Mi amigo el Espíritu Santo Vida y salud

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Mi amigo el Espíritu Santo

“Vida y salud”

Juan 14: 16 “Y yo rogaré al Padre,

y os dará otro Consolador, para

que esté con vosotros para siempre

:

17

el Espíritu de verdad, al cual el

mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros

le conocéis, porque mora con vosotros, y

estará en vosotros

.

18

No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros

Como ya hemos establecido, el Espíritu Santo es nuestro “ayudador” aquí en la tierra. Es nuestro paracleto, que significa abogado, consolador o ayudador. En el cielo tenemos un abogado que intercede por nosotros, a Jesucristo resucitado y glorificado, sentado a la diestra del Padre. Pero aquí en la tierra, el Espíritu Santo, habitando en el interior de nuestro ser, nos ayuda al orar, intercediendo ante Dios con una oración perfecta, pidiendo lo que en realidad conviene.

El Espíritu de Dios nos ayuda en todas las áreas en las que somos incapaces de realizar por nosotros mismos. Orar como conviene es un ejemplo perfecto. Al desconocer el futuro y propósitos específicos de Dios para nuestras vidas, al orar con el entendimiento podemos orar cosas que no convienen, pero el Espíritu Santo, que conoce todas las cosas, nos ayuda a orar, en las lenguas espirituales, lo que en realidad conviene.

La segunda gran ayuda del Espíritu de Dios es que nos revela la Palabra de Dios. Por nosotros mismos somos incapaces de comprender la grandeza de la Palabra de Dios. Mucha gente ha intentado a través de su propio razonamiento entender lo que la biblia dice y terminan con terribles conclusiones. Si la Palabra de Dios fue inspirada por el Espíritu Santo, es entonces el Espíritu Santo quien debe revelarla, abrirla para nosotros. Dijo Jesús: El Espíritu Santo les recordará y enseñará todo lo que les he dicho. Así, en el momento más propicio, el Espíritu Santo dará enseñanza de Su Palabra, a fin de que salgamos victoriosos de pruebas, de que demos la Palabra de sabiduría adecuada a las personas, para levantarnos cuando estamos atribulados, etc.

Y hoy, quisiera que descubriéramos juntos una tercera área de ayuda sobrenatural que el Espíritu Santo nos ofrece. Algo que evidentemente somos incapaces de realizar por nosotros mismos. El Espíritu Santo nos ayuda en nuestros propios cuerpos mortales, dándonos vida y sanidad.

DESARROLLO

1. El poder de la resurrección.

Romanos 8: 9 “Mas vosotros no vivís según la carne,

sino según

el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros

.

Y si alguno

no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él

.

10

Pero si Cristo está en

vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el

espíritu vive a causa de la justicia.

11

Y si el Espíritu de aquel que

levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los

muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales

por su Espíritu que mora en vosotros

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¡Qué declaración más poderosa hace el apóstol Pablo a los romanos en su carta! Apreciemos con un mayor detalle todas las verdades incluidas en este texto:

a) Si el Espíritu de Dios vive en ti, entonces ya no vives en la carne sino en el Espíritu

b) Si alguno no tiene al Espíritu, no es de Cristo.

c) Si el Cristo vive en ti, por el Espíritu, entonces tu carne está muerta pero tu espíritu vive.

d) El Espíritu de Dios fue quien levantó a Jesús de los muertos e) Si El Espíritu Santo mora en ti, vivificará tu cuerpo mortal

Sé que muchas de estas verdades probablemente revolucionen todo tu entendimiento, pero esta es la verdad de la Palabra de Dios

a) Muchos cristianos continúan declarando vivir en la carne, y esto se

debe al descuido que han tenido del Espíritu de Dios. Si sembramos para la carne cosecharemos corrupción, si sembramos para el Espíritu entonces segaremos vida eterna (Gálatas 6:8). ¿Qué es esto de sembrar? A quien le das tiempo, a quien le das atención. Pero escucha: Si el Espíritu de Dios vive en ti, tienes todo para vivir en el Espíritu.

b) Evidentemente quien vive en la carne, no es de Cristo. Dicen las

escrituras que ninguna condenación hay para quienes están en Cristo Jesús, quienes no andan según la carne sino en el Espíritu (Romanos 8:1). Así que quien ha despreciado al Espíritu de Dios y no lo ha recibido, no podrá vivir una vida espiritual sino será un cristiano totalmente carnal, engañándose con su religión, pues ni siquiera es de Cristo.

c) Que Cristo, por el Espíritu de Dios, viva dentro de tu ser involucra que la

carne está muerta a causa de su muerte, pero que tu espíritu viva, a causa de la Resurrección.

d) Esta declaración para muchos es altamente controversial. La mayoría

de los cristianos piensa que Jesús resucitó porque era Dios, pero no es así. Según nos dice esta porción bíblica, fue el Espíritu Santo quien levantó a Jesús de los muertos. Jesús fue concebido por el Espíritu Santo, dirigido por el Espíritu Santo, lleno del Espíritu Santo, ungido por el Espíritu Santo y finalmente resucitado por el Espíritu Santo. Esto es exactamente lo que está preparado para todos los hijos de Dios. Jesús es la primicia de los hijos y en Su vida podemos apreciar todo lo que Dios hace con nosotros.

e) Pero la culminación de las anteriores cuatro verdades, es esta. Si el

Espíritu de Dios mora en ti, entonces eres de Cristo, Cristo vive en ti, ya no estás en la carne, tienes una vida espiritual y de la misma forma en que Jesús fue levantado de los muertos por el poder del Espíritu, tu cuerpo mortal será vivificado.

No, no está hablando únicamente de la resurrección. Sabemos que resucitaremos cuando Jesús venga por Su Iglesia y que esto será obra del Espíritu, pero aquí dice que nuestro cuerpo mortal, no el cuerpo muerto, sino el mortal, será vivificado por el Espíritu.

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mortal, es decir que un día va a morir. La promesa entonces de vivificación por el Espíritu es para este tiempo, en tanto que andamos en este cuerpo mortal.

Jesús, dijo, vino para darnos vida y vida en abundancia. Juan 10: 10 “El

ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;

yo he venido para

que tengan vida, y para que la tengan en abundancia

Así que podemos comprender que la obra del diablo es siempre robar, matar y destruir. Al hablar específicamente de su obra en el cuerpo mortal que tenemos, entonces tendremos que entender que es el causante de enfermedades y daños en nuestro organismo. Te roba la salud, destruye tu bendición y finalmente te quita la vida. Cuando una persona le da un espacio al diablo para desarrolle su obra, empezará a ver un deterioro espantoso en todas las áreas de su vida, principalmente en su salud.

Ahora bien, la obra de Jesús en una persona es absolutamente contraria. Él vino para darte vida, y vida en abundancia. El gran administrador de la bendición de vida y salud ganada por Jesús es el Espíritu Santo.

El poder de la Resurrección, por el Espíritu, está operando en ti, si el Espíritu Santo vive en ti. Así que tu ayuda, que vive en ti, no solo te hace orar por lo que conviene, no solo te revela las escrituras, sino que también vivifica tu cuerpo mortal cuando este tiene daños. El poder de la vida en abundancia vive en ti, aleluya,

2. Ejemplo en la vida de Pablo.

Si queremos encontrar un ejemplo de vivificación, podemos hacerlo en la vida del mismo apóstol Pablo, quien escribió el texto bíblico que estamos estudiando.

2 Corintios 11: 23 “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera

loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en

azotes sin

número

; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.

24

De

los

judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno

.

25

Tres

veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he

padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en

alta mar

;

26

en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de

ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles,

peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar,

peligros entre falsos hermanos;

27

en trabajo y fatiga, en muchos

desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;

28

y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la

preocupación por todas las iglesias.

29

¿Quién enferma, y yo no

enfermo?”

Pablo hace una reseña de todo lo que ha padecido al predicar a Cristo. Y yo medito: ¿Cómo puede una persona, que ha sido dañada de esa manera, continuar con tal vigor y salud en el ministerio que le fue dado? Cinco veces recibió treinta y nuevo azotes, es decir que había recibido ciento noventa y cinco azotes más los recibidos por varas.

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Había estado varias veces en la cárcel, además de que en una ocasión fue apedreado en la ciudad de Listra, donde quedo tirado como muerto. Los habitantes de esa ciudad creyeron que lo habían matado así que se fueron.

¿Cómo es que podía continuar vigorosamente la obra del Señor? Pues que el mismo Espíritu que levantó a Cristo de los muertos le estaba vivificando en su cuerpo mortal. Por lo que vemos Pablo tenía una capacidad de recuperación asombrosa de todos los daños, parecía que nada podría detenerlo, ni el veneno de una serpiente que le mordió en una isla al haber librado un naufragio.

Y así lo resume:

2 Corintios 4: 7 “

Pero tenemos este tesoro en

vasos de barro

, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de

nosotros,

8

que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en

apuros, mas no desesperados;

9

perseguidos, mas no desamparados;

derribados, pero no destruidos;

10

llevando en el cuerpo siempre por

todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se

manifieste en nuestros cuerpos.

11

Porque nosotros que vivimos,

siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús,

para que

también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal

.

12

De

manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida”

Hay un tesoro que tenemos y está guardado en un vaso de barro, se trata del Espíritu de Dios. Por medio del cual, en medio de tribulaciones no estamos angustiados; podemos estar en apuros pero por el Espíritu jamás desesperados; podrán perseguirnos pero jamás estaremos desamparados. Termina diciendo Pablo: La muerte actúa en nosotros, deteriorándonos, con peligros, con angustias, tribulaciones, enfermedades, etc. Pero en nosotros también actúa la vida, la del Espíritu Santo, vivificándonos en medio de todas esas circunstancias.

Así que si tú el día de hoy estás enfermo no tienes porque seguir así. La enfermedad es un emisario de la muerte, anunciando que tu cuerpo es mortal y que se deteriora; pero en ese vaso de barro, mora el Espíritu de Dios, el mismo que resucitó a Jesús de la muerte; y que desde allí quiere vivificarte.

El Espíritu de Dios hace manifestar la vida de Jesús en tu carne mortal. Si Cristo vive en ti por el Espíritu, entonces en tu carne mortal, será manifestada la vida de Jesús.

3. Un río de agua de vida.

Juan 7: 37 “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en

pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38

El

que cree en mí, como dice la Escritura,

de su interior correrán ríos de

agua viva.

39

Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que

creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque

Jesús no había sido aún glorificado

Jesús hablaba del Espíritu Santo que habríamos de recibir los que en Él creyéramos. Sería como un río que fluiría desde nuestro interior, templo del Espíritu de Dios. Sería un río, pero de aguas de vida.

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Esta es la razón de tantas sanidades y milagros en el ministerio de los apóstoles y de los diáconos griegos escogidos para servir las mesas como Felipe en Samaria.

Así que si hoy, el Espíritu Santo está morando en ti, tu cuerpo mortal será vivificado. Tendrás recuperación asombrosa de enfermedades o accidentes que hayas sufrido, ninguna opresión podrá permanecer en ti.

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