcance general (Varela 1992:12).

Palabras compuestas: nuevas palabras formadas a partir de otras más simples (aguanieve, rompecabezas).

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Referencias