El Mal Uso de La Expulsion

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El mal uso de la Expulsion

No somos dictadores de vuestra fe, sino que somos compañeros de trabajo con ustedes para su felicidad. -2 Corintios 1:24, Biblia de Jerusalén.

En espíritu y método, la política de la expulsión de la Organización Watch Tower se ajusta mucho más a la de los líderes religiosos de la nación judía en el siglo I que a la de Cristo y sus apóstoles. Los efectos son a menudo trágicos.

Lo que esto puede producir queda ilustrado por una carta recibida de Annette Stuart, una abuela de 77 años de edad, en el oeste de Brookfield, Massachusetts, que había sido testigo por muchos años.1

Relató que cuando su nieta tenía catorce años, la madre de la niña la animó a dar el paso del bautismo como Testigo de Jehová. Tres años más tarde, la chica dio a conocer sus sentimientos sobre que las presiones que se ejercían sobre ella como testigo eran demasiado gravosas.

Los ancianos fueron convocados y ella se mostró inflexible al afirmar que no tenía intención de ir a las reuniones nunca más. La decisión de los ancianos fue que "desde que ella se había auto expulsado, no tenían otra opción que expulsarla." En ese momento la política de la organización no requería que los miembros de la familia de la persona expulsada se apartaran de ella y, como Annette dice: "Por lo menos la familia estaba intacta".

Luego, en 1981, la política cambió. Annette dice:

“Mi nieta fue cortada fuera de su familia y de sus familiares. Pero no podía echarla de nuestra casa. ¡Ella nos necesitaba más que nunca! Su madre honró la nueva regla. Ella no quería tener más nada que ver con su hija o conmigo. Eso, por supuesto, era su elección.

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Dos ancianos vinieron a mi casa para darme una elección. Expresaron la opinión de que desde que mi marido no era Testigo no tenían derecho para prohibir a mi nieta venir a nuestra casa. Mi marido ya había echado a los ancianos antes. Los ancianos me dijeron que tenía que salir de la habitación cuando mi nieta nos venga a visitar. Yo no debía comer en la misma mesa si se quedaba a compartir una comida con mi marido. En mi mente lo que me pidieron resultaba sin amor, inhumano y no cristiano. Recuerdo haber llorado amargamente todo el tiempo. Pero ellos permanecieron fríos, inmutables, sin compasión.

A la edad de 73 años, y después de treinta años de asociación, la abuela de la niña estaba también expulsada. Su marido, que nunca había sido Testigo, vio de pronto como su familia se apartó de él. Él escribió a la sede de la Watch Tower en busca de ayuda, pero la “acción de los ancianos” fue confirmada.

Tal como escribió la señora Stuart:

Mi hija, hijo, nietos, bisnietos, no pude volver a ver estas personas queridas durante más de cuatro años! Mi hijo y su hija viven en la misma ciudad que nosotros. . . . Mi pecado fue tener mi nieta expulsada en mi casa.

¿Cómo puede esa acción, estar justificada por la afirmación de que contribuye a "mantener la organización limpia"? ¿No es más bien una demostración de la posición de que "no se puede dejar de prestar atención a las demandas de autoridad organizativa con impunidad '? Los ancianos, de hecho, le informaron a Annette que "iba a ser un ejemplo para otros que sienten que pueden romper `la regla.'” La Sede Central de la Organización apoyó su posición. A esta abuela de setenta años de hecho 'se le hizo sentir el peso de la autoridad ", un tratamiento que Jesús describe como típico del mundo, no de los cristianos.- Mateo 20:25, NEB.

¿Qué tan devastadoramente destructivo de las relaciones familiares puede llegar a ser la rígida política de la organización se demuestra en el caso de Richard Guimond y su familia. Un testigo de 30 años, Guimond había llegado a tener serias dudas acerca de determinadas doctrinas de la Watch Tower y esto condujo a reuniones de "investigación" con los ancianos.

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Descubrió que tenía que sugerir a los ancianos que usaran las Escrituras para responder sus preguntas. Él escribe: "La respuesta fue siempre la misma": Tenemos que reconocer el Canal de comunicación de Dios. En 1982 los ancianos de la congregación Wilmot, Nueva Hampshire, expulsaron a Guimond por tener esas dudas. Algunos de los miembros de su familia apoyaron la acción de excomunión, otros no. En 1984, describió el resultado final, diciendo:

Nuestro propio drama continúa. El 5 de enero, mi esposa y nuestras dos madres (viudas, de entre 72 y 77) fueron "expulsadas" por los tres ancianos de la congregación Flat Wilmot. Esta incalculable crueldad les causó mucho dolor de corazón. El último hilo de comunicación con nuestra hija Testigo está cortado. Mi esposa también perdió el contacto con sus dos hermanas y sus familias. Mi propia madre probablemente será rechazada por sus tres nietas que permanecen como testigos de Jehová. Lo más triste de todo, es que mi querida suegra sin duda, será rechazada por sus dos hijas, sus nueve nietos y sus cuatro bisnietos. Todo esto hecho debido a las "reglas" de la Sociedad Watch Tower.

Hay cientos, incluso miles de casos similares en la actualidad. La evidencia de que no son una anomalía, o simplemente casos que ocurren debido a la estrechez de unos pocos ancianos locales, se puede ver a partir de una carta escrita por el Departamento de Servicio de la Sociedad Watch Tower a un hombre joven en el noreste cuyo padre había sido expulsado, la única acusación contra él fue que no aceptó como bíblicas ciertas enseñanzas de la Organización. El hijo escribió a la Sede Central de Brooklyn y dijo que su hermana y el marido de esta no tenían ahora ninguna asociación con su papá y sintió que esto era una falta de respeto a sus padres. La carta que recibió se muestra aquí (su nombre y dirección está bloqueado en su solicitud por razones de privacidad):

Estimado Hermano:

Tenemos aquí su carta en la que ud. nos dice que tiene un problema que los ancianos no han sabido resolver. Su padre ha sido expulsado y ahora su hermana y el marido de esta no tienen ahora ninguna asociación con su papá y ud. parece sentir que esto es una falta de respeto a sus padres.

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Es muy desafortunado saber que su padre ha sido expulsado. Las acciones tomadas por él lo llevaron a ser expulsado y esto ha creado una barrera bíblica entre él y aquellos leales miembros de la familia que continúan adorando fervorosamente a Jehová. El que se mantiene leal no es el originador del problema, sino que más bien es el expulsado el que lo origina. Por consiguiente no sería apropiado de su parte el que ud estuviera buscando faltas en su hermana si ella se está manteniendo totalmente obediente al mandato bíblico de 1 Cor. 5:11.

Una persona que es expulsada es cortada afuera de la congregación, los anteriores lazos espirituales han sido cortados totalmente. Esto es verdad incluso con respecto a los parientes. Incluso aquellos que se encuentran dentro del círculo familiar más intimo. Por ende, los miembros de la familia –si bien reconocen la existencia de lazos familiares, ya no querrán tener ningún compañerismo espiritual con el pariente expulsado. (1 Sam.28:6; Pro. 15: 8, 9) Mientras ud y su hermana puede encontrar necesario de vez en vez prestar atención a asuntos de carácter familiar en atención a sus parientes, la indicación de 1 Cor. 5:11 impide una asociación regular. Podemos entender sus sentimientos y sabemos que los lazos familiares son especialmente fuertes entre padres e hijos, pero analizándolo bien, encontramos que finalmente no beneficiara a nadie ni agradará a nuestro Dios si permitimos que nuestros sentimientos nos lleven a ignorar su sabio consejo y guía. Nos vemos obligados a expresar nuestra completa confianza completa en SU dirección y guía, incluyendo su provisión para con aquellos malhechores impenitentes expulsados. Si permanecemos leales a Dios y a su congregación el malhechor al cabo de un tiempo puede llegar a sacar una lección de eso, arrepentirse y ser reinstalado en la congregación. Tenemos esperanza de que ese sea el caso con su padre. Sinceramente suyos.

Por lo tanto, el desacuerdo de conciencia con la enseñanza de la Organización supuestamente llevó a clasificar a este hombre con el “hombre inicuo” que se describe en 1 Corintios 5:11, al mismo nivel que las personas que cometen inmoralidad sexual, personas codiciosas, ladrones e idólatras. La responsabilidad de la división de la familia resultante se coloca exclusivamente sobre él.

Sin embargo, el hecho innegable es que en casi todos los casos, la división resulta, no a partir de la convicción personal o los sentimientos de los familiares de la persona expulsada o desasociada, sino únicamente a causa de la política de la Organización diseñada para ellos. Esto es obvio por el cambio inmediato en la actitud que los Testigos en todo el mundo después de la aparición de los artículos del 1 de agosto de 1974, que en gran medida moderaron la posición

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adoptada con respecto a la actitud de los miembros de la familia hacia un expulsado. La información fue recibida con gratitud por las familias de los testigos.

Luego, en 1981, la dura política anterior fue reintegrada. Los miembros expulsados de la familia fueron de nuevo objeto de gran frialdad, a menudo totalmente cortados.2 Pero si hoy la política fuera de nuevo

moderada "oficialmente", la mayoría de los Testigos sin vacilar renovarían los lazos familiares, particularmente en aquellos casos en que la única razón del rechazo del miembro de la familia es que él o ella está simplemente en un “estado” de expulsado y no porque su conducta presente haga honestamente considerarlo como una persona "inicua" o "Corruptora". No puedo creer que la familia de Annette Stuart realmente crean que su abuela ahora de 80 años de edad lo sea. Y creo que no hay duda de que en la gran mayoría de los casos los testigos no querían adoptar la rígida posición que tomaron, ni estaban realmente convencidos de la justeza de la misma. Era algo que les impuso la autoridad religiosa, y la responsabilidad por la división de la familia en todos estos casos reside justamente en esa autoridad.

El sufrimiento emocional producido es incalculable. En el caso de una mujer expulsada en Massachusetts, su madre, que vive en Maine, se enfermó gravemente y murió (a mediados de la década de 1980).

A pesar de conocer la dirección de su hija, ni los miembros de su familia Testigo ni los ancianos de la Congregación le informaron de la enfermedad de su madre, ni su muerte ni su funeral. Ella se enteró de ello después de que su madre ya había sido enterrada. Señaló que la atormentadora angustia resultante de verse así privada de ver a su madre morir o de tener cualquier oportunidad de expresar, o intentar expresar su amor a ella simplemente no se iría. ¿Cómo puede algo de

2 Los moderados artículos de 1974 fueron escritos por mí por encargo del Cuerpo Gobernante. Un sobrino mío que fue expulsado y cuyos padres y hermano y hermana no había conversado con él durante años, fue contactado por ellos como consecuencia directa de estos artículos y se restableció poco después.

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esto armonizar con la personalidad de un Dios de amor ni con la compasión de su Hijo? ¿Por qué alguien se siente atraído por un sistema que contribuye a este tipo de acciones?

Inflexible Ejecución de la Ley Orgánica

La manera en la que los ancianos aplican las políticas de la Watch Tower claramente muestra que en realidad las ven como leyes. La actitud inflexible demostrada, o al menos, tolerada por la sede de la Organización lleva a que los ancianos no tomen en cuenta ni las circunstancias, ni la edad, ni la salud, ni los años de asociación, ni ningún factor tal de modo que afecte el requisito de plena conformidad con todas las normas de la Organización, la completa aceptación de todas sus enseñanzas.

Un ejemplo de la rigidez casi sin sentido tan a menudo desarrollada es el caso de un Testigo en el estado de Maine, David Haynes, que operaba un servicio de alarmas de seguridad. A principios de la década de 1970 y por un buen período de años, su negocio instaló muchos sistemas de alarmas contra robos e incendios. Algunos de estos fueron instalados en iglesias y escuelas religiosas. Entonces, en la década de 1980 llegó una petición para que se reúna con un comité de tres ancianos de la congregación, Lanza, Maddock y Wentworth. Se le informó que ya no podía seguir con tales instalaciones en edificios religiosos, porque ello le haría objeto de expulsión. Estuvo de acuerdo en parar. Más tarde, los ancianos le informaron que también debía detener la administración de los sistemas ya instalados. Les dijo que cumpliría y arregló para que su gerente de servicio (un no Testigo) fuera en su tiempo libre (como en un sábado) e hiciera tal servicio y, asimismo, que este hombre recibiría toda la compensación en cuestión. Incluso esto no resultó satisfactorio para los ancianos pues, sin embargo, los sistemas en cuestión estaban ligados con un sistema

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de monitoreo central con sede en la oficina de su negocio. Los ancianos le informaron que ya no podría controlar los sistemas instalados en las iglesias y las escuelas de iglesias sin poner en peligro su posición en la congregación. Él se ofreció a ver qué podría hacer para transferir estos controles a otro servicio de alarmas, aunque esto podría tomar algún tiempo. Se le concedió un determinado período. Su negocio estaba pasando al mismo tiempo por algunos cambios de equipo, lo que contribuyó al no cumplimiento del plazo establecido. Él solicitó una prórroga, diciendo a los ancianos que no quería dañar su negocio cortando drásticamente el servicio a estos clientes.

Se le concedió un mes adicional. Cuando el plazo se cumplió, ya que no había realizado la transferencia hasta ese momento, a pesar de que literalmente rogó y suplicó por consideración y paciencia, fue expulsado. Él había estado asociado con la organización por quince años. Él apeló la decisión del "comité judicial" local y en la reunión con el "comité de apelación" trató de razonar con ellos, citando ejemplos de los que trabajan para la empresa de energía eléctrica o que instalan teléfonos de servicios y líneas para la iglesias.3 La respuesta

fue que "él no tuvo que proveer su servicio de alarma" por lo que se ratificó la resolución de expulsión.

Los ancianos, sin duda, nunca se permitieron cuestionar si este acoso legalista realmente tenía sentido, o lo mucho que era similar a la visión crítica de los fariseos en la condena de los discípulos por escoger y comer algunos granos de trigo en sábado. Ellos muy probablemente estaban centrados en la idea de que estaban siendo "fieles a la Organización".

De una naturaleza muy diferente, pero que ilustra la misma actitud, es el caso de George West en 1982, un Testigo muy mayor asociado a la congregación de los Testigos de Jehová de Maynard, Massachusetts,. Él había desarrollado cáncer en los huesos y con el tiempo se

3 En los casos de apelación, los comités de apelaciones suelen ser seleccionados y nombrados directamente por el Departamento de servicio en Brooklyn.

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deterioró hasta el punto de requerir hospitalización como un caso terminal, su cabeza estaba apoyada en un sostén ya que los huesos de su cuello ya no podía soportar el peso. Los ancianos locales oyeron que George West se había sometido a una transfusión de sangre e hicieron varios intentos para tratar de hablar con él, a pesar de su condición extrema y en contra de los deseos de su esposa.

Finalmente, una tarde lograron entrar a ver a su marido y bajo interrogatorio, reconoció haber aceptado la transfusión. ¿Su razón? Los hijos de un matrimonio anterior habían oído que se estaba muriendo y llamaron para hacerle saber que iban a venir desde el Medio Oeste a visitarlo en el hospital. No los había visto desde la infancia. Él decidió efectuarse la transfusión para extender su vida un poco más con el fin de reunirse con sus hijos.4

Los ancianos expulsaron a George West sólo unos días antes de morir.

Una vez más, ¿qué clase de mentalidad es la que de alguna manera podría decir que tales acciones hacia un hombre en su lecho de muerte son ejemplos que reflejan el cristianismo, o que razonamiento sensato puede concebir eso como una contribución hacia la "limpieza de la congregación"? El único efecto práctico fue que los Testigos no pudieron realizar un servicio de funeral para ese hombre. Y, para la mayoría de los Testigos, por su muerte en un "estado expulsado", pasó a ser visto como alguien que no calificaría para una resurrección, habiendo muerto fuera de la Organización. Más bien que limpieza, en realidad, dicha acción produce una mancha de deshonor, pues es una acción fuertemente coloreada con una actitud insensible más representativa del fariseísmo, y su intensa preocupación religiosa por la "Limpieza", que del cristianismo. Era como si los representantes de la Organización sentían que serían negligentes si permitían al hombre morir sin una etiqueta de “expulsado” adherida a su cuerpo tullido por la enfermedad.

4 Estos hechos fueron publicados en una carta en la columna editorial del Concord

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La pregunta es, y una vez más con razón, quién lleva la principal responsabilidad por la actitud que produce este tipo de acciones? Si bien hay mucha evidencia de que el espíritu mostrado por los diferentes cuerpos de ancianos puede variar ampliamente, la culpa de la actitud rígida, sin misericordia que se muestra en tales casos simplemente no se puede considerar pasar como que está relacionada sólo a los ancianos particulares involucrados. La frecuencia y lo generalizada de esta rigidez tiene una fuente central.

Puesto que todas las acciones de expulsión se informan a las oficinas centrales de la Organización, ésta no está desinformada de lo que pasa. El caso patético de Percy Harding ilustra esto, porque prácticamente tuvo lugar a las puertas de la Central mundial.

En 1910, cuando tenía unos veinte años, Percy, oriundo del oeste del Canadá, empezó a leer los escritos del Pastor Russell y en seis meses había leído unas 3,000 páginas del material. Renunció a la iglesia Protestante de la que era miembro y se encontró completamente solo en su nueva creencia entre la gente de su pueblo. Empezó a "testificar", formó dos grupos en la zona y efectuó bautismos en un río cercano. Él escribe:

"En 1918 dejé un buen trabajo para ser precursor. Mi territorio cubría miles de kilómetros cuadrados, la mayoría a lo largo de las vías del tren, desde el sur de Alberta a la costa del Pacífico. También cubrí el país a pié, llevando dos pequeñas bolsas de libros. A menudo andaba tanto como unos 24 a 40 kilómetros al día." Después de siete años en esta actividad, el 25 de mayo de 1925, fue a Brooklyn, Nueva York, para servir en las oficinas centrales de la Watch Tower. Después de unos cuatro años, la situación desarrollada bajo la presidencia de Rutherford y la conducta de algunos que ejercían la superintendencia dejó a Percy desilusionado. En 1929 finalizó su obra en las oficinas centrales.

A pesar de eso, permaneció asociado y activo en la misma congregación en Brooklyn durante los siguientes cincuenta y seis años. De lo que entonces ocurrió él escribe:

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"Desde mayo de 1925, hasta Diciembre de 1981, permanecí en la misma congregación hasta que fui expulsado por hablar acerca de la Palabra de Dios con unos amigos míos. Esto fue increíble y en lo que concierne a la Sociedad, una actuación vergonzosa. El comité judicial tenía una carta recibida de otro cuerpo de ancianos de otra congregación. Habían expulsado a un amigo mío. Lo habían interrogado por largo tiempo acerca de otras personas que hubiesen estado hablando acerca de la Biblia con él. Él se derrumbó y les dijo mencionando mi nombre y el de otros. Así es que se me presentó esa carta de los ancianos, incluyendo cosas que yo y otros habíamos dicho junto con la petición de que me expresara acerca de ella. Le dije al comité que no tenía nada que decir, que lo que tuvo lugar entre mis amigos y yo era un asunto estrictamente privado y que no le incumbía a nadie más. Ellos prometieron darme una copia de la carta, pero nunca la recibí.

Entonces empezaron a hacer preguntas, siendo la principal, "¿Crées que la Sociedad es la Organización de Dios y que da a conocer la verdad?" Así es que dije, "No hay nada en la Palabra de Dios que indique que Dios haya usado alguna vez una 'organización' y que sea fuente de la verdad. Desde Moisés, pasando por todos los profetas, hasta Juan y la Revelación, fue siempre un asunto individual." Tuvieron lugar tres reuniones del comité, la última en Betel. La noche que fui expulsado, Harry Peloyan (un miembro de mucho tiempo del departamento de servicio de la Watch Tower) hizo un discurso en el Salón del Reino, trayendo a colación una acusación que aún no se había considerado en ninguna de las reuniones con el comité como que yo tendía a romper la unidad de la congregación. Él usó mal 2 Juan 10, 11, al ordenar a las 175 personas que cortaran toda relación conmigo en seco. Después de la reunión todo el mundo desfiló, pasando por mi lado como si fuera un leproso.

Percy tenía 91 años de edad y mala salud. Quizá se le podría haber acusado de entender ciertos textos bíblicos de manera diferente, pero no debido a que estuviera creando algún disturbio que fuera evidente a la congregación sino debido a que tuvo conversaciones privadas con amigos. Nadie en la congregación se había quejado de que él fuera un "agitador" sino que el asunto llegó a tener trascendencia cuando llegó una carta de otra congregación, que inició la investigación y el interrogatorio por parte de los ancianos acerca de sus observaciones privadas sobre asuntos bíblicos con sus amigos personales. (Compare la acusación en contra del apóstol Pablo y su defensa en Hechos 24:5-13.) En un viaje que hice a la parte nordeste (de los Estados Unidos) en 1982, visité a Percy Harding en su casa del 6th Street en Brooklyn. Sentado en el sillón, tenía una apariencia diminuta, un hombre

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pequeño, de apariencia frágil y que era obvio que estaba debilitado por la edad y la enfermedad.

Me pregunté a mí mismo, cómo alguien en su sano juicio podía ver a una persona como aquella, que no tenía una posición o influencia particular, como que podía constituir un peligro, a pesar de sus setenta años de asociación, y se juzgara necesario expulsarla y privarla de todas las amistades de toda la vida.

Pensé que una organización debe sentirse extremadamente insegura de sí misma y con un increíble sentido de vulnerabilidad, por tan siquiera considerar a semejante hombre, frágil y envejecido como una

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amenaza. Con respecto al efecto que la expulsión tuvo en sus circunstancias personales, él escribe:

Antes de esto, había dos enfermeras Testigos que me visitaban, casi cada semana. Hacían algunas cosas por mí que yo era incapaz de hacerlas por mí mismo, y lo más importante, las podía llamar si las necesitaba. Cuando cumpla 92 años el 18 de Agosto, ¿quién sabe si puede surgir una emergencia? Después de mi expulsión, llamé a una de las enfermeras. Contestó al teléfono su esposo y dijo, "Ann no tiene permiso para hablar contigo." Déjenme decir otra vez que la única cosa que los ancianos tienen contra mí, es que hablé con unos pocos amigos acerca de la Biblia.

En mis conversaciones con Percy lo encontré un hombre de habla muy franca. Es posible que hubiera sido bastante franco en sus discusiones con los ancianos que le juzgaron. Pero aunque hubiera sido más que franco, que hubiera sido cáustico, o incluso arisco, ¿cómo pudo ser posible que esto justificara el que se expulsara a un hombre de 91 años, solo, enfermo, con su familia a miles de kilómetros y que habían dejado de escribirle por unos setenta años de asociación activa y que ahora era alguien ignorado y olvidado? ¿Qué crimen tan atroz había cometido él para merecer eso? Encuentro difícil el entender cómo alguien que afirma ser discípulo del verdadero Pastor de ovejas, Cristo Jesús, pudiera ser partícipe de semejante acción y que no puedo menos que considerarla inhumana. Sin embargo, como se dijo antes, todo esto tuvo lugar a las mismas "puertas" de la central mundial de la Sociedad Watch Tower.

Percy ahora está muerto; murió mientras dormía el 3 de Febrero de 1984. Durante los veinticinco meses que siguieron a su expulsión, ni una sola persona de la congregación con la que él había estado asociado por 56 años vino a verle o a interesarse por sus necesidades. 5

5 Un amigo mío que vive en la zona de Nueva York lo visitaba semanalmente y finalmente, cuando los fondos de Percy se fueron agotando, hizo arreglos para que consiguiera entrar en la residencia en que murió

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El Peor Pecado: No estar de acuerdo con la

Organización

El caso de Percy Harding es también ilustrativo de la insistencia de la Organización en la aceptación total de todas sus enseñanzas. Consideremos, entonces, estas citas de los representantes de la Watch Tower en las que dicen:

Si alguien no quiere vivir de acuerdo a nuestros principios, puede salir gratuitamente. No hay acoso aquí, no hay acoso físico ni emocional.... Nosotros desde la Sede Central no somos dictadores.6

Nosotros no somos policías espirituales. . . . No tratamos de ahogar la opinión de nadie.7

Si la gente no se quiere quedar es libre de irse. . . . No puedo comprender por qué aquellos que discrepan simplemente no se van en silencio.8

Estoy seguro de que todos estos hombres saben que la imagen que describen no está de acuerdo con la realidad. Porque ellos saben lo que sucede hoy en día cuando uno de los Testigos de Jehová hace esfuerzos por "dejar en silencio."

La situación actual es similar a la que se enfrentaría a un soldado si fuera a su superior y le dijera: "Señor, según mi conciencia he decidido salir y yo sólo quería hacerle saber que yo me iré en silencio y sin molestar a las tropas de ninguna manera." A no ser que rápidamente se retracte, las consecuencias para el soldado será enfrentar una deshonrosa salida o, en tiempo de guerra, la ejecución por un pelotón de fusilamiento, todo esto es paralelo de una manera espiritual a lo que enfrentan los Testigos de Jehová como individuos. Aquellos que piensan en "dejar en silencio" saben que tienen un pistola en la cabeza, el arma es la amenaza de la expulsión (o la de ser oficialmente pronunciado "desasociado", que es la misma arma,

6 Walter Graham, sucursal canadiense, citado en un periódico de Toronto.

7 Samuel Herd, superintendente viajante, ahora miembro del Consejo de Administración, citado en Chicago Tribune.

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produciendo los mismos resultados, pero bajo una nombre diferente). Aunque no sea colocado físicamente ante un pelotón de fusilamiento, cualquier testigo que trate de abandonar la organización por razones de conciencia puede hacerlo únicamente a riesgo de ser etiquetado de hereje, no siendo apto para los verdaderos cristianos (Otros testigos de Jehová) el asociarse con él, incluso los miembros de su propia familia deben tratarlo como un "paria". Las políticas de la Organización no permiten ninguna posibilidad de salir con honor. Sólo una persona insensible a los sentimientos humanos podría pensar que "no hay acoso emocional" involucrado.

Esta situación se ha evidenciado especialmente a partir de 1980. Tras la expulsión de unos pocos miembros del personal de la Sede Central por no aceptar plenamente todas las enseñanzas de la Watch Tower, y también mi renuncia al Cuerpo Gobernante, la dirección ahora tomada por la Organización fue ejemplificada por una carta a sus representantes viajeros, de fecha 1 de septiembre de 1980.9

La carta detalla acabadamente una política de que cualquiera que persiste (aunque no hable), en simplemente creer en algo diferente de lo que enseña la "clase del esclavo" provee, constituye apostasía y podría conducir a expulsión. A pesar de que pidió a los ancianos ser "discretos y amables" en sus investigaciones en cuanto a las creencias personales de los miembros, ya hemos visto, en el caso de Percy Harding y otros casos ya citados, lo que esta directiva ha producido en la forma de "investigación amable y discreta." La carta abrió el camino para los hombres inclinados hacia el dogmatismo y la intolerancia para expresar esas cualidades en su trato con el rebaño, y los llevó a actuar sin sentimientos. Las simples preguntas resultado de la falta de conocimiento se permitieron, incluso se les dio la bienvenida. Pero cuando se plantean cuestiones que son el resultado de una investigación seria y el pensamiento bien informado y que suponen un cuestionamiento de cualquiera de las enseñanzas de la organización, la abrumadora práctica es atacar al preguntón y sus motivos en lugar

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de abordar la cuestión. Lo que ya había tenido lugar en la sede de Brooklyn, documentado en Crisis de Conciencia, ilustra hasta qué punto se hablaba de las cualidades de bondad y discreción y lo vacías que esas expresiones eran.

Este ejemplo de la Sede Central a partir de entonces se reflejó en todos los Estados Unidos y en muchos otros países. El objetivo ha sido crear un ambiente estéril, donde las enseñanzas de la Organización y las políticas puedan circular libre de cualquier riesgo de tener que enfrentarse a serios cuestionamientos o de tener que superar objeciones bíblicas y evidencia adversa. ¿Es esto exagerado? Veamos sólo algunos ejemplos, típicas de muchos otros:

En Crisis de Conciencia conté la expulsión de Edward Dunlap que, después de más de cincuenta años de asociación, la mayoría de ellos pasados en "Betel", fue en efecto "arrojado a la calle" con casi setenta años de edad, expulsado por haber expresado puntos de vista en una conversación entre amigos que no se ajustan a todas los enseñanzas de la organización. Mencioné su regreso a la ciudad de origen de su infancia, Oklahoma City, para retomar su trabajo anterior de empapelar junto con su hermano, Marion. ¿Que resultó de todo esto? Marion Dunlap era el "superintendente de ciudad" nombrado para las varias congregaciones de la ciudad de Oklahoma. Él también había sido un testigo durante casi cincuenta años, siempre muy activo en el servicio de campo y en su participación en las reuniones. Cuando le ofreció alojamiento y trabajo a su hermano expulsado de setenta años de edad, Marion mismo vino a estar bajo investigación. Fue expulsado posteriormente y dentro de un año aproximadamente otros cinco miembros de la familia Dunlap fueron expulsados. No fueron expulsados por participar en actos ilícitos de ningún tipo, ya que no había tratado de crear problemas o involucrarse en campañas o protestas, sino que simplemente se sintieron obligados por la conciencia a dejar que sus creencias se rijan por la Palabra de Dios y no por la palabra de hombres falibles u organizaciones. Otro testigo, un profesor de la Universidad Estatal de Oklahoma, expresó que sentía como que era una vergüenza que cualquier persona con la

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capacidad de enseñanza de Ed Dunlap no tenga una salida para esa habilidad. Hizo tratativas para Ed para que llevara a cabo algunas clases en la universidad. Esto lo llevó a él a estar bajo el escrutinio de los ancianos y también fue prontamente expulsado. Si bien es cierto que en algunos de los casos los que participaron escogieron por su cuenta interrumpir su asistencia a las reuniones, esto de ninguna manera refleja un deseo de su parte de dejar de tener amistad o conversación con sus asociados anteriores entre los testigos de Jehová. Lo que de ninguna manera implicaba un rechazo por parte de estas personas o de tener cualesquier sentimientos negativos hacia ellos. El completo "cortar" de las relaciones vino exclusivamente de las acciones agresivas de los ancianos.

El que los ancianos muestran celo inusual en la búsqueda de cualquier caso sospechoso de falta de apego a la Organización se ilustra en las acciones tomadas en un pequeño lugar en Mississippi llamado Dancy, suficientemente pequeño para no aparecer en los mapas. La familia Walker vivía aquí y en la década de 1940 la madre y, más tarde, tres de sus hijas se convirtieron en Testigos. (Con el tiempo, el Salón del Reino fue construido al otro lado de la calle de la casa Walker, el terreno fue donado por Ray Phillips, el marido de una de las hijas, que también fue el constructor del Salón). Sue Walker, una de las tres hijas, se convirtió en "precursora" y más tarde se graduó de la escuela de Servicio de Galaad de la Watch Tower. Pasó doce años en el servicio misional en Bolivia en condiciones difíciles. En una asignación, una ciudad en el extremo de la selva llamada Trinidad, ella y su compañera se separaron totalmente de la asociación con otros Testigos. La ciudad era baja y se inundaba durante ciertas épocas del año y la única manera de conseguir salir era a través de pequeñas embarcaciones. (Sue recuerda el estudio de la Biblia con una mujer que siempre mantenía un bastón a su lado. Se preguntó por qué hasta que un día salió una serpiente fuera del agua y llegó hasta el porche y la mujer con calma recogió el palo y la golpeó hasta que volvió de nuevo al agua.) Sue se quedó con su compañera en la tarea, luchando día a día con la enfermedad y la dieta pobre durante años.

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En 1962, Sue fue trasladada desde Bolivia a la República Dominicana República donde mi esposa y yo estábamos asignados. Eran tiempos turbulentos allí, incluyendo una revolución a gran escala en 1965, y más una vez Sue tenía que cubrirse de los disparos cuando iba de camino a alguna casa para realizar estudios bíblicos. A pesar de tener problemas de salud, a sus doce años de servicio en Bolivia, añadió otros trece años en la República Dominicana. Después de estos veinticinco años como misionera, Sue sintió el deber de volver a Dancy, Mississippi, para cuidar a sus padres ancianos (ahora en sus ochenta años). A pesar de que siguió como "precursora" en su regreso, ella se angustió al encontrar que muchos Testigos locales la vieron como que había "renunciado a su tarea."

Los rumores circularon que incluso la Sociedad le había enviado a casa por mala conducta, cosa que era totalmente falsa. Me resulta difícil creer que alguien que conozca a Sue Walker pudiera hablar así de ella. Como Superintendente de Sucursal en Puerto Rico y República Dominicana, había tenido tratos con facilidad con más de cien misioneros. Ninguno de todos ellos tenía razones para expresar motivos de queja contra Sue. Ecuánime, no se molestaba fácilmente, ella realizó su trabajo de una manera resignada y silenciosa. Pocos misioneros hacían tanta lectura personal de la Biblia como ella. Esto, combinado con la experiencia real durante muchos años y en varios países, le fue acercando la convicción de que la organización no reflejaba un espíritu verdaderamente cristiano y con el tiempo la llevó a reevaluar su convicción de que esta sea el único canal de Dios y su instrumento elegido. Sus hermanas habían llegado a una opinión similar tras su propia evaluación. Lo que siguió de nuevo ilustra muy gráficamente la forma en que funciona a menudo el programa de "pastoreo" de la organización cuando los ancianos ven a los miembros "alejarse" de la grey.

La primera en llamar la atención fue la sobrina de Sue, también llamada Sue (Phillips). Convencido de que las enseñanzas de la Sociedad no representaban precisamente las originales buenas nuevas del primer siglo, comenzó en silencio a faltar en su asistencia a

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las reuniones. Un Superintendente de Distrito, un Superintendente de Circuito y un anciano local fueron a visitarla, cuestionándola por alrededor de una hora en cuanto a los motivos de su ausencia. Explicó sus sentimientos, que había estado haciendo mucho estudio personal de las Escrituras y ya no podía concienzudamente concordar con algunas de las creencias enseñadas por la Organización.

Ella mencionó, entre otras cosas, la limitación de la mediación de Cristo a una clase especial y la impresión que produce la Organización de que la salvación es algo ganado a través de obras específicas. Como sucede en miles de situaciones similares, la manera de hacer frente a tales preguntas es centrarse, no en las Escrituras, sino en "la Organización". Así, el anciano local le preguntó: "¿Dónde aprendió lo que sabe acerca de los propósitos de Dios?" - la respuesta habitual y esperada es, "De la organización de Dios." Pero Sue respondió: "De la Biblia."

Ellos le aseguraron que ellos habían 'estudiado más que ella y que tenían posiciones de peso en la organización.´ Esta fue la esencia de su consejo, la atención principal estuvo puesta en la importancia de la Organización, y se fueron pronto.

Unas semanas después de esta "visita de pastoreo", a la vuelta de Sue de un viaje ´se encontró con una notificación para presentarse a una audiencia judicial el día 3 de enero de 1982. Ella había llegado a casa muy enferma y entró al hospital ese mismo día. Tardó doce días antes de recuperarse lo suficiente como para salir. Durante ese tiempo, ninguno de los testigos locales la visitó, aunque dos mujeres testigos llamaron a su madre para preguntar acerca de ella. Durante los doce días de su hospitalización, los "Pastores" de la congregación tomaron el curso de los de la parábola que dice: "Estuve enfermo… y no me atendieron." 10 Sue regresó a su casa el viernes. Exactamente

dos días después de salir del hospital, el domingo, un anciano local le llamó indicándole que se había designado una nueva fecha para la audiencia judicial.

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Ella le informó que no tenía intención de acudir a dicha audiencia, que acababa de salir del hospital y todavía no está bien. El anciano mencionó haber oído de su estadía en el hospital y le dijo que sentía oír que había estado enferma. Él Continuó diciendo que, si ella no asistía a la audiencia, entonces, "Nosotros puede que tengamos que tomar alguna acción." Sue respondió: "Bueno, supongo que van a hacer lo que quieren hacer”. Su respuesta, enojada y bastante enfática, fue: "Vamos a hacer lo que la organización nos dice que hagamos." Tres días más tarde, Sue escribió una carta a la congregación y a aquellos bien conocidos por ella. En ella se incluyeron las siguientes afirmaciones:

Desde hace más de un año que he estado leyendo y estudiando la Palabra de Dios, la Biblia, muy diligentemente. Nunca en mi vida había dedicado tan gran parte de mi tiempo, pensamiento y oración para estudiar la Biblia. Lo que comencé a aprender y ver ha revolucionado todo mi curso de vida. Las decisiones que he hecho se produjeron después de mucho estudio, pensamiento y oración. No fue una decisión trasnochada. Amo mucho a Jehová Dios y a Jesucristo y no quiero hacer ninguna cosa que les desagrade. Yo doy mi sincero respaldo a la manera de vivir del cristianismo como la mejor, la forma de vida más gratificante. No quiero otro estilo de vida para mí misma. Acepto la Biblia como la Palabra inspirada de Dios y como mi libro guía para la vida. A mí las buenas nuevas de Jesucristo, lo que hizo por toda la humanidad y lo que significará para el ejercicio de toda fe en él es la noticia más maravillosa y emocionante que existe. Para cualquier cristiano, Jehová Dios, Jesucristo, la Biblia, las buenas nuevas y la forma de vida del cristianismo debe tener prioridad sobre todo lo demás. Mi lealtad y apoyo absolutamente va a todos estos. Después de meses y meses de estudio de la Biblia y de mucha oración llegué a la conclusión que las cosas que antes creía simplemente no son bíblicas. Como cristiana veo que hay que hacer cambios, que ya no puedo seguir dando mi apoyo a estas cosas.

Pocos días después de la recepción de la carta, los ancianos anunciaron a la Congregación Mantee de los Testigos de Jehová (que se reúne en Dancy), que Sue Phillips había sido expulsada "por conducta impropia de un cristiano." 11 Una nota en este sentido,

firmada sólo "Congregación Mantee" fue enviada a su casa. En total, los ancianos locales y superintendentes viajeros en sus "esfuerzos de

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pastoreo" habían gastado aproximadamente una hora y media con esta joven que desde su infancia había sido criado como una testigo. Ellos, sin duda, sintieron que habían efectuado los “extensos, y amorosos esfuerzos" a que se refieren las directivas de la Sede Central de la Watch Tower.

Al parecer, la clara evidencia de su carta muestra que el tener profundo respeto por las Escrituras y una sincera preocupación por agradar a Dios y Cristo, esto no garantiza ninguna indulgencia de parte de los ancianos, cualquier sensación de que había buenas razones para demostrar paciencia tolerante, o cualquier pensamiento de que tal vez a través de un tranquilo, apacible, y no conflictivo enfoque se pudieran resolver sus preguntas. No se perdió tiempo en realizar el anuncio oficial de que ella ya no era una buena compañía con la cual no se deberían asociar los miembros de la congregación. Es una práctica frecuente dar a entender en publicaciones de la Watch Tower que aquellos que no están de acuerdo con la organización son motivados por emociones negativas como el orgullo, la rebeldía, el deseo de escapar de la actividad de puerta en puerta por falta de humildad.

No me cabe duda de que puede haber algunos individuos de ese tipo. Pero también sé que esto ha demostrado ser completamente sin base en un caso tras otro. Sin duda, era obviamente falsa con respecto a la tía de Sue Phillips, la ex misionera Sue Walker. En su más de cuarenta años de servicio, que fuera de toda duda había gastado más horas, muchas más en ir de puerta en puerta que nadie en el área, incluyendo los ancianos y superintendentes viajantes. Al regresar del servicio misionero, ella había continuado en activa asociación con la congregación Mantee hasta este punto, la asistencia regular a reuniones, la participación activa en "testificar" y en la realización de casa estudios bíblicos con personas interesadas.

En vista de los tratos de la Organización con su sobrina, ella sintió que los asuntos habían llegado a un punto que requerían una decisión. Como le dijo a su sobrina: "Yo soy la próxima, vendrán a mi después”.

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Entonces, ella escribió una carta de renuncia y el domingo salió de su casa y cruzó el camino hasta el Salón del Reino y personalmente entregó una copia a cada uno de los ancianos. Sue Walker tenía entonces 63 años de edad. Había pasado cuarenta y dos de esos años como Testigo, treinta y cinco de ellos en el servicio de tiempo completo, y veinticinco de ellos en la obra misionera en el extranjero. No se había casado ni tenía hijos, había tenido que soportar muchas privaciones, había trabajado en áreas primitivas, había buscado constantemente vivir una vida en armonía con los principios bíblicos. ¿No sería lo normal querer retener a esta persona en la congregación, por sentir que sería una pérdida definitiva ya no tener su asociación y su ejemplo? Si se considera que las creencias de los testigos estaban realmente sólidamente basadas en la Escrituras, no debería uno sentirse movido a hacer todo el esfuerzo que sea posible, al menos para seguir en contacto con una persona con la esperanza de eventualmente conciliar las diferencias? Yo creo que sí. Pero los ancianos entrenados por la Organización mostraron que evidentemente no, después de recibir su carta no hicieron ningún esfuerzo para discutir su contenidos en detalle, en vez de ello anunciaron su "desasociación" oficial, y debido a la política de la Organización, a partir de ese momento en adelante Sue Walker en efecto se convirtió en una no-persona para los miembros de la congregación, no se le podía hablar ni asociarse con ella.

Esto es tanto más notable en tanto que Sue Walker continuó ayudando a su anciana madre a cruzar la calle hasta el Salón del Reino cuando esta se lo solicitó, y permaneció tranquilamente sentada durante las reuniones con su madre, aunque su presencia no fue reconocida por nadie, haciendo esto totalmente por consideración a su madre que permaneció como testigo. Cuando la salud de su madre con el tiempo la llevó a dejar de asistir a las reuniones, rara vez recibió la visita de los miembros de la congregación, debido a su reticencia a ponerse en contacto con la hija "desasociada".

La opinión de la madre acerca de la organización cambió cuando su marido (que nunca fue Testigo) murió, ella se unió a sus hijas al

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pedirme que viajara hasta allí para llevar a cabo el funeral. Antes de que ella muriera, ella expresó el deseo que lleve a cabo su funeral. En una pequeña comunidad de población rural donde todos se conocen, el centenar de personas que acudieron al funeral no pudo dejar de notar que, si bien su vecina, la señora Walker, no fue expulsada ni se "desasoció" a sí misma, de los testigos con los que habían adorado durante más de cuarenta años, nadie estuvo presente. La política de la Organización, no los sentimientos personales, los mantuvo alejados. Lo que siguió al anuncio de la “desasociación” de Sue Walker es, si cabe, aún más revelador del espíritu organizativo fomentado. Algunos meses antes, su hermana mayor Lulu y su marido (Padres de Sue Phillips) se había trasladado desde el área de Dancy al área de Mississippi Gulf Coast. A causa de haber llegado a conciencia a conclusiones acerca de la Organización, y siendo plenamente conscientes de las consecuencias probables de esto, ellos deliberadamente no informaron a los ancianos de la Congregación de Mantee de su dirección futura y, a su llegada a su nueva ubicación en Long Beach, deliberadamente buscaron permanecer "de incógnito" en lo que respecta a la congregación allí. Esperaban así retirarse en silencio, evitar la confrontación y el desagradable interrogatorio de los procesos judiciales. Se sorprendieron tanto cuando, poco después de la expulsión de su hija de la congregación Mantee, dos ancianos de la congregación Long Beach, Mississippi, completos extraños para ellos, inesperadamente se presentaron en su puerta, sin previo aviso. Cómo estos hombres sabía de ellos sólo puede conjeturarse, pero las declaraciones de los ancianos dejaron claro que se trataba de un seguimiento de la acción judicial tomada a cientos de kilómetros de distancia con respecto a su hija. Los esfuerzos de "pastoreo" de los ancianos consistieron en interrogar a Ray y Lulu Phillips en cuanto a sus creencias, preguntando si sentían lo mismo que sentía su hija. Ellos respondieron de manera afirmativa. A los pocos días llegó un aviso para asistir a una audiencia judicial. Ellos no deseaban someterse a esa experiencia y lo dijeron. Ellos también fueron expulsados. Uno se pregunta por qué no hay manera de que cualquiera pueda "dejar en silencio", como representantes de la

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sociedad, incluyendo a Robert Balzer de la Sede de Brooklyn, argumentan que deberían poder hacerlo. La afirmación de que tal persecución de los ancianos es necesario para "mantener la organización limpia" parece especialmente hueca, en vista del hecho de que esta pareja de sesentañeros se esforzaban por vivir en silencio y desapercibidos, sin ninguna conexión con ninguna congregación cuando la acción fue tomada. Una de las hijas de la señora Walker de las tres anteriores testigos ahora permanecía, Lavenia, una persona muy afable que entonces vivía en Nueva Orleáns, en el área de Louisiana. Cuando recién se había mudado allí, había asistido a una serie de reuniones en el Salón del Reino, pero, al igual que su hermana Lulu, había decidido retirarse en silencio. Durante el mismo tiempo que su hermana en Mississippi estaba siendo "investigada", ella recibió una visita de un anciano local acompañado de un Superintendente de Circuito de visita, que vino a preguntar por su falta de asistencia a las reuniones. Explicó por qué no estaba asistiendo. Nadie puede poner en duda la idea que era correcto lo que estos hombres hacían ya que parecía que mostraban interés en ella procurando animarla a asistir a sus reuniones, por entender que su bienestar espiritual estaba en su riesgo. Ese interés es, sin duda comprensible, incluso encomiable. Pero lo que realmente pasó, sin embargo, resultó desconcertante. Al oír su explicación de por qué ella no se reunía, el Superintendente de Circuito escribió una breve declaración y dijo que si ella no tenía intención de asistir más (como decía la redacción del comunicado) que ella podría simplemente firmarlo. Ella lo hizo. ¿El resultado? Ella fue considerada oficialmente "desasociada", vista como si hubiera cometido algún acto que requiriera su excomunión, de modo que ya no se le hablaría ni se asociaría nadie con ella. Los esfuerzos de pastoreo, retratados en publicaciones de la Watch Tower como largos esfuerzos amorosos tratando de "reajustar" y recuperar a las ovejas descarriadas, había tomado a lo sumo una hora. Sin embargo, Lavenia se había asociado durante unos treinta años. En total, el tiempo de asociación con los Testigos de estos cinco miembros de la familia se acercó a los 200 años. El tiempo dedicado por los ancianos de los testigos en

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supuestos esfuerzos para "restaurar a la grey 'ascendieron a lo más a un total de 5 o 6 horas.

La vigilancia y el uso de un Sistema de Información

No pongan su fe en un compañero. No cifren su confianza en un amigo íntimo. De la que se reclina en tu seno guarda las aperturas de tu boca.-Miqueas 7:5, NWT

Este mismo patrón se ha repetido una y otra vez, en un lugar tras otro, un país tras otro. Los Testigos sienten el deber de informar sobre compañeros Testigos que puede que se hayan desviado de las políticas de la Organización o de sus enseñanzas. En un artículo titulado, "Tiempo de Hablar ¿Cuándo?", La Atalaya del 1 de septiembre de 1987, establece la posición oficial de que incluso en los casos que significa violar las leyes existentes, incluso un juramento de confidencialidad- como en el caso de un médico, una enfermera del hospital, un abogado, u otra persona con acceso a registros confidenciales o información de otros testigos- tiene la responsabilidad de revelar infracciones a las reglas de la Organización por otro miembro si éstos implican lo que a menudo han sido llamados "delitos de expulsión." El delincuente debe ser aconsejado a confesar su infracción a los ancianos, pero si esto no se hace, entonces el Testigo que tiene conocimiento de la infracción debe entender que la lealtad a Dios le exige que informe al respecto a los ancianos. En una sola área está considerada la confidencialidad como sacrosanta- y es que cuando se trata de asuntos propios de la Organización, incluyendo reuniones celebradas por los ancianos en audiencias judiciales. 12

Por increíble que parezca, menos de cuatro años después que esta política se instituyó, en un artículo sobre cómo lidiar con la hospitalización, la revista ¡Despertad! del 8 de marzo de 1991 (página 7) publicó "Una lista de derechos del Paciente " y entre estos derechos figuran la siguiente:

12 En realidad, es un hecho bastante frecuente que las esposas de los ancianos "se enteran” de los casos que estos discuten.

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6. Confiar en que todas las comunicaciones e informes respecto a su tratamiento se traten de forma confidencial.

Como hemos visto, la política de la Organización anula este derecho si interfiere con su regla de que cualquier Testigo que tenga conocimiento de una infracción de sus normas deben revelar esto, a pesar de ser un médico o enfermera. Un artículo publicado por el Dr. Gerald L. Bullock, de Plano, Texas, publicado en “Economía Médica” del 19 de agosto de 1985, deja en claro que los Testigos en efecto, se sienten obligados a actuar como informantes a los cuerpos de ancianos, a pesar de la gravedad de las consecuencias, consecuencias no sólo para ellos mismos sino para los demás. El Dr. Bullock relata que contrató a una joven mujer Testigo que había sido su paciente y amiga de su familia desde hace años. Él describe a "Toni" (un nombre que él le da a ella, no es su nombre real) como una buena y alegre trabajadora. Todo estaba bien hasta que otra mujer Testigo (a quien llama "Linda", y que era conocida por "Toni") llegó a su oficina. Ella dijo que ella había sido violada por varios hombres después de ir a un bar en Houston, Texas, y había contraído gonorrea. Ella había visitado a otro médico y ahora quería realizarse un seguimiento para ver si estaba libre de la enfermedad. El Dr. sentía que no tenía por qué cuestionar la verdad de su alegada violación y simplemente realizó el cultivo, para determinar si estaba libre de infección. Unas semanas más tarde, Linda le llamó por teléfono, enojada informando que había sido expulsada y que ahora era rechazada por su propia familia. Ella amenazó con una demanda, diciendo que ella estaba segura que Toni había sido la proveedora de información a los ancianos sobre su caso, obteniendo la información de los registros de la oficina del Dr. Bullock.

Él declara: Me quedé de piedra. No podía creer que Toni chismeara sobre un paciente. Yo había hablado de la confidencialidad ampliamente antes de contratarla. Y mi manual de personal especifica la pena de inmediato despido de un empleado que viole la confianza del paciente. Cuando me enfrenté a Toni, yo estaba aún más sorprendido por su abierta admisión de que ella era en verdad la chismosa. Explicó que en su religión se espera de todos los miembros que

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informen a los ancianos de la iglesia de cualquier otro miembro que viole sus enseñanzas y la disciplina. Cuándo hizo un repaso de la historia de Linda que había en el registro y la información del seguro y leyó lo que Linda me había dicho, tardó algún tiempo en decidir donde debía estar primero su lealtad. Al final, ella llevó la historia a los ancianos.

Cabe señalar que, su meditación sobre la lealtad, no le hizo decidir que tenía la obligación para con su patrono y amigo de informarle lo que iba a hacer con la información de los registros de su oficina. Su formación de Testigo evidentemente no hace que parezca que esa relación se vinculaba con la cuestión de la lealtad. Dr. Bullock sigue:

Por lo menos no habían realizado si meditar. Sin embargo, hubiera sido más fácil para mí de entender el que esa empleada y amiga de confianza hubiera hecho una cosa así después de un examen completo del daño que haría a un paciente y a mí. Con todo, encontré la historia de Linda de la denuncia pública casi increíble. Todos los testigos que conocía parecían tan amables. Yo no podía creen que su religión requiriera tal soplonería y tan dura retribución para los que no se amoldaban a sus normas. Llamé por teléfono a un anciano líder de la iglesia, que había sido un amigo desde la secundaria. Me dijo que todo era verdad. Explicó que los ancianos de la iglesia no habían tratado de sopesar la verdad de la historia de la violación de Linda. Tal como ellos lo veían, ella no debería haber ido a donde fue, no deberúa de haber hecho lo que hizo, y no debería de haber contraído una enfermedad que contrajo. Por ello, tuvo que sufrir el castigo de "expulsión", que se levantaría sólo si podía convencer a los ancianos de su verdadero arrepentimiento. La iglesia incluso había ordenado que se mudara de la casa de la familia hasta que cumpliera con los requisitos para la absolución. Si yo estaba furioso cuando llamé, estaba más furioso para cuando el anciano terminó su explicación. Le pregunté si él se dio cuenta de lo que su iglesia me había hecho a mí, un espectador inocente. Dijo que lo sentía, pero, como Toni, sintió que las enseñanzas de la iglesia tenían prioridad antes de cualquier otra consideración.

Al igual que Toni, él y los otros ancianos, al parecer, no sentía ninguna obligación moral de notificar al médico que había recibido información confidencial de su empleador ni del uso que se proponía hacer de dicha información legalmente privilegiada. Su formación como Testigo simplemente no le permitía pensar en esos términos. Siguiendo el consejo de su abogado el Dr. Bullock consideró necesario despedir a Toni. No sólo le explicó por qué debía hacer eso, sino que consideradamente no dejó que su acción causará que deje su amistad hacia ella. Le pidió disculpas a Linda, explicando lo que había

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sucedido. Ella le aseguró que no le iba a demandar ya que reconoció que él no era personalmente el culpable. El Dr. Bullock practica la medicina ahora en otra ciudad, pero dice que aún es un poco "asustadizo". Él escribe que, la violación de la confidencialidad del paciente por un empleado no está cubierto por el seguro de mala praxis médica, "Todo nuestro caro seguro de responsabilidad civil profesional no valdría un centavo si un paciente víctima de esta práctica nos demanda y gana". Él ahora tiene como política de negocios, cubrirse fuertemente con sus empleados. A cada nuevo empleado le cuenta la historia de "Toni" y "Linda", y si no pueden asegurar que sus creencias religiosas no les obligarían a traicionar la confidencialidad del paciente no los contrata. Como base para esta insistencia en que los testigos deben informar a los ancianos de infracciones por otros miembros, incluso en violación a la confidencialidad, la Watch Tower antes mencionada cita la disposición de la ley mosaica contenida en Levítico 5:1, que dice: ”‟Ahora bien, en

caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error."

Luego, el artículo señala las siguientes conclusiones:

Este mandato del Más Alto Nivel de autoridad en el universo imponía sobre cada israelita la responsabilidad de informar a los jueces cualquier mal grave que observara, para que el asunto pudiera manejarse. Aunque los cristianos no están estrictamente bajo la Ley de Moisés, los principios de esta todavía aplican en la congregación cristiana. Por eso, puede que haya ocasiones en que el cristiano esté obligado a llamar a la atención de los ancianos algún asunto. Es verdad que en muchos países es ilegal revelar lo que se halla en registros privados a personas no autorizadas para saberlo. Pero si, después de considerar un asunto con oración, el cristiano cree que se enfrenta a una situación en que la ley de Dios le exigiría informar lo que supiera a pesar de lo que exigieran autoridades menores, entonces acepta esa responsabilidad delante de Jehová. Hay ocasiones en que el cristiano „tiene que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres‟. (Hechos 5:29.)

Aunque los juramentos o las promesas solemnes nunca deben tomarse a la ligera, puede que haya ocasiones en que las promesas exigidas por los hombres estén en conflicto con el requisito de dar devoción exclusiva a nuestro Dios. Cuando alguien comete un pecado grave, en realidad se pone bajo una „maldición pública‟ de Aquel contra quien se ha cometido el mal, Jehová Dios. (Deuteronomio 27:26; Proverbios 3:33.) Todos los que llegan a ser parte de la

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congregación cristiana se ponen bajo “juramento” de mantener limpia a la congregación, tanto por lo que hagan personalmente como por ayudar a otros a permanecer limpios. 13

Esto sin duda pone una pesada carga para cada Testigo y el escritor del artículo hace esfuerzo para transmitir un igualmente pesado sentimiento de culpa a cualquiera que no denuncie los pecados de los compañeros testigos a los ancianos nombrados por la Organización. La limpieza de la congregación se destaca como el factor primordial que justifica la posición tomada. Pero la "limpieza" de los Testigos es determinada por las normas de la Organización tanto si las Escrituras hablan sobre el asunto o están en silencio, y el procedimiento para "ayudar a otros a permanecer limpios" también se prescribe por la Organización y sus normas de procedimiento. Esto es lo que hace tan siniestra la insistencia en que todos los miembros se vean a sí mismos como en "juramento de mantener la congregación limpia." En su justificar la violación de la confidencialidad, el artículo de La Atalaya utiliza como ilustración el caso de una mujer soltera Testigo presentándose a un aborto en un hospital. Sin embargo, como se ha visto en el capítulo 8, con una multitud de normas y reglamentos organizacionales, el alcance y la variedad de las posibles infracciones a informar podrían llegar a cientos. Esto significa que un Testigo que trabaja para una oficina de contabilidad que ve en las facturas que un propietario de un negocio que es Testigo había puesto un techo de una iglesia, o instalado un sistema de alarma en una iglesia, vea como obligatorio que el asunto sea informado a los ancianos.

Esto significaría traer acusación contra un hombre por haber aceptado un encargo para trabajar en una residencia de ancianos en lugar de tomar el entrenamiento militar o por esparcir insecticida en una base militar, o en contra de una mujer por ganar dinero haciendo las camas en un cuartel. También significa la sensación de que uno está "bajo juramento" de informar a los ancianos si un compañero Testigo manifiesta incapacidad para aceptar la enseñanza de que el reino de Cristo comenzó en 1914 o que Él es el mediador sólo para alrededor

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de 8.600 personas en la actualidad.

Dado que el artículo establece que "los cristianos no están estrictamente bajo la Ley Mosaica", uno se pregunta cómo una aplicación de esta particular ley podría ser más estricta para los cristianos hoy en día que la establecida por el autor del artículo. La distinción que se hace entre "ley" y "principio" se convierte en una distinción sin diferencia. El hecho es que los cristianos no sólo "no están estrictamente" bajo la ley Mosaica –ni tampoco están bajo ella parcialmente o de otra manera, sino totalmente bajo la gracia de Dios.14 El artículo no se limita a aplicar el "principio" de este

reglamento, que podría decirse que es que uno está sirviendo a los intereses de la justicia y la rectitud, sino que aplica la "letra" de la ley, en contradicción con la enseñanza apostólica:

Pero ahora hemos sido desobligados de la Ley, porque hemos muerto a aquello por lo cual se nos tenía sujetos, para que seamos esclavos en un sentido nuevo por el espíritu, y no en el sentido viejo por el código escrito. 15

…Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.16

La aplicación que hizo la Atalaya es más un reflejo de actitud judaizante, -con su esfuerzo por convertir a los cristianos en cumplidores de la ley-, contra la cual Pablo trabajó tan intensamente, por el espíritu de Cristo. El apóstol advierte que el mantenimiento de la ley sometería a los cristianos a la misma "maldición" que el artículo de la Atalaya señala en su tratar de inducir culpa por no apoyar alguna de sus políticas. 17

Para lograr esta aplicación, el artículo en realidad va más allá incluso de lo que estaba contenido en la ley mosaica. El artículo primero dice que de lo que se trata en Levítico 5:1 es de una causa judicial donde alguien que se le había causado algún mal exigía que cualquier

14 Romanos 6:14, Gálatas 5:4, 18. 15 Romanos 7:6, NW.

16 2 Corintios 3:6, NVI.

17 Hechos 15:5, Gálatas 3:1-5, 10-13. El artículo incluso incluye una referencia a Deuteronomio 27:26 que dice: "„Maldito es el que no ponga en vigor las palabras de esta

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persona que pudiera testificar de lo que había sucedido le ayudara a conseguir justicia, mientras se pedían maldiciones sobre la persona, que le había causado el mal. En una nota al pie, se cita la siguiente explicación, un poco diferente:

En su Comentario sobre el Antiguo Testamento, Keil y Delitzsch declaran que una persona sería culpable de error o un pecado si "supiera del crimen que hubiera cometido otro, -fuera que lo hubiera visto o hubiere llegado a conocerlo con certeza de otra forma-, y por lo tanto pudiera presentarse ante le Tribunal como testigo para la convicción del criminal, y no lo hiciera, y no declarara lo que había visto o aprehendido, cuando oyera el conjuro solemne del juez en la investigación pública del crimen, por el cual a todos los presentes que supieran algo del asunto se les instaba a presentarse como testigos" 18.

En Israel, que funcionaba como una nación distinta, el tratamiento no sólo para los casos de delitos menores y crímenes, sino también de casos civiles y de todo tipo de controversias entre particulares, los ancianos del pueblo o la ciudad actuaban como un tribunal, con el examen de los casos, celebrados en público en la puerta de la ciudad.19 Si se pedían testigos para dar testimonio en un caso

particular, se hacía de manera pública, y la llamada podría ir acompañado de un "conjuro solemne", o, como la Traducción del Nuevo Mundo lo pone, una "maldición pública", colocando bajo la responsabilidad de los testigos el declarar y hacerlo con franqueza.20

Uno de los ejemplos más detallados de una audiencia ante los ancianos de la ciudad se encuentra a Ruth 4:1-12. Se trató de Boaz, un pariente cercano del difunto Elimelec, que estaba interesado en actuar como "recomprador" de los bienes del muerto lo que llevaba consigo la obligación de casarse con Rut, la moabita. Boaz fue a la puerta de la ciudad, y esperó hasta que el otro hombre que era el pariente más cercano (y que por lo tanto tenía más derecho como "recomprador") se presentara. Boaz entonces reunió diez de los ancianos de la ciudad y el asunto se resuelvió ante ellos y la multitud reunida, con Boaz ganando el derecho que buscaba. Se hizo

18 La Atalaya, 1 de septiembre de 1987, página 13. 19 Deuteronomio 16:18; 21:19; Ruth 4:1.

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