PDF superior La imaginación como ejercicio teológico-espiritual

La imaginación como ejercicio teológico-espiritual

La imaginación como ejercicio teológico-espiritual

La relación entre la visión, el conocimiento interior y la búsqueda nos han puesto ante la tesitura de una teología asentada en la cristolo- gía, y una aproximación teológica llamada teopoética, es decir, el ejercicio y la comprensión del ser humano por comprender el aconte- cimiento de Dios a partir de la creación y de la novedad. Por este motivo y, en particular, en la espiritualidad ignaciana y su teopoética resulta capital la ortopraxis del conocimiento interior. En éste encon- tramos la forma Christi que se va adoptando a lo largo del texto y del proceso de los Ejercicios. De alguna manera, la imaginación ignaciana o la vista imaginativa actúa o ejerce como una teopoética en su fun- ción deícticas, porque dirige la mirada hacia Cristo, e iterativa, porque implica la criatura con su Criador. Las tres facultades humanas, enten- dimiento, memoria y voluntad, interactúan en los sentidos interiores como el manuscrito Christian Works del siglo xiv nos lo muestra: del ojo salen las diferentes actividades o ejercicios, del ojo interior. Esta presencia de los sentidos interiores es importante en la tradición imagi- nal, y que rehúye de un tipo de devoción o de pietismo más propios de los siglos xviii y xix.
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Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

La asignatura contribuye al conocimiento de la imagen y de la imaginación como ejercicio teológico- espiritual. De esta manera, el alumno amplía su aprendizaje en torno a esta facultad humana que recorre la tradición espiritual cristiana: desde los debates sobre el estatus de la imagen en la dogmática del primer milenio pasando por el legado medieval hasta las creaciones del homo spiritualis de los siglos XX y XXI como sucede en C. G. Jung o Bill Viola.

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Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

La asignatura contribuye al conocimiento de la imagen y de la imaginación como ejercicio teológico-espiritual. De esta manera, el alumno amplia su aprendizaje en torno a esta facultad humana que recorre la tradición espiritual cristiana: desde los debates sobre el estatus de la imagen en la dogmática del primer milenio pasando por el legado medieval hasta las creaciones del homo spiritualis de los siglos XX y XXI como sucede en C. G. Jung o Bill Viola.

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Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

La asignatura contribuye al conocimiento de la imagen y de la imaginación como ejercicio teológico- espiritual. De esta manera, el alumno amplía su aprendizaje en torno a esta facultad humana que recorre la tradición espiritual cristiana: desde los debates sobre el estatus de la imagen en la dogmática del primer milenio pasando por el legado medieval hasta las creaciones del homo spiritualis de los siglos XX y XXI como sucede en C. G. Jung o Bill Viola.

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Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

La asignatura contribuye al conocimiento de la imagen y de la imaginación como ejercicio teológico-espiritual. De esta manera, el alumno amplia su aprendizaje en torno a esta facultad humana que recorre la tradición espiritual cristiana: desde los debates sobre el estatus de la imagen en la dogmática del primer milenio pasando por el legado medieval hasta las creaciones del homo spiritualis de los siglos XX y XXI como sucede en C. G. Jung o Bill Viola.

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Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

Imagen e imaginación en la experiencia espiritual

A lo largo de la tradición teológicoespiritual, la imagen y la imaginación ha sido objeto del debate teológico (primer milenio) y ejercicio de aproximación al misterio cristiano (segundo milenio) respondiendo al principio per visibilia ad invisibilia (cf. Rm 1,20). A través de esta facultad, el entendimiento, la voluntad, la libertad, la memoria y los sentidos son puestos al servicio del encuentro espiritual desvelando el homo spiritualis y simbolicus y cómo mediante la gracia divina, deviene el hombre nuevo en Cristo, la nueva criatura (novedad y creación).
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Monográfico Teológico

Monográfico Teológico

ria no es sólo un campo sin consistencia ontoló- gico/espiritual destinado a ser beneficiario del ejercicio de la compasión que hayamos conse- guido alejándonos precisamente de la realidad política, en la oración apartada, en el silencio, en la meditación... Obviamente, valoramos —y mucho— la oración, el silencio, las técnicas de meditación, la sabiduría de todas las tradiciones religiosas... Pero nosotros, la experiencia espiri- tual fundante no la buscamos solo fuera de esta historia. La vivencia del compromiso político, la lucha por la justicia, el compromiso por la trans- formación del mundo... implican para nosotros, directamente, experiencia espiritual, de por sí. Es ahí donde hacemos la experiencia de Dios. Es en el cuerpo de la historia –e incluso de la natu- raleza herida– donde contemplamos Su «gloria» y Su «silencio», donde tocamos Su lacerado y amado Cuerpo... Por supuesto que no negamos que también nos vendrá bien, adicionalmente, hacer meditación de silenciamiento de la con- ciencia; agradecemos mucho vivir en este tiem- po en el que las religiones se han despatrimo- nializado y en el que podemos asumir prácticas de sabiduría de otras religiones y tradiciones. Pero nosotros, las personas que vivimos la espi- ritualidad de la liberación, ya tenemos otro «lu- gar espiritual» donde realizamos la experiencia espiritual fundamental. La espiritualidad de la liberación lo ha dicho con lema célebre: «con- templativus in liberatione», contemplativos en la liberación, es decir: la contemplación, la co- munión inefable con la Realidad Profunda, con la transcendencia, la intentamos realizar en la inmanencia, más acá de las palabras, en el pro- ceso mismo de la liberación, en el cuerpo traba- jado y a veces en carne viva de la Historia. Como digo, el tema es mucho más complejo que lo que aquí podemos decir de él. Sólo que- ríamos dejar honradamente constancia de este contencioso. Seguramente estamos en un proce- so, todavía en diálogo. Está a punto de salir en castellano el último libro de Paul Knitter, Sin Buda yo no podría ser cristiano... y para la próxima primavera está citado en Nueva York un nuevo coloquio entre budistas comprometidos y teólo- gos-espirituales de la liberación. He escrito va- rias veces que en estos tiempos post-metafísicos y hasta post-utópicos, la TL todavía tiene pen- diente, por hacer, un ajuste muy fuerte de su di- mensión epistemológica, su modo de habérselas con las creencias, los mitos... incluso con los que expresan las utopías, ya sean el éxodo bíblico o el Reino de Dios de los profetas o de Jesús. El diálogo entre cristianismo liberador y budismo comprometido debe seguir avanzando, aunque
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ImagiNación

ImagiNación

1. Imaginemos algo que sea al mismo tiempo ostra y viento. Concha, cáscara, inmóvil, cerrado y también abierto por todos los lados, que no tenga forma ni cuerpo, que sea únicamente movimiento. Veamos el título del film de Walter Lima Jr., La ostra y el viento (1996), como si intentara referirse no sólo a los personajes, al entendimiento entre Marcela y Saulo (ella, ostra; él, viento) o al desentendimiento entre José y Marcela (él, ostra; ella, viento), sino como una imagen que sugiere al espectador un modo de ver el film (o, en un sentido más amplio, un modo de ver todos los filmes). Pensemos el título como el primer paso para la construcción del film, la idea que organiza la historia y el modo de contarla; y también como expresión de una inmo- vilidad que es todo movimiento: la especial relación entre el espectador y la película, en el momento de la proyección. No el cine en que el espectador prosigue y recrea en la imaginación lo que vio proyectado, sino el cine en el instante preciso en que es únicamente imagen delante de los ojos. La relación entre el film y el espectador en el momento de la proyección es un abierto-cerrado, un movimiento-inmóvil. La película (que pasa, abierta como aire en movimiento, soplando para todas partes en lo cerrado de la pantalla) es ostra y viento. El espectador (que, inmóvil en la sala de proyección, como una ostra dentro de otra, mueve su imaginación para todos lados) es viento y ostra.
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A mí me lo hicísteis : estudio de una instalación-performance para la transmisión de la fe

A mí me lo hicísteis : estudio de una instalación-performance para la transmisión de la fe

condición de posibilidad están determinados por la revelación de Dios. Si la teología puede decir a Dios es porque Dios ha hablado de sí mismo. La autorrevelación de Dios está en el origen de todo lenguaje teológico. En un primer nivel, se ve la creación como lenguaje de Dios, todo lo creado se convierte en palabra que Dios pronuncia para conducir al hombre al conocimiento del misterio. La palabra de Dios se va haciendo cada vez más precisa a lo largo de la historia como una comunicación personal, orientada hacia la única palabra verdadera que pronunciaría el Padre, la de su Hijo. “Dios, después de haber hablado muchas veces y en diversas forma a nuestros padres por medio de los profetas, en estos días que son los últimos, nos ha hablado por el Hijo” (Heb 1, 1-2). “Él con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con testimonio divino” (DV 4). La autoconciencia de Jesús de Nazaret que pronuncia las palabras del Padre (Jn 5,19; 8,26) indican que su lenguaje es el único conforme al de Dios en virtud de su relación filial; “en efecto, en él habita realmente la plenitud total de la divinidad” (Col 2,9).
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El camino místico como forma de vida filosófica en Santa Teresa de Jesús

El camino místico como forma de vida filosófica en Santa Teresa de Jesús

Hay múltiples percepciones en torno a la filosofía. Un estereotipo común es ubicarla en un plano meramente teórico, desligándola, generalmente, de su relación con la práctica y la cotidianidad de la vida. No obstante, existe una aproximación que no circunscribe el filosofar dentro de los límites del oficio académico. Por ejemplo, el filósofo francés Pierre Hadot, haciendo un recorrido minucioso por la historia de la filosofía desde la Grecia antigua, afirma que hay un componente práctico que vale la pena reconocer dentro de la tradición filosófica, es decir, al centrarnos en las formas de vida de los pensadores antiguos podremos entender mejor cómo se ha constituido paulatinamente el quehacer filosófico. Lo primero que salta a la vista es el nexo que establecieron los antiguos entre el saber vivir y el saber engendrar conocimiento teórico. De hecho, si hacemos un recorrido por las diferentes escuelas filosóficas de la antigüedad, nos damos cuenta de que la mayoría proponía un estilo de vida determinado, donde la producción especulativa no era más sino el resultado de seguir reflexivamente el modo de vida propuesto. Así, no se pensaban separadamente el ejercicio teórico y el práctico, por el contrario, constituían una unidad. Para ahondar en esta idea de la filosofía como forma de vida es necesario partir de la tesis de Pierre Hadot, quien explica que la filosofía antes de ser un discurso era una forma de vida; para tal fin se traerán a colación algunos ejemplos de modo de vida de las diferentes escuelas filosóficas de la antigüedad.
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Yasuní teológico

Yasuní teológico

Revista Coyuntura 77 Yasuní Teológico 79 1 Fernando Vega Cuesta 1 Sacerdote Católico en libre ejercicio Ex Asambleista Constituyente por la Provincia del Azuay Ex candidato a Asambleista Nacional por[.]

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Creación de cine ensayístico desde la filosofía como forma de vida

Creación de cine ensayístico desde la filosofía como forma de vida

Es posible enumerar varias características para entender lo que puede ser el ejercicio espiritual como práctica filosófica hoy. Primero, el ejercicio espiritual debe estar destinado necesariamente a la mejora de sí misma(o). Segundo, debe haber un trabajo juicioso sobre el discurso filosófico. Este trabajo es necesario, por un lado porque debe dar como resultado un contenido que responda a lo que no es la buena vida y lo que la causa, también, a lo que es vida buena y cómo dirigirse hacia ella. Por otro lado, se hace necesario un trabajo riguroso que participe integralmente de los conocimientos y el saber construido desde las diferentes disciplinas. Esto permitiría a quien se ejercita entender su ubicación histórica y social de una manera crítica, a través del uso de las herramientas brindadas por diferentes saberes. Tercero, junto al trabajo juicioso sobre el discurso filosófico y a la indagación integral desde los diferentes saberes, se puede esbozar la respuesta a qué discurso filosófico se va a trabajar y cuáles podrían ser sus principios. Y, cuarto, se deben trazar ciertas prácticas para encaminarse al mejoramiento, es decir, se deben plantear los ejercicios espirituales.
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Los pobres como lugar teológico

Los pobres como lugar teológico

Florentino Idoate, S.J." Universidad Centroamericana José Simeón Cañas... Digitalizado por: Biblioteca "P.[r]

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El fundamento teológico de la sinodalidad

El fundamento teológico de la sinodalidad

Esta ambigüedad (terminológica, conceptual, institucional) no puede ocultar el hecho de que la conciencia eclesial ha asimilado con cierta naturali- dad el empleo del término sínodo. Ello implica que algo común existe en ambos casos, un vínculo profundo a pesar de su diferencia. Esa raíz común es la que debemos identificar desde el punto de vista teológico, lo cual desvelará un di- namismo abierto a articulaciones y conceptualizaciones distintas. El objetivo ciertamente ha de ser un uso unívoco y preciso de los términos. Para alcanzar esa meta resulta necesario perfilar la sinodalidad como categoría teológica cen- tral y englobante en la eclesiología y en la vida eclesial: arrancando del núcleo mismo del misterio cristiano y de la dinámica de la economía salvífica de la Trinidad, ofrece los presupuestos para que la Iglesia en su peregrinación his- tórica adquiera la figura adecuada en un momento histórico en el que los pro- tagonistas se multiplican y el horizonte de la misión se hace auténticamente planetario y global 2 .
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Fenomenología en giro teológico

Fenomenología en giro teológico

Sin duda Dios, como verdaderamente divino, quien se interesa por el hombre y su destino, no es accesible a la razón natural. La razón sólo puede concebirlo como primer principio y causa primera del universo, nunca puede discernirlo como Padre, tal como lo vive la fe cristiana. Sin embargo, en una dirección de la fenomenología posthusserliana se encuentran discursos que utilizan términos propios de la experiencia religiosa. Es lo que se ha denominado el “giro teológico” de la fenomenología 1 , una dirección que ya había sido sugerida por el propio Husserl. Nuestra propuesta es instalarnos en este ámbito para poder preguntar ¿cómo es posible hablar de Dios con el lenguaje de la fenomenología? Para ello centramos nuestra atención en el concepto de “milagro”, estudiado por Jean-Luc Marion. El concepto que nos ocupa no es privativo de la teología, ya que la filosofía no ha soslayado a través de su historia, la cuestión de los milagros. Milagro significa admiración o terror. Juan lo llama “obra” (έργον); Mateo y Marcos, lo llaman “poder” (δύναµις).
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El cine como lugar teológico

El cine como lugar teológico

Por otro lado, más allá de la intencionalidad del director, que no se propone hacer teología, en la película se asocia la subversión del objeto de amor con el pecado: el personaje ya no puede odiar, pero tampoco amar, pues el único lugar de verdadero amor en él ha sido destruido. Al querer “liberarlo” de su criminalidad, sustrayéndole precisamente su libertad, se le está quitando aquello que lo constituye como hombre. Así, se expresa una serie de interrogantes trascendentales del hombre: qué es el mal, cuál es el alcance de la libertad, qué posibilidad real tenemos de redención, etc. La utilización de la palabra “pecado” nos sitúa, de alguna manera, en un plano teológico, pues no es sólo una afirmación moral, es un grito que nace de lo profundo de su ser, de impotencia frente al mal, que da cuenta de su apertura teologal.
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Las víctimas como lugar teológico

Las víctimas como lugar teológico

Sobrino muestra, además, que es de esta manera y desde esta esperanza como nació en el Antiguo Testamento la primera esperanza en la resurrección final (con la 'cual empalma la resurrecc[r]

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Una propuesta para leer a Galindo en este milenio

Una propuesta para leer a Galindo en este milenio

En la poética de Galindo, esta imaginación visiva tiene, ade- más, sus propias formas de enunciación. Así generalmente se distingue por la modalidad apocalíptica y a la vez genésica, re- ferida a macrorrelatos místicos, míticos y poéticos de patrimo- nio común. El hablante lírico de figura monumental y panteísmo universalista se inscribe en el cosmos, en los ciclos de vida y muerte, y modela una voz universal profética, mesíanica, oracular, coparticipante de los destinos humanos, que habla desde una condición significativamente plural para todos los hombres:

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¿Cómo Estamos Recordando? Propuestas para una Democratización de la Memoria en Colombia

¿Cómo Estamos Recordando? Propuestas para una Democratización de la Memoria en Colombia

predecesor o sucesor, y dependiendo de la forma en que ese relacionamiento se desarrolle, mediado por procesos de reflexión al respecto, esa conexión se reforzará o debilitará. Una categoría de la acción común que emerge en el campo de la investigación, y que guió el ejercicio de interpretación de textos para poder dar cuenta del vínculo analógico, es el reconocimiento de las afectaciones de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia, en tanto que tiene la capacidad de establecer una conexión entre contemporáneos, predecesores y sucesores, y así mismo puede ser reforzado o debilitado. Junto con ello, (haciendo una anticipación a la parte final del presente documento) sería un elemento constitutivo de la memoria, entendida esta vez no como un producto elaborado por actores específicos sino como una práctica de reflexión colectiva sobre un tema que repercute sobre la vida de todos. El establecer la manera en que esa categoría de la acción común es interrumpida o regenerada desde la “ciudadanía no afectada”, brindará las luces necesarias para observar el problema de investigación con más claridad.
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El ejercicio del acompañamiento espiritual en san Juan de Ávila

El ejercicio del acompañamiento espiritual en san Juan de Ávila

Ávila guiaba espiritualmente a muchos de esta escuela con planes de vida personal. Lo encontramos en algunas cartas a sus amigos y discípulos sacerdotes. Por ejemplo la carta cinco 557 destinada al predicador maestro García Arias. Es una carta que refleja de un gran método de ejercicios espirituales, en especial habla de la oración, desde la postura a las oraciones vocales 558 logrando así el ambiente necesario para adentrarse en la oración más recogida; el paso de la muerte 559 , el ejercicio del juicio final 560 , Ávila le invita a que pida la gracia de descubrir quiénes somos, qué he hecho contra Dios, lo que Dios ha hecho en mi vida, y reconocer los dones de Dios. La materia de la oración sigue siendo la Pasión 561 , salta a la vista la finalidad y fruto de este ejercicio de oración. También el maestro le incluye a su dirigido espiritual un buen horario del día 562 , subrayando las actitudes que él pide: «sin pena chica ni grande de la cabeza, sin discurrir mucho por el pensamiento, como quien sencillamente mira al Señor en aquel paso, esperando lo que Él le quisiere dar» 563 .
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