Al principio creó Dios el cielo y la tierra. Creó Dios al hombre: Hombre y mujer los creó (Gén 1, 1.27)

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Texto completo

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Dios es nuestro Padre

Tema 4. La Creación es obra del amor de Dios

Tema 5. El amor de Dios es más fuerte que el pecado

Tema 6. Dios Padre nunca nos abandona

Tema 7. Dios Padre cumple su promesa

“Al principio creó Dios

el cielo y la tierra.

Creó Dios al hombre:

Hombre y mujer los creó”

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SABER

La catequesis conducirá al niño a ver el mundo y su propia vida como una historia de salvación, una historia en la que irá aprendiendo que Dios le ama personalmente. Algunas de las principales afirmaciones de la fe comenzarán a serle cercanas y familiares y las relacionará con su vida: creación, alianza, pecado y, sobre todo, amor de Dios Padre.

1.

Mensaje:

Dios es Padre, Creador, misericordioso y providente. Es el Creador de todo lo que existe y de cada hombre. Dios ama a los hombres, se comunica con ellos e interviene en la historia convirtiéndola en una Historia de Salvación. Cuando el hombre pecó y se alejó de Él, Dios prometió un Salvador, cuya venida se fue preparando poco a poco: formó un pueblo, el Pueblo de Israel, e hizo una Alianza con él. En Israel nació María, la Madre de Jesús, el Salvador prometido.

2.

Objetivos

CONOCER:

Los sucesos y personajes más importantes de la Historia de la Salvación, desde la Creación hasta el nacimiento de Jesús.

CELEBRAR:

Descubrir la belleza e importancia de la Palabra de Dios, que es proclamada cada domingo en la celebración de la Santa Misa y que contiene la Historia de la Salvación. Celebrar el domingo como día de la Creación.

VIVIR:

Comprender que toda persona es digna de amor por ser hija de Dios y que hay que cuidar de la naturaleza que ha sido creada por Él.

ORAR:

Contemplar la obra de la Creación y expresar agradecimiento a Dios Padre que nos ama, nos cuida y siempre está pendiente de nosotros. Rezar con algunos salmos.

(3)

LA VIDA DEL NIÑO:

A través de las preguntas sobre la vida, la bondad y la belleza de las personas y las cosas, se comienza a descubrir la presencia de Dios Creador, fiel y lleno de amor hacia los hombres que ha creado. La experiencia de sufrimiento, de sociedad y de tristeza le hacen caer en la cuenta de la existencia del pecado.

BÍBLICA:

Da especial relevancia al Antiguo Testamento como la parte de la Biblia donde se narra la Creación y la historia del Pueblo de Israel, desde el comienzo del mundo hasta los últimos Profetas, presentando los personajes claves de la Historia de la Salvación hasta llegar a María.

LITÚRGICA:

Resalta la importancia del Antiguo Testamento –cuyos pasajes más significativos son proclamados en la liturgia de la Palabra de la Misa del domingo--, Palabra de Dios viva y eficaz hoy en la Iglesia y en cada uno de los cristianos.

ORACIONAL:

Lleva al niño a reconocer su relación filial, a confiar en Dios Padre y a agradecer la Creación y el don de su propia vida.

ECLESIAL:

Al presentar al Pueblo de Israel, deja entrever a la Iglesia como nuevo Pueblo de Dios. Por otra parte, la Iglesia aparece como aquella que anuncia el amor de Dios hacia los hombres, manifestado en su Hijo Jesucristo.

EDUCACIÓN MORAL:

Presenta la vida de cada hombre como un regalo de Dios y lleva a reconocer la dignidad de la persona y el respeto que todo hombre merece. Resalta que la relación con Dios es una relación de amor y confianza, que no hay nada que pueda apartarnos de Él, que Dios siempre está atento a cada uno y que es fiel a sus promesas.

(4)

SER

4.

Espiritualidad del catequista

• Desde el principio de los tiempos toda persona fue pensada y amada, creada por Dios. Miremos nuestras vidas y escuchemos al Padre que nos dice: <<Tú eres mi hijo amado>> (Lc 3, 22). Él tiene una historia personal de Salvación para cada uno, una llamada a la santidad, también para los niños, y el catequista ha de dársela a conocer.

• Como miembro de la Iglesia, nuevo Pueblo de Israel; como parte de la multitud de hijos prometidos a Abraham, constituidos pueblo en el Sinaí y comprados a precio de sangre en el Calvario, el catequista vive con alegría su pertenencia a la Iglesia y desea que los niños se reconozcan parte de esta gran familia que formamos los hijos de Dios. Saber que Dios ha mostrado su amor guiando a su Pueblo por medio de personas escogidas hace profundizar al catequista en su vocación.

• El catequista, por su íntima relación con Jesucristo, que nos muestra cuánto nos ama el Padre, es portador y testigo de ese amor de Dios que supera todo pecado y todo mal. El catequista reconoce a Cristo como el verdadero y único Salvador, confía en el poder y actuación de la gracia y se mira a sí mismo y al mundo que lo rodea con los ojos de la esperanza firme en Jesucristo.

5.

Formación del catequista:

En la Creación del mundo y del hombre, Dios ofreció el primer testimonio de su amor y, en la victoria sobre el pecado obtenida por Cristo, ha sobreabundado este amor. Nos situamos en estas realidades, centrales en la formación del cristiano hoy.

EL HOMBRE CREADO POR DIOS

El compendio explica bellamente qué significa que el hombre sea imagen de Dios. Es un punto muy importante.

(Del Compendio, leer el número 66) Después explica a qué llama Dios al hombre y que el hombre encuentra en Cristo su modelo y su camino. Con Cristo se revela en qué consiste la perfección humana y el destino último de todos los hombres.

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Todos los seres humanos, por encima de cualquier distinción, somos iguales; estamos unidos por origen y por destino. El compendio lo subraya.

(Del Compendio, leer el número 68)

El hombre es una unidad muy profunda de alma y cuerpo. Sólo se separan en el momento de la muerte, para volverse a unir en la resurrección.

(Del Compendio, leer los números 69 y 70).

También explica el Compendio la complementariedad entre hombre y mujer. Hombre y mujer tienen la misma dignidad y al ser distintos se complementa, constituyendo una comunión de personas, especialmente en el Matrimonio, en el que forman una sola carne.

(Del Compendio, leer el número 71).

Por último, el Compendio cuenta lo que sabemos sobre la situación primera y original del hombre; tal como Dios lo quiso y lo creó, antes de la caída en el pecado.

(Del compendio, leer el número 72)

LA CAÍDA O PECADO ORIGINAL

El pecado es un tema misterioso, pero sin él no se puede entender al ser humano. Porque ha habido una caída, hay necesidad de salvación. La Salvación de Cristo ilumina la situación del hombre caído. La tradición cristiana cree que también hubo un pecado de los ángeles.

(Del Compendio, leer los número 73 y 74)

Se describe en qué consiste exactamente ese primer pecado que provoca el deterioro del ser humano.

(Del Compendio, leer los número 75 y 76)

Después se explican las consecuencias del pecado en nuestra vida.

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Referencias

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