TEMA 5. FILOSOFÍA MORAL: BIEN, FELICIDAD, LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

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IES Pío Baroja. Departamento de Filosofía 1º de Bachillerato. FILOSOFÍA Y CIUDADANÍA

TEMA 5. FILOSOFÍA MORAL: BIEN, FELICIDAD, LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD 1. INTRODUCCIÓN: ACCIÓN MORAL Y VALORES

Muchas de las acciones que llevamos a cabo libremente son morales, es decir, responden a unos VALORES MORALES (igualdad, solidaridad, justicia, reciprocidad…) de los que a veces no somos conscientes cuando nos relacionamos espontáneamente con la familia, los amigos o los compañeros de estudio o trabajo. Sin embargo y aunque no los explicitemos, son la guía de nuestro comportamiento y, cuando nos enfrentamos a un conflicto o dilema moral, es necesario poder darles nombre para saber cuáles son y argumentar sobre la importancia que les concedemos.

Ψ Actividad 1: ¿QUÉ ES UN DILEMA MORAL Y CÓMO NOS ENFRENTAMOS A ÉL?

El siguiente texto del filósofo francés Sartre presenta un ejemplo de conflicto o dilema moral. Explica en qué consiste y cuáles son los valores morales que se encuentran enfrentados. Argumenta cuál sería para ti la solución del conflicto y propón un conflicto moral que te parezca especialmente relevante tomando como modelo el relato de Sartre:

“Citaré el caso de uno de mis alumnos que me vino a ver en las siguientes circunstancias: su padre se había peleado con su madre y tendía al colaboracionismo; su hermano mayor había muerto en la ofensiva alemana de 1940, y este joven, con sentimientos un poco primitivos, pero generosos, quería vengarlo. Su madre vivía sola con él, muy afligida por la traición del padre y por la muerte del hijo mayor, y su único consuelo era él.

Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y entrar en las Fuerzas francesas libres –es decir, abandonar a su madre- o bien permanecer al lado de su madre y ayudarla a vivir. Se daba cuenta perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición –y tal vez su muerte- la hundiría en la desesperación. También se daba cuenta de que en el fondo, concretamente, cada acto que llevaba a cabo con respeto a su madre tenía otro correspondiente en el sentido de que le ayudaba a vivir, mientras que cada acto que llevaba a cabo para partir y combatir era un acto ambiguo que podía perderse en la arena, sin servir para nada; por ejemplo, al partir para Inglaterra podía permanecer indefinidamente, al pasar por España, en un campo español; podía llegar a Inglaterra o Argelia, y ser puesto en una oficina para redactar documentos.

En consecuencia, se encontraba frente a dos tipos de acción muy diferentes: una concreta, inmediata, pero que se dirigía a un solo individuo; y otra que se dirigía a un conjunto más vasto, a una colectividad nacional, pero que era por eso mismo ambigua y que podía ser interrumpida en el camino. Al mismo tiempo dudaba entre dos tipos de moral. Por un lado, una moral de simpatía, de devoción familiar, y por otro, una moral más amplia, pero de eficacia más discutible. Había que elegir entre las dos. ¿Quién podía ayudarlo a elegir?”J.P.Sartre, El existencialismo es un humanismo.

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Ψ Actividad 2: En la asignatura de Ética que estudiaste durante el curso pasado te familiarizaste con diferentes valores morales. Por otra parte a lo largo de este curso hemos hablado del conflicto entre el RELATIVISMO MORAL de los SOFISTAS, del INTELECTUALISMO MORAL de SÓCRATES y PLATÓN y del HEDONISMO de Epicuro. Repasa estos conceptos, busca información en n www.dianoia.es e intenta definirlos y relacionarlos entre sí poniendo ejemplos que te ayuden a comprender su alcance y significado. Aplícalos también al análisis de la situación anterior planteada por Sartre y al ejemplo de conflicto que hayas planteado.

Ψ Actividad 3: Busca en la prensa, en la literatura, en el cine o en alguno de tus comics o videojuegos favoritos un ejemplo de DILEMA moral que sea relevante. Redáctalo con claridad explicando qué valores entran en conflicto y analízalo desde las distintas perspectivas éticas.

2. BIEN Y FELICIDAD: ¿CUÁL ES EL FIN DEL SER HUMANO?

¿Depende nuestra respuesta a un dilema moral de nuestra concepción del Bien y de la Felicidad? Muchos filósofos han coincidido en pensar que los seres humanos actuamos siempre buscando un BIEN al que llamamos FELICIDAD, aunque luego no se han puesto de acuerdo sobre cuál es este BIEN o qué es FELICIDAD. Aristóteles y Epicuro pensaron que este BIEN tenía que estar relacionado de forma esencial con la NATURALEZA del ser humano, aunque cada uno la entendió de distinta forma. Ya hemos visto en el tema anterior como las distintas concepciones del ser humano tienen importantes consecuencias a la hora de pensar sobre cuál es nuestra finalidad en esta vida.

Ψ Actividad 4: Lee atentamente el texto de Aristóteles y contesta a las preguntas que se hacen a continuación:

“Quizá sea obvio que hay acuerdo en llamar a la felicidad “el Bien Supremo”, pero persiste el deseo de que se explique más claramente que cosa es. Y, claro, esto quizá sería posible si se toma en consideración la función del hombre. Pues lo mismo que para un flautista y un escultor, y para cualquier artesano (...) parece que el bien y lo correcto residen en la función, así parecería también para el hombre, si es que hay una función de éste ¿O qué? ¿Acaso hay unas ciertas actividades del constructor y de curtidor y no hay ninguna del hombre, sino que es por naturaleza inactivo? ¿O lo mismo que existe manifiestamente una función del ojo, de la mano y del pie así también podría suponerse una función propia del hombre? ¿Y cuál podría ser esta?” Aristóteles, Ética a Nicomano.

1ª: ¿Cuál sería para ti la función característica del ser humano? 2ª. Explica si de esta función se deriva una definición de FELICIDAD.

3ª. Llamamos “AFORISMO” a una sentencia concisa que pretende expresar un principio o verdad de forma breve, pensativa y aparentemente cerrada. Es frecuente encontrar aforismos sobre la felicidad en calendarios, agendas, etc. Elige uno de los que se proponen a continuación y coméntalo. Busca luego uno nuevo o escríbelo tú mismo.

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1. La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre

2. El dinero no da la felicidad, pero aplaca los nervios

3. Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de si mismo 4. Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias

5. El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos

6. No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea más bien que se produzcan tal como se producen y serás feliz

7. El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada

8. ¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto! 9. El hombre que pretende obrar guiado exclusivamente por la razón, está condenado a obrar muy raramente

10. El hombre feliz es más raro que un cuervo blanco

Para Aristóteles los seres humanos somos sociales por naturaleza y por eso considera que la FELICIDAD sólo se puede alcanzar junto a otros seres humanos en la ciudad: no se trata de una meta meramente individual sino de un fin que se persigue en la medida que formamos parte de una sociedad. Por eso para Aristóteles la FELICIDAD está profundamente unida a la JUSTICIA y no podemos ser felices si nos desentendemos de los problemas de la sociedad en que vivimos: la ética va unida a la política pues es absurdo que cada uno busque su felicidad sin tener en cuenta a los demás. La participación en la vida pública forma parte de la vida buena y feliz.

No tiene esta misma opinión Epicuro que con su teoría hedonista afirma que alcanzamos la Felicidad buscando el placer. Recordarás que se trata de un placer equilibrado que busca la ausencia de dolor y la tranquilidad espiritual y que alaba el valor de la sobriedad, la amistad y la vida tranquila alejada de la vida política. Para Epicuro FELICIDAD y JUSTICIA no van necesariamente unidas pues la preocupación por la última puede alterar nuestro estado de ánimo y proporcionarnos muchos sinsabores.

Ψ Actividad 5: Elabora un argumento a favor de la tesis de Aristóteles (El ser humano no puede ser feliz en una sociedad injusta) y otra a favor de la tesis de Epicuro (El ser humano puede ser feliz apartándose de la sociedad y de su injusticia).

Ψ Actividad 6: Lee la siguiente historia y piensa un título adecuado para ella. Contesta también las preguntas que se te hacen a continuación:

“El rico industrial se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado en su barca y fumando su pipa.

-¿Por qué no has salido a pescar? –preguntó el industrial. - Porque ya he pescado bastante hoy- respondió el pescador.

- ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?- insistió el industrial. - ¿Y que iba a hacer con ello?- preguntó a su vez el pescador.

- Ganarás más dinero- fue la respuesta. De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nailon. Pronto

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ganarías para tener dos barcas...y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico como yo.

- ¿Y qué podría hacer entonces?- preguntó de nuevo el pescador. - Podrías sentarte y disfrutar de la vida, respondió el industrial.

- ¿Y qué estoy haciendo en este preciso momento?- respondió satisfecho el pescador.”

Mello, A. de, El canto del pájaro, Sal terrae, Santander, 1982 (texto adaptado) 1º. ¿Qué valores representan el industrial y el pescador? ¿Tienen algún valor en común? ¿Sostienen distintas concepciones acerca de la felicidad?

2º. Imagínate que eres el industrial y escribe nuevos argumentos para convencer al pescador de que cambie de actitud

3º. Imagínate que eres el pescador y escribe nuevos argumentos para convencer al industrial de que su propuesta no le interesa.

3. LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD COMO FUNDAMENTO DE LA ACCIÓN MORAL

Las concepciones del BIEN y la FELICIDAD configuran nuestros VALORES MORALES y orientan las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Esto no sería posible si los seres humanos no fueramos capaces de actuar de forma libre y responsable. LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD aparecen así como conceptos fundamentales para explicar el carácter moral de la acción humana que nos diferencia del resto de los animales.

Ψ Actividad 7: LIBERTAD COMO PODER DE ELEGIR

Lee el siguiente texto de Aristóteles y resume su propuesta en una línea. ¿Serviría lo que has escrito como definición de LIBERTAD? Complétala de forma que te resulte satisfactoria:

“Está en nuestro poder la virtud, y también el vicio. En efecto, siempre que está en nuestro poder el hacer, lo está también el no hacer, y siempre que está en nuestro poder el no, lo está el sí; de modo que si está en nuestro poder el obrar cuando es bueno, también lo está el obrar cuando es malo, y si está en nuestro poder el no obrar cuando es bueno, también lo está el no obrar cuando es malo. Está en nuestro poder hacer lo bueno y lo malo, e igualmente el no hacerlo.” Aristóteles, Ética a Nicómaco En la antigua Grecia la libertad se entendía como la capacidad que tiene el ser humano de actuar a pesar de los condicionamientos que la naturaleza le impone. El individuo, dotado de razón y voluntad, busca normas morales para regir su comportamiento que encuentra en el mundo de las IDEAS (Platón) o en la NATURALEZA humana (Aristóteles, Epicuro,...).

El cristianismo considera que estas normas vienen dadas por DIOS a través de la ley divina y afirman que es Dios quien nos crea libres para que podamos decidir si actuar o no conforme a esta ley (sino el PECADO no sería posible). En el siglo XVIII sin embargo se va a insistir en el concepto de LIBERTAD como AUTONOMÍA. El ejemplo más claro de esta última forma de entender la LIBERTAD nos lo proporciona Kant con su forma de entender la LEY MORAL como IMPERATIVO CATEGÓRICO.

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3.1. LIBERTAD Y AUTONOMÍA MORAL EN KANT: EL IMPERATIVO CATEGÓRICO COMO LEY MORAL Y LA PAZ COMO IMPERATIVO POLÍTICO

KANT (siglo XVIII) es un FILÓSOFO ILUSTRADO y su obra se preocupa a fondo de defender la RAZÓN como característica común y UNIVERSAL de todos los seres humanos. Esta capacidad debe guiarnos no sólo en el conocimiento de la realidad (CIENCIA) sino también en nuestra toma de decisiones individual (ÉTICA) y colectiva (POLÍTICA). Por esto Kant considera imprescindible hacer un análisis de sus posibilidades y límites y dedica su obra a hacer lo que podríamos llamar una CRÍTICA constructiva de la RAZÓN que nos permita sacar el mejor provecho de ella en los diferentes aspectos de nuestra vida.

Kant está convencido de que la LEY MORAL es la misma para todos los seres humanos pues se basa en el uso de la RAZÓN sin intervención de ningún otro elemento, ya sea el interés personal y egoísta, la tradición o cualquier creencia ideológica, filosófica o religiosa. La LEY MORAL kantiana no nos dice cómo debemos actuar sino simplemente cómo debemos determinar nuestra voluntad. Aunque tiene varias formulaciones la más conocida es la siguiente: “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal.”

Kant entiende por “máxima” el principio subjetivo que nos lleva a cada uno a tomar una decisión en un momento dado. Puedo no mentir siguiendo la máxima de temor a que me castiguen si me descubren o porque Dios me lo manda o porque me conviene egoístamente, pero en ninguno de estos casos estaré actuando libre y autónomamente. Para Kant sólo estoy actuando según la LEY MORAL tal y cómo es propuesta en el IMPERATIVO CATEGÓRICO si decido no mentir porque hacerlo no se puede convertir en principio universal sin acabar con la veracidad de la comunicación humana: una LEY UNIVERSAL que permitiera mentir haría inútil cualquier intento de conversación.

Hay otra versión de la LEY MORAL en Kant que muestra con claridad la relación que el filósofo pretende establecer entre LIBERTAD, RAZÓN y DIGNIDAD HUMANA y que permite comprender la profunda relación que existe entre su teoría ética y el espíritu de aceptación y consenso de unas normas universales para todos los seres humanos tal y como se expresa en la Declaración de Derechos humanos de 1948. Según esta fórmula la LEY MORAL nos dice: “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio.”

Ψ Actividad 8: Intenta aplicar a alguno de los conflictos morales planteados en clase al resolver la actividad 1 las dos versiones del IMPERATIVO CATEGÓRICO o LEY MORAL de Kant. Valora críticamente el resultado señalando sus aspectos positivos y sus insuficiencias si las hubiera.

Kant pensaba que la GUERRA es algo natural al ser humano debido a lo que el llamó “la insociable sociabilidad de los hombres”, es decir, su inclinación a formar sociedad paradójicamente unida a una resistencia que amenaza perpetuamente con disolverla. Por eso es necesario, para lograr la PAZ, construir un PACTO por el que se crea la comunidad de personas, soberanas y libres, que se respetan entre sí. Los hombres sólo podrán realizarse dentro de la comunidad que se constituye como “pueblo” como un

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“nosotros”. Porque la LIBERTAD entendida como AUTONOMÍA tiene un alcance social. El ordenamiento político que demos a la sociedad tiene un objetivo que es la PAZ. La propia RAZÓN formula en nosotros un IMPERATIVO: NO DEBE HABER GUERRA. Esa es la meta, sólo realizable en un ESTADO MUNDIAL COSMOPOLITA. Sin embargo ese objetivo se presenta como muy a largo plazo, como historia de la humanidad que debe progresar hasta llegar a este tipo de convivencia entre los hombres dentro de la máxima libertad, de manera que puedan desarrollarse todas las aptitudes humanas. Sociedad y Estado deben asegurar los medios educativos necesarios para que la LIBERTAD se desarrolle entre las personas. Por eso es necesario que los pueblos se ilustren. Sabemos sin embargo que se trata de un proceso lento y por tanto largo. Pero, aunque no sea posible la realización del estado cosmopolita y con él, de la paz perpetua por el momento, lo que sí es realizable es una aproximación a ese ESTADO IDEAL. Para ello Kant planteó lo adecuado de un proceso de asociación de los Estados creando una Confederación de Estados con un DERECHO INTERNACIONAL COMÚN. Esta idea ejerció una gran influencia a lo largo del siglo XIX y XX hasta la fundación de la Sociedad de Naciones, que luego dará lugar a la ONU. Sus ideas sobre la necesidad de educar e ilustrar a la sociedad aparecen expuestas en el siguiente texto:

Ψ Actividad 9: Busca información en www.dianoia.es sobre el movimiento cultural conocido como Ilustración. Después lee atentamente el texto de Kant y contesta a las preguntas que se hacen a continuación. Debes prepararte para realizar sobre él un ejercicio de comentario de texto.

1. Explica en qué consiste, para Kant, la Ilustración y cuál es la causa de que muchas personas y, en especial las mujeres, no la hayan alcanzado.

2. ¿Cree Kant que una revolución puede lograr que alcancemos la Ilustración? ¿Por qué?

3. ¿Cuál es el requisito fundamental de la Ilustración?

4. ¿Qué entiende Kant por “uso público” y “uso privado” de la razón? ¿Qué ejemplos pone?

5. ¿Por qué considera Kant que es ilícito un pacto que imponga una constitución religiosa inamovible? ¿Han existido históricamente esos pactos? ¿Existen en la actualidad?

6. Infórmate sobre el contexto histórico en el que Kant escribió este artículo. ¿Cree Kant que la época en la que vive es una época ilustrada?

“Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la ilustración. Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda su vida, pese a que la naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros el erigirse en tutores suyos. Es tan cómodo ser menor de edad. Basta con tener un libro que supla mi

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entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia moral, a un médico que me prescriba la dieta, etc., para que yo no tenga que tomarme tales molestias. No me hace falta pensar, siempre que pueda pagar; otros asumirán por mí tan engorrosa tarea. El que la mayor parte de los hombres (incluyendo a todo el bello sexo) consideren el paso hacia la mayoría de edad como algo harto peligroso, además de muy molesto, es algo por lo cual velan aquellos tutores que tan amablemente han echado sobre sí esa labor de superintendencia. Tras entontecer primero a su rebaño e impedir cuidadosamente que esas mansas criaturas no se atrevan a dar un solo paso fuera de las andaderas donde han sido confinados, les muestran luego el peligro que les acecha cuando intentan caminar solos por su cuenta y riesgo. Mas ese peligro no es ciertamente tan enorme, puesto que finalmente aprenderían a caminar bien después de dar unos cuantos tropezones; pero el ejemplo de un simple tropiezo basta para intimidar y suele servir como escarmiento para volver a intentarlo de nuevo. Así pues, resulta difícil para cualquier individuo el zafarse de una minoría de edad que casi se ha convertido en algo connatural. Incluso se ha encariñado con ella y eso le hace sentirse realmente incapaz de utilizar su propio entendimiento, dado que nunca se le ha dejado hacer ese intento. Reglamentos y fórmulas, instrumentos mecánicos de un uso racional —o más bien abuso— de sus dotes naturales, constituyen los grilletes de una permanente minoría de edad. Quien lograra quitárselos acabaría dando un salto inseguro para salvar la más pequeña zanja, al no estar habituado a semejante libertad de movimientos. De ahí que sean muy pocos quienes han conseguido, gracias al cultivo de su propio ingenio, desenredar las ataduras que les ligaban a esa minoría de edad y caminar con paso seguro. (...)

Para la ilustración tan sólo se requiere libertad y, a decir verdad, la más inofensiva de cuantas pueden llamarse así: el hacer uso público de la propia razón en todos los terrenos. Actualmente oigo clamar por doquier: ¡No razones! [37] El oficial ordena: ¡No razones, adiéstrate! El asesor fiscal: ¡no razones y limítate a pagar tus impuestos! El consejero espiritual: ¡No razones, ten fe! (sólo un único señor en el mundo dice: razonad cuanto queráis y sobre todo, lo que gustéis, mas no dejéis de obedecer). Impera por doquier una restricción de la libertad. Pero, ¿cuál es el límite que la obstaculiza y cuál es el que, bien al contrario, la promueve? He aquí mi respuesta: el uso público de su razón tiene que ser siempre libre y es el único que puede procurar ilustración entre los hombres; en cambio muy a menudo cabe restringir su uso privado, sin que por ello quede particularmente obstaculizado el progreso de la ilustración. Por uso público de la propia razón entiendo aquel que cualquiera puede hacer, como alguien docto, ante todo ese público que configura el universo de los lectores. Denomino uso privado al que cabe hacer de la propia razón en una determinada función o puesto civil, que se le haya confiado. En algunos asuntos encaminados al interés de la comunidad se hace necesario un cierto automatismo, merced al cual ciertos miembros de la comunidad tienen que comportarse pasivamente para verse orientados por el gobierno hacia fines públicos mediante una unanimidad artificial o, cuando menos, para que no perturben la consecución de tales metas. Desde luego, aquí no cabe razonar, sino que uno ha de obedecer. Sin embargo, en cuanto esta parte de la maquinaria sea considerada como miembro de una comunidad global e incluso cosmopolita y, por lo tanto, se considere su condición de alguien instruido que se dirige sensatamente a un público mediante sus escritos, entonces resulta obvio que

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puede razonar sin afectar con ello a esos asuntos en donde se vea parcialmente concernido como miembro pasivo. Ciertamente, resultaría muy pernicioso que un oficial, a quien sus superiores le hayan ordenado algo, pretendiese sutilizar en voz alta y durante el servicio sobre la conveniencia o la utilidad de tal orden; tiene que obedecer. Pero en justicia no se le puede prohibir que, como experto, haga observaciones acerca de los defectos del servicio militar y los presente ante su público para ser enjuiciados. El ciudadano no puede negarse a pagar los impuestos que se le hayan asignado, e incluso una indiscreta crítica hacia tales tributos al ir a satisfacerlos quedaría penalizada como un escándalo (pues podría originar una insubordinación generalizada). A pesar de lo cual, él mismo no actuará contra el deber de un ciudadano sí, en tanto que especialista, expresa públicamente sus tesis contra la inconveniencia o la injusticia de tales impuestos. Igualmente, un sacerdote está obligado a hacer sus homilías, dirigidas a sus catecúmenos y feligreses, con arreglo al credo de aquella iglesia a la que sirve, puesto que fue aceptado en ella bajo esa condición. Pero en cuanto persona docta tiene plena libertad, además de la vocación para hacerlo así, de participar al público todos sus bienintencionados y cuidadosamente revisados pensamientos sobre las deficiencias de aquel credo, así como sus propuestas ten-dentes a mejorar la implantación de la religión y la comunidad eclesiástica. En esto tampoco hay nada que pudiese originar un cargo de conciencia. Pues lo que enseña en función de su puesto, como encargado de los asuntos de la iglesia, será presentado como algo con respecto a lo cual él no tiene libre potestad para enseñarlo según su buen parecer, sino que ha sido emplazado a exponerlo según una prescripción ajena y en nombre de otro. Dirá: nuestra iglesia enseña esto o aquello; he ahí los argumentos de que se sirve. Luego extraerá para su parroquia todos los beneficios prácticos de unos dogmas que él mismo no suscribiría con plena convicción, pero a cuya exposición sí puede comprometerse, porque no es del todo imposible que la verdad subyazca escondida en ellos o, cuando menos, en cualquier caso no haya nada contradictorio con la religión íntima. Pues si creyese encontrar esto último en dichos dogmas, no podría desempeñar su cargo en conciencia, tendría que dimitir.

Por consiguiente, el uso de su razón que un predicador comisionado a tal efecto hace ante su comunidad es meramente un uso privado; porque, por muy grande que sea ese auditorio, siempre constituirá una reunión doméstica, y bajo este respecto él, en cuanto sacerdote, no es libre, ni tampoco le cabe serlo, al estar ejecutando un encargo ajeno. En cambio, como alguien docto que habla mediante sus escritos al público en general, es decir, al mundo, dicho sacerdote disfruta de una libertad ilimitada en el uso público de su razón, para servirse de su propia razón y hablar en nombre de su propia persona. Que los tutores del pueblo (en asuntos espirituales) deban ser a su vez menores de edad constituye un absurdo que termina por perpetuar toda suerte de disparates Ahora bien, ¿acaso una asociación eclesiástica —cual una especie de sínodo o (co-mo se autodenomina entre los holandeses) grupo venerable— no debiera estar autorizada a juramentarse sobre cierto credo inmutable, para ejercer una suprema e incesante tutela sobre cada uno de sus miembros y, a través suyo, sobre el pueblo, a fin de eternizarse? Yo mantengo que tal cosa es completamente imposible. Semejante contrato, que daría por cancelada para siempre cualquier ilustración ulterior del género humano, es absolutamente nulo e inválido, y seguiría siendo así, aun cuando quedase ratificado por el poder supremo, la dieta imperial y los más solemnes tratados de paz. Una época no

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puede aliarse y conjurarse para dejar a la siguiente en un estado en que no le haya de ser posible ampliar sus conocimientos (sobre todo los más apremiantes), rectificar sus errores y en general seguir avanzando hacia la ilustración. Tal cosa supondría un crimen contra la naturaleza humana, cuyo destino primordial consiste justamente en ese progresar, y la posteridad estaría, por lo tanto, perfectamente legitimada para recusar aquel acuerdo adoptado de un modo tan incompetente como ultrajante La piedra de toque de todo cuanto puede acordarse como ley para un pueblo se cifra en esta cuestión: ¿acaso podría un pueblo imponerse a sí mismo semejante ley? En orden a establecer cierta regulación podría quedar estipulada esta ley, a la espera de que haya una mejor lo antes posible: que todo ciudadano y especialmente los clérigos sean libres en cuanto expertos para expresar públicamente, o sea, mediante escritos, sus observaciones sobre los defectos de la actual institución; mientras tanto el orden establecido perdurara hasta que la comprensión sobre la índole de tales cuestiones se haya extendido y acreditado públicamente tanto como para lograr, mediante la unión de sus voces (aunque no sea unánime), elevar hasta el trono una propuesta para proteger a esos colectivos que, con arreglo a sus nociones de una mejor comprensión, se hayan reunido para emprender una reforma institucional en materia de religión, sin molestar a quienes prefieran conformarse con el antiguo orden establecido. Pero es absolutamente ilícito ponerse de acuerdo sobre la persistencia de una constitución religiosa que nadie pudiera poner en duda públicamente, ni tan siquiera para el lapso que dura la vida de un hombre, porque con ello se anula y esteriliza un período en el curso de la humanidad hacia su mejora, causándose así un grave perjuicio a la posteridad. Un hombre puede postergar la ilustración para su propia persona y sólo por algún tiempo en aquello que le incumbe saber; pero renunciar a ella significa por lo que atañe a su persona, pero todavía más por lo que concierne a la posteridad, vulnerar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad. Mas lo que a un pueblo no le resulta lícito decidir sobre sí mismo menos aún le cabe decidirlo a un monarca sobre el pueblo, porque su autoridad legislativa descansa precisamente en que reúne la voluntad íntegra del pueblo en la suya propia. A este respecto, si ese monarca se limita a hacer coexistir con el ordenamiento civil cualquier mejora presunta o auténtica, entonces dejará que los súbditos hagan cuanto encuentren necesario para la salvación de su alma; esto es algo que no le incumbe en absoluto, pero en cambio sí le compete impedir que unos perturben violentamente a otros, al emplear toda su capacidad en la determinación y promoción de dicha salvación. El monarca daña su propia majestad cuando se inmiscuye sometiendo al control gubernamental los escritos en que sus súbditos intentan clarificar sus opiniones, tanto si lo hace por considerar superior su propio criterio, con lo cual se hace acreedor del reproche: Caesar non est supra Grammaticos, como

—mucho más todavía— si humilla su poder supremo al amparar, dentro de su Estado, el despotismo espiritual de algunos tiranos frente al resto de sus súbditos.

Si ahora nos preguntáramos: ¿acaso vivimos actualmente en una época ilustrada?, la respuesta sería: ¡No!, pero sí vivimos en una época de ilustración. Tal como están ahora las cosas todavía falta mucho para que los hombres, tomados en su conjunto, puedan llegar a ser capaces o estén ya en situación de utilizar su propio entendimiento sin la guía de algún otro en materia de religión. Pero sí tenemos claros indicios de que ahora se les ha abierto el campo para trabajar libremente en esa dirección y que también van disminuyendo paulatinamente los obstáculos para una ilustración generalizada o el abandono de una minoría de edad de la cual es responsable uno mismo. Bajo tal mirada

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esta época nuestra puede ser llamada «época de la ilustración» o también «el siglo de Federico». (...)

Kant, Contestación a la pregunta: ¿Qué es la ilustración?, Königsberg (Prusia), 30 de septiembre de 1784.

3.2. LA LIBERTAD PARA LOS EXISTENCIALISTAS (SARTRE)

Una manera diferente de entender la libertad aparece en el siglo XX desde el EXISTENCIALISMO. Esta corriente filosófica afirma que no existen unas características universales propias del hombre, establecidas por Dios o por la Naturaleza, que nos permitan definirlo e identificarlo como a otros tipos de seres: el ser humano existe y, por lo tanto, es un proyecto que cada uno tenemos que construir. No hay plan ni instrucciones que seguir y lo que finalmente sea el ser humano será el conjunto diverso de todas nuestras trayectorias vitales. La libertad es lo que nos hace ser humanos y no podemos escapar de ella.

Ψ Actividad 10: ¿ESTAMOS CONDENADOS A LA LIBERTAD Y A LA RESPONSABILIDAD? Lee atentamente el texto de Sartre y expón brevemente sus propuestas fundamentales. ¿Estás de acuerdo con ellas? Razona tu respuesta.

“Todo está permitido si Dios no existe, y en consecuencia, el hombre queda liberado, pues no encuentra ni dentro ni fuera de él una mera posibilidad de agarrarse. Ya no tiene ninguna excusa, no hay determinismo: el hombre es libre, el hombre es libertad....El hombre está condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a sí mismo y, sin embargo libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace...Eres libre, es decir, escoge, inventa.

....Decir que nosotros inventamos los valores no quiere decir más que eso: la vida no tiene sentido “a priori”. Antes de que nosotros viviéramos, la vida, por ella misma no es nada; es nuestra tarea darle un sentido, y el valor no es otra cosa que este sentido que vosotros escogéis.” J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo.

La ética de Sartre comparte con la de Kant la insistencia en la LIBERTAD como rasgo fundamental de la acción humana; sin embargo, frente a la LEY MORAL y el IMPERATIVO CATEGÓRICO kantiano no nos marca un camino, nos deja desprovistos de brújula para orientar nuestro comportamiento. Ambas insisten en la RESPONSABILIDAD que tenemos sobre nuestra acciones y plantean una cuestión fundamental: cada una de nuestra elecciones éticas no nos afecta sólo a nosotros sino también al resto de la humanidad.

Para Sartre cada vez que elegimos lo que queremos ser estamos proponiendo una imagen del hombre tal y como consideramos que debe ser. Esta manera de entender el alcance de nuestras decisiones nos obliga a no verlas como algo que sólo nos afecta a nosotros o como mucho a las personas que nos rodean y nos enfrenta con la RESPONSABILIDAD social y política de nuestras decisiones. En esta línea cabe destacar la reformulación del IMPERATIVO kantiano llevada a cabo por un filósofo del siglo XX, Hans Jonas, exiliado de origen judío que perdió a su madre en el campo de concentración de Auschwitz. La idea fundamental sobre la que se sustenta su ética es

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la experiencia de la vulnerabilidad del ser humano: el holocausto, los sistemas totalitarios, la bomba atómica, la contaminación del planeta...Las generaciones actuales tienen la obligación moral de hacer posible la continuidad de la vida y la supervivencia de las generaciones futuras. Se trata de un IMPERATIVO que no se dirige tanto al comportamiento privado de cada individuo sino al público y social: “Obra de tal manera que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de la vida humana sobre la tierra”.

Finalmente cabe plantear si la libertad es una característica del ser humano o una condición que se nos permite en algunas sociedades: frente a la noción de LIBERTAD INDIVIDUAL l aparece la de LIBERTAD POLÍTICA y es muy importante reflexionar sobre la relación entre ambas.

Ψ Actividad 10: Lee el siguiente texto y contesta a las preguntas que se te hacen sobre él

“El hombre no se convierte en hombre...más que en una sociedad y solamente por la acción colectiva de la sociedad entera; no se emancipa del yugo de la naturaleza exterior más que por el trabajo colectivo-social (...), y sin esa emancipación material no puede haber emancipación intelectual y moral para nadie. (...)

El hombre aislado no puede tener conciencia de su libertad. Ser libre para el hombre sólo es posible por otro hombre, por todos los hombres que le rodean. La libertad no es, pues, un hecho de aislamiento, sino de reflexión mutua; no de exclusión, sino al contrario, de alianza, pues la libertad de todo individuo no es otra cosa que el reflejo de su humanidad o de su derecho humano en la conciencia de todos los hombres libres, sus hermanos, sus iguales. No puedo decirme y sentirme hombre libre más que en presencia y ante otros hombres. (...) No soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de otro, lejos de ser un límite o la negación de mi libertad, es al contrario su condición necesaria y si confirmación. No me hago verdaderamente libre más que por la libertad de los otros.” M. Bakunin. La libertad

1. ¿Quién fue Bakunin? ¿Qué concepción política defendió? ¿Está reflejada en el texto? 2. ¿Qué afirma el texto sobre la libertad? ¿Estás de acuerdo? Razona tu respuesta. 3. Busca ejemplos que ilustren la tesis del texto o tus argumentos si es que estás en contra.

4. ¿Las mujeres tienen o han tenido más obstáculos que los varones para la realización de su libertad?

5. ¿Depende nuestra identidad personal de la sociedad en que vivimos? Razona tu respuesta e ilústrala con argumentos.

Ψ Actividad 11: Describe la viñeta de Forges que aparece en la página siguiente ¿Qué ideas expresa acerca de la juventud? ¿Estás de acuerdo con ellas?

Los informes sobre la Juventud en España que cada año se hacen públicos por el Instituto de la Juventud (INJUVE) muestran un creciente desinterés de los jóvenes por la política. ¿Se debe a qué predomina entre este grupo social una concepción

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individualista de la FELICIDAD que se desentiende de la JUSTICIA? ¿Qué puede aportar la política a los jóvenes? ¿Y los jóvenes a la política? Define tu postura y prepara información y argumentos para un debate en clase. (Aprovecha para repasar los tipos de falacias y argumentos que estudiamos en el Tema 2: Conocimiento y realidad)

ELABORACIÓN DE CADA TEMA

Una vez leído el guión, realizadas las actividades, tomado notas en clase y de las exposiciones de los compañeros, tenéis que dar forma y orden a toda la información para aseguraros que habéis comprendido y asimilado bien ideas y conceptos.

El guión de este tema ha incluido:

1. Introducción: acción moral y valores morales (los dilemas morales) 2. Bien y felicidad

3. Libertad y responsabilidad como fundamento de la acción moral: Kant y Sartre. La libertad política.

El tema que elabores tiene que incluir todos los materiales de manera que queden claras las relaciones existentes entre ellos.

TEXTOS para EXPOSICIONES ORALES DEL TEMA 1

Para completar el estudio de este tema son de especial importancia las exposiciones realizadas en clase de los textos:

1. Savater, F. , Haz lo que quieras 2. Savater, F., Ponte en su lugar 3. Camps, V., El genio de las mujeres 4. Russell, B., El hombre feliz

5. Marina, J. A ., Tenemos que hablar de derechos y deberes 6. Kapuscinsky, R., Encuentros con el otro

7. Madrid, J. y Murcia, D., Tribus urbanas. Introducción 8. Madrid, J. y Murcia, D., Tribus urbanas. Graffiteros

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10. Madrid, J. y Murcia, D., Tribus urbanas. Los Latin King 11. Sartori, G., Opinión pública

12. Sartori, G., Libertad pública

Puedes encontrarlos en la página web del IES: http://www.iespiobaroja.org en Departamentos, Filosofía

A estas alturas del curso ya conoces una gran cantidad de filósofos y estas familiarizado con algunas de sus ideas. Es muy importante que sepas situarlos en su época y para ello te ofrecemos este esquema básico distinguiendo cuatro épocas fundamentales: ANTIGUA, MEDIEVAL, MODERNA Y CONTEMPORÁNEA.

LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA EN SUS DIFERENTES ÉPOCAS

ÉPOCA TEMA AUTORES

Antigua (s. VI a. C.-III) Arjé de la fisis Virtud (arete) y Nomos(ley) Felicidad Presocráticos Sofistas, Sócrates, Platón y Aristóteles. Escuelas helenísticas: epicúreos y estoicos.

Medieval (s. IV- XV) Dios Patrística: S.

Agustín

Escolástica:Sto. Tomás

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Moderna (s. XV- XVIII) Separación ciencia-filosofía Conocimiento Libertad y autonomía moral Teorías del contrato social Copérnico, Kepler , Galileo. Descartes, Locke, Hume, ILUSTRACIÓN: Kant, Hobbes, Locke, Rousseau Contemporánea (ss. XIX y XX) (*) Hombre Sociedad Lenguaje y conocimiento S. XIX: Hegel, Marx, Nietzsche, Freud S. XX: Russell, Sartre, Wittgenstein, Ortega y Gasset

(*) ¿Quién sobra en este dibujo porque no pertenece a la época contemporánea?

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Referencias

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