SI DIOS NOS AMA, POR QUÉ SUFRIMOS?

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Lección 1

SI DIOS NOS AMA,

¿POR QUÉ SUFRIMOS?

1. La historia del pastor Luis

En la República de Santiago del Sur había un pastor llamado Luis. Cuando Luis tenía tres años su padre murió, y tuvo que irse a vivir con un tío, quien lo trataba con crueldad, lo golpeaba, y no le daba suficiente comida.

Luis creció y, con la ayuda de otro pariente, pudo asistir a la escuela. Luego se entregó a Jesucristo, cuando supo que Jesús había muerto por él. Con el tiempo tuvo la oportunidad de asistir al instituto bíblico, y llegó a ser pastor de una iglesia en un pueblo pequeño. Dos años después, los narcotraficantes llegaron a Santiago del Sur. En los tres años siguientes, Luis presenció cosas terribles: los narcotraficantes mataban a inocentes, violaban a las mujeres e incendiaban las casas. A la larga, él y su familia pudieron salir del país y se establecieron en un territorio vecino.

Luis sigue trabajando como pastor, pero no se siente feliz. Conti-núa preguntándose por qué Dios ha permitido el sufrimiento de su pueblo. Está enojado con él porque piensa que los ha abandonado y que, quizá, no sea lo suficientemente fuerte para evitar lo sucedido. Llegó a considerar que semejante desgracia se debe a los pecados de los santiagueños, y esto le hace predicar más sobre el castigo divino. Sin embargo, el pastor Luis se siente un hipócrita, porque predica sobre el amor y la bondad de Dios, cuando en realidad cree que el Señor está muy distante.

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DIÁLOGO EN GRUPO PEQUEÑO

1. ¿Qué siente el pastor Luis en su corazón en cuanto a Dios? 2. A su modo de pensar, ¿por qué Luis se siente así?

3. ¿Alguna vez se ha sentido como el pastor Luis? Explique.

2. Al sufrir, ¿qué necesitamos recordar en cuanto al carácter de Dios?

Cuando sufrimos, tratamos de encontrarle sentido a nuestra experien-cia. Lo que sabemos acerca de Dios y de la Biblia puede ser diferente de lo que refiere nuestra cultura, que puede hacernos dudar del amor de Dios. Las culturas, como las personas, no son perfectas; moldean nuestras creencias, pero necesitamos evaluarlas a la luz de la Biblia.

DIÁLOGO EN GRUPO PEQUEÑO

En nuestras tradiciones culturales, ¿Qué piensan las personas acerca de Dios?

En un grupo grande, apunte las respuestas en el pizarrón, tablero, o en una hoja de papel de gran tamaño.

DIÁLOGO EN GRUPO PEQUEÑO

Cada grupo pequeño debe estudiar uno de los siguientes pasajes bíblicos, y conversar sobre las siguientes preguntas.

Romanos 8.35–39 Salmos 34.18 Mateo 9.35–36 2 Pedro 3.9–10 Génesis 6.5–6 1 Juan 4.9–10

1. ¿Qué nos enseñan estos versículos en cuanto al carácter de Dios y a su relación con nosotros?

2. ¿Esto es similar o diferente a nuestra noción tradicional de Dios?

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A. Romanos 8.35–39

«¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, o las difi-cultades, o la persecución, o el hambre, o la falta de ropa, o el peligro, o la muerte violenta? Como dice la Escritura:

“Por causa tuya estamos siempre expuestos a la muerte; nos tratan como a ovejas llevadas al matadero.”

Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo más alto, ni lo más profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!»

A veces, cuando surgen los problemas pensamos que Dios ya no nos ama. Eso no es cierto. Nada puede separarnos de su amor. Dios pro-mete estar siempre con nosotros, incluso cuando sufrimos (Salmos 23.4–5; Hebreos 13.5b–6; Isaías 43.1–2).

Dios sigue amándonos.

B. 2 Pedro 3.9–10

«No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios. Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. Entonces los cielos se desharán con un ruido espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella quedará sometida al juicio de Dios.»

Cuando oramos pidiendo que Dios detenga algo malo que está suce-diendo, y el mal continúa, no debemos pensar que se deba a que Dios es débil. Él tiene el control y escucha nuestras oraciones. Pero se demora en actuar porque quiere darles tiempo a todos para que se arrepientan. Cuando sea el tiempo apropiado, él castigará poderosa-mente el pecado (Salmos 73.25–28; Romanos 9.22–24).

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C. Salmos 34.18

«El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza.»

Jesús entiende nuestro sufrimiento porque él sufrió en la cruz. Su sufrimiento fue mucho mayor del que nosotros jamás pudiéramos sufrir (Mateo 27.46; Hebreos 12.2–3). Él sufre con los que sufren (Mateo 25.35–36). Él es misericordioso y está lleno de gracia, incluso cuando tenemos dudas (Isaías 63.9; Isaías 53.3–4; Hebreos 2.18).

Dios sufre con nosotros y siente nuestro dolor.

D. Génesis 6.5–6

«El Señor vio que era demasiada la maldad del hombre en la tierra y que éste siempre estaba pensando en hacer lo malo, y le pesó haber hecho al hombre.»

No todo lo que sucede es la perfecta voluntad de Dios. Él detesta el mal y la injusticia (Proverbios 6.16–19; Romanos 1.18).

Dios detesta el mal y la injusticia.

E. Mateo 9.35–36

«Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reino, y curaba toda clase de enfermedades y dolencias. Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.»

Jesús fue a buscar a las personas que sufrían. Predicó las buenas nue-vas y sanó a la gente de todas sus enfermedades. Sintió compasión por ellos.

Jesús nos busca cuando estamos sufriendo y tiene compasión de nosotros.

F. 1 Juan 4.9–10

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Dios nos amó tanto que envió a su Hijo a este mundo a darnos vida y perdón de nuestros pecados.

Dios nos amó tanto que sacrificó a su hijo por nosotros.

3. ¿Cuál es el origen del sufrimiento en el mundo?

DIÁLOGO EN GRUPO PEQUEÑO

¿Qué nos dicen las Escrituras acerca del origen del sufrimiento en el mundo?

La Biblia nos dice:

A. El pecado entró en el mundo cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios.

Adán y Eva son los antepasados del ser humano. Cuando ellos deso-bedecieron a Dios, el mal y la muerte entraron en el mundo (Génesis 3.1–24). Todo individuo, creyente o no, sufre los efectos de la deso-bediencia de Adán y Eva (Romanos 5.12).

B. Satanás se rebeló contra Dios, y trata que nosotros también nos rebelemos.

Satanás se rebeló contra Dios, y quiere hacer que tantas personas como pueda también se rebelen contra Dios (Lucas 22.31; 1 Pedro 5.8–9). Él es un mentiroso y homicida (Juan 8.44). Los que le obe-decen a él mienten, matan y destruyen.

C. Dios nos da libertad para escoger si le obedecemos o no.

Dios creó a todo ser humano con la libertad de escoger el bien o el mal. A él le duele cuando escogemos hacer cosas malas, pero no nos lo impide (Mateo 23.37b; Romanos 3.10–18).

A veces, aunque obedecemos a Dios sufrimos debido a las malas decisiones de otras personas (1 Pedro 2.20–22; 3.14–17).

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